juegos reales

La pedagogía Montessori sobre los cuentos es contraria a los relatos de hadas donde aparecen personajes que no son reales, o que tienen características alejadas de la realidad (animales que hablan, que se comportan como humanos, viven en mundos inexistentes…) para los niños menores de 6 años. Evidentemente a partir de esa edad es capaz de reconocer la ficción, y no dañaremos su percepción de la realidad que es la que hay que reforzar en los primeros años. A los niños no hay que enseñarles a soñar, nacen sabiendo hacerlo. Los cuentos irreales son para retrotraernos a esa inocencia que se pierde cuando vamos perdiéndola con los años…

En 1919, María Montessori reconoció la controversia que provocaban sus puntos de vista acerca de los cuentos de hadas, al hablar ante la Child Study Society  (Sociedad de estudios infantiles) sobre el tema La imaginación de los niños a través de los cuentos de hadas.

La opinión de María Montessori acerca de los cuentos de hadas era muy simple: “La imaginación no es parte del problema, porque al contar cuentos de hadas, somos nosotros (los adultos) quienes imaginamos. El niño sólo escucha”.
Es decir, impedimos a los niños usar su propia imaginación, su YO, e imponemos el nuestro o el del autor.
Durante su conferencia, María Montessori dijo que “(El niño pequeño) no puede distinguir bien entre lo real y lo imaginario, entre las cosas que son posibles y las cosas que son meramente inventos”.

Ella entendía que, con la lectura de estos cuentos, se imponía una educación basada en cultivar la credulidad, en vez de la realidad (Times Education Supplement, 1919, reprinted in AMI communications, No. 2, 1975).

A los niños hay que educarles en la realidad…

“El hecho de que la naturaleza emblemática de los dibujos parezca tener un papel relevante en la habilidad de los niños de interactuar de manera significativa con los libros tiene importantes implicaciones educativas, por ejemplo que los libros con más dibujos realistas son mejores para ayudar a los niños a aprender” (Ganea, Bloom-Pickard, & DeLoach, 2008).

En general, cuanto más se expone a los niños a libros antropomorfos (animales y objetos con habilidades humanas) tanto más se confunden acerca de las propiedades de animales y objetos reales (DeLoach & Ganea, 2009).

Montessori dejó unas líneas claras al respecto y las cuales comparto al 100%:

1.- Los niños pequeños no tienen capacidad para distinguir entre la realidad y la ficción que ven reflejada en los cuentos, pudiendo esto llevarles a confusión. Unid los dibujos de la TV a esta norma, dibujos que cada vez son más dañinos y más alejados de la realidad.

2.- El mundo real es tan maravilloso y sorprendente en si mismo. Fomentemos en los niños una curiosidad hacia el mundo real, no hacia el mundo de sueños de otras personas o de los adultos ¿quienes escriben los cuentos?

3.- El respeto, el amor por la naturaleza y el resto de seres vivos que componen el mundo, SU mundo, deben ser suficiente estímulo como para mantener su curiosidad, su hambre de conocer y saber.

Así que, no castres su imaginación, su capacidad de sorpresa, su conexión con el mundo en el que vive. Niños soñadores que saben perseguir sus sueños en el mundo real y no niños que viven con angustia en un mundo que no tiene que ver con lo que le cuentan o ven en libros o TV, insatisfechos constatemente, aburridos por norma y sin ganas de alcanzar más meta que la de una consola que pueda seguir suministrándoles esa realidad que no existe.

Mayka

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