cesáreaNo me gusta hablar de mis partos. Son heridas que jamás se borrarán y que pensé, hasta hace poco, era mejor no comentar para no asustar a otras mujeres. Ahora creo que, mantener al margen de la maternidad lo doloroso, o lo que no es la dulzura que acompaña al amor que sentimos por nuestros hijos, es engañar a otras mujeres y quitarles armas.
El conocimiento, el saber, es el arma más poderosa del hombre, arma que solemos obviar y dar más valor a otras más fáciles de obtener, -o que por dañinas- nos parecen más efectivas.
Tampoco quiero que se interprete que toda persona dedicada a la salud sea un “matasanos” o alguien carente de ética. He sentido el cariño por ese personal a veces, la seguridad de estar frente a alguien que sabe lo que hace otras…no siempre ha sido malo, ni extiendo a la totalidad, el maltrato que algunos ejercen sobre muchas mujeres a la hora de parir, momento en el cual somos casi tan vulnerables como el mismo recién nacido que vamos a traer al mundo.

Mi embarazo no embarazo…
Si, así mismo. Yo soy puntual como un reloj en mis menstruaciones, había hecho el descanso recomendado de la píldora, y a pesar de que mi marido y yo usamos preservativos en esos descansos, uno de ellos, y lo agradezco, falló. Lo agradezco porque adoro a mi hija tanto como si hubiera ido a buscar el tenerla en ese momento.
Mi mentalidad de entonces, la que nos inculcan de la materia por encima de todo, muy distinta a la de hoy, no me hacía desear en ese momento un hijo porque ninguno de los dos teníamos contrato fijo, me iban a ascender y hacer fija en breve con un sueldo de más de 200.000 pts, mejores horarios. Y si me quedaba no me ascenderían. No teníamos vivienda en propiedad, y mis horarios eran de trabajo 7 días y llegar a las 12 de la noche…Y yo soy contraria al aborto de toda la vida…
Nada más faltarme la regla me hice una prueba de embarazo, aunque sabía que esperaba a mi hija seguro. Me dio un positivo muy tenue y fui al médico claro.
Me hacen el correspondiente análisis de orina, y me dice que no estoy embarazada. Vale, ella es la experta ¿no? Así que pensé que me había auto gestionado.
Pero la regla no venía. Al segundo mes volví a la doctora, con otro test casero muy positivo, para mostrárselo. Me hacen los análisis y…negativo…
Yo fumaba entonces, dejé el tabaco y empecé a cuidarme como si estuviera embarazada oficialmente…
Tercer mes, voy al médico, ya cabreada, análisis y…negativo. Yo me indigno, porque ni me mandan una eco, ni nada de nada, el argumento de la doctora es: debes tener un embarazo psicológico…Le argumento que no era mi deseo quedarme embarazada en ese momento, que me afectaba negativamente en el trabajo, que no podía estar embarazada psicológicamente porque no buscaba embarazarme…Ella me replica que es lo que hay…
Mi trabajo era peligroso para un bebé, tener un escáner todo el día apuntando a la tripa puede hacer nacer con ceguera a un niño. Así que, a pesar del veredicto de la doctora, que no me mandó ninguna prueba más…Comuniqué en mi trabajo mi estado. Acto seguido me quitaron de mi puesto por el bienestar de mi hijo, y pusieron donde no hubiera peligro alguno. Evidentemente no me renovaron contrato, y no admití volver tras no haber respetado mi maternidad cuando me llamaron tras la baja maternal…
Cuarto mes y medio…Sigo sin más signo de embarazo que la amenorrea, ni vómitos, ni mareos, nada de nada, como una rosa. Pero voy a la doctora porque casi 5 meses sin regla no me parecía normal…Me hace la prueba a regañadientes después de discutir, y eso que tenía mi incipiente tripita, ya que mi vientre era plano como una tabla antes. ¡POSTITIVO! Recuerdo que le dije sin inmutarme:
¡Ave María Purísima! Si me descuido doy a luz como la Virgen y usted sigue diciendo que no existía embarazo y era un milagro…
Y es que a veces pasa que tienes los niveles de la hormona del embarazo muy bajos, y conviene hacer una analítica de sangre o ecografía. Lección que aprendí muy bien.

Embarazo oficial
A partir del 6 mes me dio por vomitar a diario, fue cuando la hormona se hizo con sus buenos niveles claro…Y cuatro horas de transporte público diarias para ir y venir del trabajo me afectaban. Me hacen la 1º eco que corresponde al tiempo que yo pensaba, estaba ya en mi 6º mes. Todo era correcto.
Tanto trajín debía marear a mi pequeña sin duda, pues un día, a los siete meses y pico, noté que manchaba mis braguitas con algo transparente y sin olor a nada. Nosotras tenemos cada una nuestro olor, aun recién salidas de la ducha, así que eso que me olía a algo de farmacia, me sonaba extraño, y me fui a urgencias, a maternidad.
Jamás en mi vida me habían hecho ninguna exploración, más allá de las que me hacía mi marido claro…Me dice una enfermera que me desnude de cintura para abajo y me suba al potro…
Yo miro eso que me parece un artilugio de torturas y miro a la enfermera. Me suelta ¡venga que no tenemos todo el día!
Me pongo casi a llorar de la vergüenza y le digo: No sé subir ahí…
Con malos modos, me toma del hombro y me sienta, me suelta: pon el culo hacia adelante y levanta las piernas.
Yo seguía sin saber cómo poner el culo en el borde y a la vez levantar las piernas para ponerlas en esos hierros.
Ya llorando le digo: ¿Cómo subo las piernas?
Y me espeta ¡Pero que torpe eres eh! ¡La guerra que vas a dar niñata…! Yo tenía 21 años claro…
Atino a poner las piernas y me dice ¡pero abre bien las piernas que para tu marido bien que lo hiciste!
Eso lo llevo grabado para toda la vida, la humillación, esa crueldad, encima de otra mujer…
Vino el médico, un chico muy joven, y de ver mi cara él mismo se puso rojo y lo pasó mal. No explicaré más porque el pobre intentó hacer la exploración lo mejor que pudo pero yo estaba ya muy bloqueada, que todo me dolía, hasta el alma.
Me dicen que no hay fisura en la bolsa, que me vaya a casa, tonterías de primeriza…
Los manchados siguieron…

Cesárea…
Lunes 15 de febrero de 1993, tenía cita en el hospital para la que sería mi ecografía del final del embarazo. Por fortuna en esta visita si pudo estar mi marido. Entramos y en seguida que el ecógrafo tiene acceso a la visión del útero me dice:
-Usted ha roto aguas…
No
-Si
No
-Señora usted ha roto aguas y no se ha debido dar cuenta. Ande vístase y súbase a la planta de urgencias a que le saquen esto, que está muerto…
Así, sin más, textualmente.
El ascensor estaba lleno y subíamos por las escaleras lo más rápido que podíamos. Yo lloraba y gritaba:
Si se ha muerto por su culpa juro que prendo fuego a este hospital. Llamo antes para que saquen a los enfermos, pero le prendo fuego. Todo el mundo me miraba con cara de susto…
No sé explicar mi dolor, ni casi tengo memoria de ese trozo hasta que me atienen en urgencias. Ya en el potro, y me dicen primero que no, que no está muerto es que viene mal. Que tiene la cabeza muy grande, que tiene síndrome de Down, otra vez que está muerta…ya me dicen que es una niña, no me lo habían dicho. ¿Acaso me importaba ya? Sólo quería saber que estaba viva.
Total, me ponen la oxitocina, 15 horas de contracciones y el parto no empieza…Tengo 40 de fiebre, porque me acataré…Y me dicen que hay que hacer cesárea ¿por qué? Porque no dilatas…
En una camilla a la puerta del quirófano esperando que me metiesen para dentro empiezo a vomitar de color verde, parecía una alienígena…Me meten y me ponen la mascarilla para la anestesia. Empiezan a pintar por donde van a abrir y empieza mi infarto…
Empiezan a abrir sin haberme dormido aun…Les hago gestos, y entonces me duermo.
Despierto en la UVI. Nadie sabe nada de mi hija, era lo que sólo quería saber, mi hija.
Respuesta: yo no soy de neonatos.
¿Pero no me puedes decir si está viva?
-No sé nada ya te dirá algo el médico…
Viene el médico y me dice que él sólo sabe de mí…
Viene mi cuñada, que puede entrar porque hay una amiga suya que trabaja en el hospital. Ella me dice que ha visto a mi hija…
¿Sabéis lo que es sentir que todo el mundo ha visto a tu hija y tú aun sin saber si estaba viva o muerta? Que rabia…
Todos la habían visto, estaba sana, perfecta, era morena, de pelo rizado, cabecita muy redondita y la piel rosada.
Bueno, al menos mi hija estaba bien.
Se va mi cuñada y yo respiro porque sé lo que me importaba, el estado de mi pequeña, y empiezo a soñar con la descripción y el poder tomarla en brazos.
Vienen dos enfermeras. Dicen que deben presionarme el abdomen para que saliesen los restos del parto… ¿¡Perdón!? Si tengo una herida desde el ombligo al pubis…Hay que hacerlo.
El dolor no puedo describirlo, sólo sé que les arreé una torta a cada una. Llamaron a refuerzos y ya con 4 no pude…
A los 3 días me mandan a planta. No he visto aun a mi hija, ni me han dado datos de ella en ese tiempo, 4 días de UVI.
Ya estaba custodiada por mis padres, uno a cada lado, y me trae una enfermera a mi niña.
-Toma, aquí la tienes, a ver si ya nos dejas tranquilas. Y dale de comer que tiene hambre…
La tomé en brazos, y sin reconocerla mía…de forma mecánica, le puse al pecho que agarró enseguida.
Me sentía fatal porque el amor maravilloso de madre no lo sentía. Tras 4 días me daban a una niña de la que no sabía nada, de la que me habían desconectado, hija que me habían secuestrado 4 días…
Pero a las 48 horas o antes, ya era el eje de mi vida, y sigue siendo un pilar de mi existencia.

No acabamos aun…
Me van a dar el alta a los 3 días. La lactancia genial, una niña que dormía 9 horas seguidas de noche sólo con el pecho…Pero empiezo a tener fiebre…
Me dicen que me dan el alta al día siguiente porque antes quieren hacerme una eco. Al día siguiente tengo tanta fiebre, no me dicen cuanta, que me tienen que estar poniendo paños de agua fría al margen de los medicamentos…
La eco muestra que tengo un coágulo de 12 cm de diámetro, algo que o me hicieron con las prisas al coser por el infarto, cosido a mordiscos me dijo el ecógrafo…o al presionarme en la UVI.
Cada día, en cada cura de la cesárea abrían un poquito y presionaban para que fuera saliendo, pero era imposible. Cada día dos veces al día. Cada día yo temblaba a las horas de cura, vomitaba durante la hora previa, empezaba a no comer…a tal punto que mi padre montó en cólera y la lio en el hospital, era inhumano lo que me estaban haciendo…Oírme gritar de dolor cuando nunca me quejo porque algo me duela, en eso he salido a él.
Vino un médico de otra planta, se enteró de lo que pasaba, y como era de Granada -como nosotros (tuve a mi hija en Madrid)- dijo que al día siguiente él vendría a curarme e intentaría que no me volvieran a someter a otra intervención quirúrgica que supondría una nueva cesárea a efectos.
Cumplió, y con tanto cuidado que casi no me enteré, abrió un poquito, previa anestesia local, retiró lo que pudo ya que mi cuerpo había hecho membrana alrededor del coágulo, y cosió un par de puntos, y puso el drenaje que debían de haberme puesto desde la misma cesárea…para evitar lo que había pasado ¡TOMAD NOTA! Mientras me hacía bromas, y me reía… ¡Qué diferencia!
Una eco mostró que se había quedado en 8cm el coágulo, así que en un mes si no se absorbía se me volvía a abrir pero en quirófano…
Decidí pedir el alta voluntaria, llevaba un mes en ese maldito hospital ya, como para seguir otro mes más. Quería ir a casa de mi madre y descansar, disfrutar de mi hija con tranquilidad.
Me hicieron firmar un papel pidiendo ese alta, al margen de la opinión de ellos, y me pidieron que volviera de Granada en un mes.
Podía haber denunciado, pero extrañamente me habían desaparecido de la carpeta de embarazo -que tenían en su posesión los médicos-, todos los papeles de urgencias que demostraban que tenía una fisura en la bolsa, en la parte superior, que mi pequeña había hecho con sus uñitas, ya que tenía tal ajetreo de trabajo que ella se agarraba a esa parte. Justo por donde sentía un pequeño dolor, por el que también había ido a urgencias, y sin ninguna prueba me mandaron a casa por histérica primeriza…
Sólo decir que tras otros 3 meses, finalmente expulsé el coágulo. Y que por culpa de tantos medicamentos mi lactancia fracasó, ya que sólo pude mantener 4 meses, mi leche salía aguada y no cogía ni 100 gramos de peso semanales. Me mandaron suplemento y eso supuso el fin en un par de semanas…
A pesar de que me dijeron que no tuviera más hijos, a los dos años tuve a mi niño, el segundo de los que hoy son cuatro. Pero esas son otras cesáreas…
A pesar de todo esto, saca algo positivo, y es que a ti no te pasará lo que a mí, porque sabrás qué hacer. Duplica tus documentos médicos, si hay irregularidad, ten tú los originales siempre. Y reclama, reclama y reclama, tú o tu familia, en cada momento.
No somos vacas, ni siquiera a ellas hay que tratarlas mercantilistamente, pues soy antiespecista, pero nosotras no somos tampoco ganado…

Mayka

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