Todos estamos de acuerdo en que los niños son inocentes y que esa inocencia se ha de proteger. El problema surge cuando decimos que la inocencia se ha de recuperar. Enseguida surgen miradas escépticas. “¿Pero que será de esos niños inocentes cuando crezcan?” “No pueden ser ignorantes, tontos, les aplastarán.” ¿Quién ha dicho que inocencia y ignorancia era lo mismo?

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