antifeminismo

Escribo para dar apoyo a mi compañero Pau Almuni
Al igual que él, no hay día más importante que otro, pues no hay personas más importantes que otras por su sexo, raza, credo…Lo que importa de las personas es su bondad, su humildad, su espíritu de lucha, su entrega por cosas fuera de él o ella misma. Casi parece que estoy definiendo la idea de la crianza con apego ¿verdad? Y es que, antes, la humanidad estaba más cercana a esos Valores positivos humanos. A medida que nos hemos ido mecanizando, materializando, e incluso puesto código de barras, nos hemos alejado de la familia, y a través de un mal entendido feminismo, hemos roto el cordón umbilical, el nexo de unión natural con nuestro útero, con nuestra maternidad. La mujer, sin saberlo y anónimamente, ha realizado una aportación inconmensurable.
Cada vez que hablo del útero, y nuestra unión con él, me salta una feminista con que “si las trato sólo como vacas gestantes”, evidentemente no, no creo que nuestra única finalidad en el mundo sea la de parir, pero dejadnos a las que queremos parir en paz y no nos infravaloréis.
Aquí hay demasiada inquisición, las brujas que antes ardían, ahora quieren ser los santos inquisidores. Hago este símil porque muchas feministas se llaman, a sí mismas, descendientes de brujas “Somos las hijas de las brujas que no pudisteis quemar en la hoguera”. Personalmente siempre he creído que ha ardido la disidencia, los que se temían porque sabían más, los que molestaban, los que no obedecían la norma. No ardió Juana de Arco por bruja, no, su hoguera se prendió porque la traicionaron, porque la envidiaron, porque se atrevió a ser ella misma, también han ardido hombres… Nosotros preferimos arder en la hoguera a dejar de ser nosotros mismos y a defender lo que creemos mejor para todos, incluidos nuestros hijos y su futuro.
Existe el día del hombre, pero nadie se entera. El día de la mujer…trabajadora…valga la redundancia, pues salvo alguien rico TODOS TRABAJAMOS DE TODA LA VIDA, sabemos que se hace en homenaje a las más de 140 jóvenes trabajadoras, que murieron en el trágico Incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York. No hablamos gratuitamente, sin saber, como muchas dicen. Pero han sido muchos los trabajadores de todo sexo los que se han visto explotados y muertos, tendríamos que hacer tristes celebraciones a diario me temo…
Trabajadoras, cuando se añade esto al día de la mujer me siento insultada, siento que insultan a todas las mujeres de la historia, a mi madre (aunque trabaja fuera de casa también) a mis abuelas, bisabuelas… ¿no es trabajo lo que se hace en el hogar? El desprecio que el colectivo feminista ha hecho de nuestra eterna contribución a la humanidad es un insulto. Ser ama de casa no es una degradación tal y como lo dibujan. Lo que nos degrada es ser cada vez menos humanos y más mecánicos. Entrar en el mercado de trabajo, que ya explotaba al hombre, no nos ha liberado de nada, nos ha robado el poder disfrutar de ser madres plenamente, a la que desea serlo. Ahora no hay marcha atrás, antes era optativo trabajar fuera de casa, ahora el nivel de vida obliga a la pareja a estar fuera de casa, condenados a vernos sólo para cenar y dormir, y con suerte el domingo. Nos hemos condenado, y hemos condenado a nuestros hijos a guarderías, a carencias afectivas, a la soledad…Queríamos votar, queríamos poder decidir sobre nuestro futuro, nuestra formación, nuestro esposo o pareja, queríamos tener el derecho humano que –dicen- todo humano posee, pero no queríamos que se nos robara el derecho a ser MADRES, ni queríamos que se le robara a nuestros hijos el derecho de tener MADRE, de lactar naturalmente, de disfrutar de mamá sin un reloj que mida los tiempos y por supuesto de su padre.
Queremos y exigimos, hombres y mujeres, poder disfrutar de nuestras familias, de la pareja. No queremos vivir separados y bajo el mismo yugo. No queremos vivir enfrentados, mal compitiendo y siempre con el, “y tú más”, bajo el mismo sistema opresor.
Aquí no somos hombres y mujeres, aquí somos padres sin @ ni X, no hay miembros y miembras…para que alguien no se sienta excluido u ofendido, porque aquí nadie tiene complejo de ser quien es.
Yo NO soy feminista, y somos muy MUJER, si pudiera volver a nacer desearía nacer de nuevo mujer, pero soy ante todo un ser humano, no mi sexo, no doy la mano con él, no pienso con él, ni trabajo con él…Todos nos damos la mano, y pensamos con la cabeza, aunque unos seamos rubios o morenos, todos queremos a nuestros hijos, todos queremos mejoras y contribuimos a ellas con distintos tipos de trabajo, y todos queremos poder disfrutar de lo básico y en paz entre hombres y mujeres, porque la guerra no es contra un sexo, sino contra las injusticias, siempre ha sido y debería haber sido así, cuando no lo es, es cosa del poderoso que siempre nos maneja a su antojo y nos distrae de la verdadera diana, poniéndonos delante a otras que les interesa.
Yo también “creo que hace falta un nuevo cambio, un nuevo empujón, y para ello no valen las tácticas y estrategias antiguas. Esas fueron rupturistas en su momento, pero creo que ya no valen.” Pero creo que el cambio está en TODOS, y que ciertamente “hay que ir a la raíz, al núcleo, y cambiarlo.”

“Y no vale darle al RT muy fuerte desde el sofá, al Like de ese grupo de feminazis, firmar en Change.org o escribir un artículo muy ácido en tu blog. Eso solo lo verán tus seguidores o los ya convencidos para la causa.
Sal de tu zona de confort y haz cosas.”

Si quieres cambiar algo, empieza por ti mismo, luego sigue en tu familia, educa en el cambio, con mucho amor, sigue con tu círculo, y finalmente todos nos encontraremos.
Ni mejores hombres, ni mejores mujeres, lo imprescindible es ser mejores personas.

Mayka Martín
– Los entrecomillados son extractos del texto del compañero Pau Almuni

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