victimas de malos pediatraso cuando un pediatra desinforma
Por: Cecilia Jan
Ahora que estoy preparando mi presentación en el Congreso de Lactancia Materna, que se celebra entre el 26 y el 28 de febrero en Bilbao, sobre el papel de los medios de comunicación en el apoyo al amamantamiento, me doy cuenta de que sólo aparece en las noticias por dos razones: cuando se anuncian nuevos descubrimientos científicos, normalmente sobre las cualidades de la leche materna, o cuando surge una polémica social. La semana pasada fue por la segunda razón.
Los hechos, resumidos, son los siguientes: un pediatra anuncia la presentación de su último libro, cuyo mismo título parece un trapo rojo para citar al toro: Víctimas de la lactancia materna. ¡Ni dogmatismos ni trincheras! Sin más datos que los párrafos de la contraportada, consigue una campaña de movilización en contra con casi 10.000 firmantes que le obliga a cancelar la presentación, y provoca pronunciamientos en contra de la Asociación Española de Pediatría, de APILAM (Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna, que gestiona la prestigiosa y útil página e-lactancia.org), de representantes de Unicef y otros pediatras, así como el desmarque del Hospital General de Castellón, en el que trabaja el autor.
No sé si hay algún acto fisiológico tan polémico como amamantar. Un acto para el que nuestros cuerpos -los de las madres y los de los bebés- están programados, pero que los avances en la industria alimentaria han convertido en optativo, se convierte, cada cierto tiempo, en objeto de crudas batallas dialécticas en las que se enzarzan madres que dan el pecho, madres que lo quisieron dar pero no pudieron, madres que no quisieron o feministas en defensa de una mal entendida liberación de la mujer. Una de las razones creo que es, como ya he explicado alguna vez, que las madres nos encontramos en medio de presiones contrarias: “La leche materna es lo mejor para tu bebé”, un hecho basado en la evidencia científica, pero que genera sentimiento de culpa cuando no quieres o no logras dar el pecho; frente a “el biberón les alimenta igual y te hace más libre”, que pregonan la industria alimentaria, algunas feministas radicales y abuelas a las que les vendieron en su época que la leche artificial era lo mejor. De forma que, hagamos lo que hagamos, es fácil que nos sintamos mal, pero también, que reaccionemos visceralmente ante lo que consideramos un ataque a nuestra forma de criar.
¿Y qué tiene tan polémico el libro de José María González Cano? ¿Justifica las reacciones en contra? Este es el texto de la contraportada:

La leche materna es el “patrón oro” para los primeros meses de vida, pero son muchas las madres e hijos que son “víctimas de la lactancia materna mal entendida”. Son presionadas para amamantar aunque tengan hipogalactia, grietas en el pezón, etc. Incluso les plantean dilemas morales para su reincorporación a la vida laboral. Es una falta de respeto y tienen que soportar el calificativo de “malas madres” a aquellas que optan por la Lactancia Artificial.

La LM Prolongada está generando muchos ingresos en los Hospitales por desmedro. No es lo mismo dar pecho tres meses que darlo durante seis y no digamos nada si se prolonga por encima del año de vida. Por poder hacerse, puede hacerse. Pero ¿es bueno o malo para los niños? ¿Acaso un niño de dos años de edad medio desnutrido, con estigmas raquíticos y anémico, no es una “víctima” del actual dogmatismo? Y eso sin hablar de los complejos de Edipo severos que están aflorando ante amamantamientos tan prolongados. En contra de las Recomendaciones actuales, considero que en los países desarrollados el destete total o parcial debe hacerse a los cuatro meses de vida. A partir de ese momento llega la primera papilla de cereales y progresivamente de fruta, verduras etc. Si el destete es más tardío, casi siempre hay problemas con las papillas y eso conduce inevitablemente a carencias nutricionales y a convertir a esos niños en “victimas” del actual dogmatismo.

Aunque en alguna entrevista el autor del libro se queje de las críticas que le llegan sin que nadie se haya leído el libro, que ha sido autoeditado, sólo este breve texto de resumen ya contiene bastantes barbaridades. Por ejemplo, las grietas en el pezón no son un castigo bíblico ineludible para toda madre lactante, sino algo tan fácilmente solucionable como aprender la postura correcta, así que si alguien presiona a una madre a dar de mamar con grietas, es porque tiene escasa formación o interés en ayudar.
En cuanto a los dilemas morales -en una entrevista afirma que los criterios de la OMS no se adaptan a la realidad social y laboral de la mujer actual-, ¿no sería mejor tratar de avanzar hacia una sociedad más moderna en la que las bajas sean más largas, en lugar de recomendar que se destete a bebés de cuatro meses? Por no hablar de esos riesgos alarmistas, casi apocalípticos, que penden sobre nuestros pobres niños si se nos obsesionamos con dar teta pasados los cuatro meses: niños medio desnutridos, complejos de Edipo severos, carencias nutricionales… No sé cómo ha podido sobrevivir la especie humana durante más de 190.000 años, pese a haber sido amamantados hasta, al menos, los dos años… Lo grave es que sea un pediatra, es decir, un profesional dedicado a cuidar la salud de los niños, el que desde su posición de autoridad desinforme y vaya en contra de la evidencia científica más actualizada.
Pero lo mejor es leer este comunicado del comité de lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría, que refuta punto por punto el texto. También hay estupendos libros divulgativos escritos por pediatras formados específicamente en el tema, como Tú eres la mejor madre del mundo, de José María Paricio, o Un regalo para toda la vida, de Carlos González.

Fuente original

Anuncios