FamiliaDicen que los hombres no tienen instinto maternal, en todo caso paternal. El amor maternal es la perfección, pocas veces se duda del amor de una madre, el amor de un padre debe demostrarse.
Es como la mujer en un puesto de trabajo, cuando quieres desempeñar una labor externa a las de casa, normalmente debes demostrar tu valía, no les pasa así a los hombres. Esto se llama machismo, discriminación. Algo que nace de la organización social ancestral. Mientras que el varón ha trabajado fuera de casa y “demostrado” durante siglos su valía, la mujer lo ha demostrado “en casa”. Por ello, nosotras debemos demostrar fuera de casa nuestra capacidad, y ellos, por un feminismo no igualitario, debe demostrarlo fuera y dentro de casa.

La paternidad se duda, “madre no hay más que una, padres no se sabe…”, es algo con lo que ha tenido que vivir el hombre, que obviamente juega en seria desventaja a la hora de criar. También se les ha cohibido o censurado el juego de crianza entre sus actividades lúdicas propias del crecimiento y su desarrollo emocional.

Los niños, al no jugar con bebés, al estarles vetados los juegos de crianza, porque si no “se vuelven maricas” (tremenda incultura), han vivido reprimiendo esa necesidad de tomar en brazos, de acunar, de besar, de dar amor de forma espontánea e instintiva. El hombre ha vivido con su sensibilidad y emotividad reprimidas, algo mucho peor que el hecho de no poder trabajar fuera de casa, o de tener una carrera.

familiaAportación del padre y la madre
Aunque hombres y mujeres hemos querido inculcar autoestima, respeto, educación y formar seres constructivos para la sociedad, cada uno posee una información única y diferente propia de su género. Esa información resulta fundamental en el desarrollo de niños sanos, y la diferencia sirve para equilibrados mentalmente.

La madre mira el entorno en relación con el hijo, y el padre mira a su hijo en relación con el entorno. Es como si nosotras miráramos qué mundo ofrecemos y cómo les protegemos de los peligros, y ellos si su hijo está preparado para el entorno y cómo hace para que lo esté, que sea capaz de valerse solo. Un claro equilibrio.

Erich Fromm, destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista, en su obra ‘El arte de amar’, explica que “Las actitudes del padre y de la madre hacia el niño corresponden a las propias necesidades de éste. El infante necesita el amor incondicional y el cuidado de la madre, tanto fisiológica como psíquicamente. Después de los seis años, el niño comienza a necesitar el amor del padre, su autoridad y su guía. La función de la madre es darle seguridad en la vida; la del padre, enseñarle y guiarlo en la solución de los problemas que le plantea la sociedad particular en la que ha nacido”.

¿Pero la autoridad y ser el guía es incompatible con las muestras de amor y la sensibilidad? Obviamente no. El respeto se gana con el ejemplo. Un padre ejemplar, claro reflejo de lo que busca en su hijo, es la autoridad menos discutible del mundo. Tengamos en cuenta de que los hijos crecen, y muy rápido. Por mucho que digas: ayuda a tu madre. Si no lo haces tú, no esperes que lo haga cuando crezca. Al margen de que a “mamá no se le ayuda”, el hogar es de todos, no sólo cosa de “la madre”. Lo mismo se puede aplicar a beber, fumar, actitudes irrespetuosas, violencia etc A menudo sólo debemos observarnos para ver que nuestros hijos están repitiendo un comportamiento que han visto en nosotros, pero para tomar conciencia debemos ser autocríticos y humildes…Acunar, besar y abrazar a un hijo no nos restarán legitimidad a la hora de educarlos, igual que nuestra pareja no dejará de respetarnos por ser cariñosos con ella. Todo lo contrario, las muestras de amor refuerzan a la pareja.

amor paternoEl afecto maternal es un impulso natural de entrega y protección hacia el hijo. Es una relación emocional e intuitiva, nacida gracias al vínculo que se crea con el bebé durante la gestación, nueve meses en los que compartimos la misma unidad consiguiendo establecer una conexión única.
Durante los primeros años, la relación con la madre es fundamental, porque fortalece la confianza o debilita al niño a través de la satisfacción de sus necesidades básicas: cariño, alimento, abrigo, compañía y protección. Se crea “el apego’ que permite el desarrollo de un menor tranquilo y seguro de sí mismo en sus futuras relaciones afectivas.

Erich Fromm, nuevamente en su libro ‘El arte de amar’ afirma: “La madre es el hogar de donde venimos, la naturaleza, el suelo y el océano… Siempre estará allí para sus hijos, ellos no tienen que hacer nada para ganarse su amor, sus caricias, su entrega; por el contrario, ella lo adorará incondicionalmente, aun cuando este sentimiento no sea igualmente correspondido.”

Y ciertamente, suele ser así, o lo era. Ya no es tan común la madre abnegada, la que entrega todo sin más búsqueda que la de darse a su hijo. El egoísmo, la autosatisfacción, el narcisismo se va afianzando en la mujer. En muchas incluso, se está produciendo una suerte de masculinización hasta del carácter, pero no en el buen sentido, sino en el mal sentido. En el del padre desapegado, ausente, restrictivo, autoritario y centrado en el exterior del hogar.

amor paternalNo hay ensalzamiento del amor paternal
Sobre el amor paternal no hay grandes escritos, o textos donde se hable de lo sublime del sentimiento. Se castra al varón afectivamente, mientras se le acusa de opresor por seguir tan sólo los dictámenes sociales. Unos surgidos del propio devenir de la especie, otros por organizaciones sociales influidas por lo político o religioso. Es decir, el hombre como género, no es culpable de nada, son las sociedades (educadas por hombres y Mujeres) y sus mandatarios. Podemos censurar la actitud del león macho, pero no culparlo, ya que tan sólo sigue su instinto. Ciertamente el humano, dicen, tenemos la capacidad de razonar y evolucionar, y en ello estamos… ¿pero estamos evolucionando para bien o hacia la autodestrucción? Desde luego censurando los sentimientos, castrando géneros, acusando -desde la cuna- al hombre de los males femeninos que se dan desde el principio de los tiempos, sin poder redimirse del crimen no cometido del que son herederos perpetuos, no cambiaremos NADA para bien.
El hombre ha sido, por decisión natural de la especie, el lógico y racional (nosotras somos más emotivas y actuamos por impulso generalmente). Ellos son la figura del sustentador y protector externo. El padre suele inculcar el sentido de las consecuencias de los actos, la autoridad y respeto, el que se asegura de que se cumplan los deberes que se plantean en el sistema familiar y social.
Papá tiene menos trato con el bebé durante sus primeros años de vida, si se compara con el vínculo materno, y es que ellos no dan el pecho, así que la unidad con la madre sigue siendo más fuerte y así debe ser según la misma OMS(1). Esto es así por naturaleza, porque hay que terminar de ayudarles a desarrollarse su sistema inmunitario, y porque, como he explicado antes, debe construirse el vínculo de apego por necesidades emotivas del menor.

El vínculo paterno complementa al maternal con otros aspectos esenciales en el ser humano. “El mundo del pensamiento, de las cosas hechas por el hombre, de la ley y el orden, de la disciplina, los viajes y la aventura. El padre es el que enseña al niño, el que le muestra el camino hacia el mundo”, Erich Fromm.

El padre enseña a través del juego, al llegar del trabajo, sin prisas, sin tareas que cumplir en casa (antes, ahora eso se ha acabado por parte de ambos progenitores). El varón fomenta el deseo de ganar, de construir, de triunfar, de competir, de liderar, de ser un individuo independiente, destacado. El padre busca mostrar continuamente los límites y las reglas sociales para que jamás las sobrepase o quebrante, es juez y también la ley. Si la figura paterna es anárquica, desordenada, contradictoria, si no establece límites, si deja hacer…será nociva, salvo que haya un cambio de papeles, es decir, que la madre sea la que aplique esta parte de la educación.

madre¿Qué pasa si ambos desean imponer los mismos roles? Pues es fácil deducir las consecuencias, un desequilibrio. Si hay una carencia de la parte materna o paterna de la educación se producirá un desestabilizamiento de uno u otro, o hacia un lado u otro. Existirá una parte emocional y social del niño inadaptada.

¿Qué pasa con las familias monoparentales? Los niños en dicha situación buscan la parte que les falta en el pariente más cercano y con el que tenga más trato, el abuelo, abuela, un tío, tía…Ellos naturalmente buscan el equilibrio, salvo que les sea negado en el mismo seno familiar donde haya padre y madre.
La diversidad es lo que enriquece la crianza, la formación y la educación de los hijos.

“Cuando el infante es formado bajo una figura de autoridad complementaria, se trabajan las concepciones intuitiva y emocional, así como también la lógica y el razonamiento; en cambio, cuando por alguna razón se presenta la ausencia de cualquiera de los dos, la psicología de esos niños se ve perturbada y esto genera inestabilidad, entre otras huellas emocionales complejas” Mauricio González Montero, psicólogo cognitivo.

Ausencia
La ausencia emocional y moral, pese a que los padres estén presentes de manera física, pero que nunca tienen tiempo para compartir con sus hijos debido a un problema psicológico, a cargas laborales, compromisos sociales, problemas, aficiones y demás ocupaciones, generan:

Una madre ausente, genera en el niño la carencia de capacidad para sobreponerse a situaciones de dolor emocional, traumas y adversidades; dificultad para adaptarse a los cambios e inseguridad.

Un padre ausente, genera en el menor un espíritu oposicionista, desafiante, irrespetuoso, generalmente terminan rompiendo las reglas y sobrepasando los límites.

Así pues, lo más importante es ofrecer a los hijos, la posibilidad de contar con los aportes de mamá y papá, sobre todo si hay separación o divorcio.

“Ni la rabia, la tristeza o el dolor que rompan una relación de pareja pueden estar primero que los hijos. Ellos son seres independientes que no pueden tomar partida en una pelea ajena pues, si entran en el ‘campo de batalla’, terminarán gravemente heridos”, afirma la psicóloga Gómez Salgado. Agrega que, lo apropiado es mantener la honra de quien no está, independientemente de las razones por las que ya no esté o esté menos.

niñoMadurez

“Eventualmente, la persona madura llega a la etapa en que es su propio padre y su propia madre. Tiene, por así decirlo, una conciencia materna y paterna. La conciencia materna dice: “No hay ningún delito, ningún crimen, que pueda privarte de mi amor, de mi deseo de que vivas y seas feliz.” La conciencia paterna dice: “Obraste mal, no puedes dejar de aceptar las consecuencias de tu mala acción, y, especialmente, debes cambiar si quieres que te aprecie.”
“La persona madura se ha liberado de las figuras exteriores de la madre y el padre, y las ha erigido en su interior. Sin embargo, y en contraste con el concepto freudiano del superyó, las ha construido en su interior sin incorporar al padre y a la madre, sino elaborando una conciencia materna sobre su propia capacidad de amar, y una conciencia paterna fundada en su razón y su discernimiento. Además, la persona madura ama tanto con la conciencia materna como con la paterna, a pesar de que ambas parecen contradecirse mutuamente. Si un individuo conservara sólo la conciencia paterna, se tornaría áspero e inhumano. Si retuviera únicamente la conciencia materna, podría perder su criterio y obstaculizar su propio desarrollo o el de los demás.” Erich Fromm

El aporte de la madre y el padre, y en su eventual síntesis, se encuentra la base de la salud mental y la madurez de los individuos. Si no es correcto, se darán problemas de desequilibrio mental, neurosis…

Divorcio¿Hacia dónde nos lleva el desequilibrio creado por el feminismo autoritario?
Una madre consentidora (consentir es la ausencia de límites no dar amor), demasiado indulgente o dominante, y un padre débil y sumiso, llevarán al niño hacia estados neuróticos. También puede ser enfermizamente dependiente de la madre, y carente de las cualidades paternas -disciplina, independencia, habilidades sociales-. Pueden buscar “madres” continuamente buscando la autoridad y poder del que carecen. Si la madre es fría, indiferente y dominadora, puede transferir la necesidad de protección materna al padre y convertirse en una persona de orientación unilateralmente paterna, entregado a la ley, orden y autoridad, carentes de la capacidad de esperar o recibir amor incondicional.

Un padre autoritario y muy apegado al hijo, demasiado protector produce lo mismo pero a la inversa.
Si lo paterno o el materno no se desarrollan, se producirá un proceso neurótico. En el caso de neurosis serias, los papeles de la madre y el padre se tornan confusos tanto en lo relativo a las personas exteriores como a dichos papeles dentro de la persona. Los tipos de neurosis obsesivas, se desarrollan especialmente sobre la base de un apego unilateral al padre, mientras que otras, como la histeria, el alcoholismo, la incapacidad de autoafirmarse y de enfrentar la vida en forma realista, y las depresiones, son el resultado de una relación centrada en la madre.
Si mujeres y hombres no fuéramos necesarios para los hijos, no necesitaríamos el uno del otro para crearlos, podríamos hacerlos solos. No vale una clínica como argumentación de que los hombres no son imprescindibles, puesto que en la misma es una parte del varón la que hace posible la maternidad.

Una actitud anti hombre, continuamente crítica, denigrante, hembrista…algo común en la sociedad actual, es una bomba de relojería que nos explotará en un futuro próximo. Ni podemos despreciar a la mujer en su inmemorial aporte social e histórico, ni al hombre. No podemos culpar de todo lo bueno a la mujer, y de todo lo malo al hombre, puesto que nosotras también educamos a esos hombres. La sociedad no es sólo quien gobierna, hay quien deja gobernar, hay quien decide el gobierno, hay quien no se levanta contra un mal gobierno. No valen excusas baratas, y menos hoy en día. Un victimismo barato matará siempre el germen de una verdadera revolución.

Mayka

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