crianza con apegoCuando invitas a alguien a tu casa a comer, cenar o tomar un café, le abres la puerta y le preguntas cómo esta -lo primero- al margen del bienvenido. Si ese invitado adulto viene con hijos normalmente le preguntamos al padre sobre cómo están. Si el niño tiene edad para hablar le dices ¿qué tal? pero por ser simpático, no porque realmente tomes en cuenta qué te pueda decir el niño.
Haces el menú, si va a haber una comida, habiendo preguntado a los padres qué les gusta o si les gusta lo que has pensado o pensando tú en qué les gusta porque conoces sus gustos ¿alguien llama a esos amigos y le preguntan a sus hijos si les gusta lo que vas a preparar o qué les gusta comer? No, normalmente incluso se le dice a los niños cómete lo que haya aunque no te guste porque es una falta de educación no hacerlo. Empezamos a inculcar al menor la aceptación de imposiciones morales y sociales en sus primeras relaciones con otras familias o miembros de la comunidad humana en la que crecerán. Empezamos a imponer y a aceptar sin rechistar, preparamos al ciudadano sumiso.

Sin duda una de las cosas que hace criar con apego, es que empiezas a valorar de verdad a los niños, a considerarlos humanos- Si, humanos. Porque si a alguien no le permites decidir, no le permites expresarse, si le impone siempre otro su deseo o criterios, no es tratado como un humano, sino como a un objeto o esclavo (aunque éstos fueran más humanos que los amos…).
Y eso es lo que hacemos sin darnos cuenta, porque lo hemos aprendido desde pequeños, porque primero se nos impuso a nosotros y ahora se lo imponemos a nuestros hijos.

La evolución significa romper con lo que se ha perpetuado y que era erróneo. Si queremos criar ciudadanos libres debemos empezar a respetar y escuchar a los pequeños, que además suelen venir sin “cadenas” de serie, es decir, son más libres que nosotros. Nosotros vamos adquiriendo cadenas, piedras en la mochila, lastres sociales que a veces entorpecen al ser humano y lo frustran.
Hasta hace muy poco no me había dado cuenta del error de no tomar en cuenta al niño de otro tanto como a sus padres. Tomo en cuenta a mis hijos, y en sintonía e acabado viéndome tratando a otros niños con la misma consideración con la que trato a sus padres -incluso intelectual- añadiendo el cariño y sentido maternal que le das al trato con un niño.
Antes, delante del niño, le preguntaba al padre o madre que qué comía, el niño era un mero observador, un objeto que es conducido y tutelado. La misma mala actitud que tiene algunos hombres o incluso mujeres (porque he visto esa actitud de dominio en ambos sexos), esa actitud en los adultos todos la vemos errónea e incluso cercana al maltrato porque conlleva anular la voluntad del otro ¿porqué un niño debe tolerar esa mala actitud?

La crianza con apego es el máximo ejercicio de respeto hacia los hijos, y en esa forma de educar acabas siendo educado tu también como adulto, y para bien por supuesto. Me doy cuenta de mis errores pasados, de algo que hacía mal no, fatal. Es como si hubiera tratado anteriormente a los niños como si llevara a un muñeco, a tu juguete a casa de tus amigos, y ese juguete es un “mini adulto”(1), con sentimientos emociones que ni son escuchados, respetados, ni preguntados, para colmo en un ambiente extraño, fuera de su hogar.
Habrá mucha gente que diga que los padres están para educar, que los padres saben y los niños no el qué comer o no ¿pero no tenemos los adultos nuestro criterio y gustos, ellos también. ¿O se los negamos? No hay que saltar con que los niños comerían solo chucherías o hamburguesas, porque si un niño pide eso es que primero, ha habido un adulto que se lo ha dado. Mis hijos no pedirán chucherías o hamburguesas, porque prácticamente nunca las toman, salvo que se las pongas delante no las pedirán, al menos las chucherías…De los vicios o malas actitudes infantiles solemos tener culpa los adultos que le hemos influenciado. Mis hijos te pedirán huevos y patatas, o pasta sin tomate, pan con tomate y aceite, te pedirán dentro de lo que comen lo que más les guste, y si no les das porquerías no te las pedirán porque no las tiene ni por norma o conocen.
Tal vez habrá gente que repruebe que le preguntes a su hijo y no a ellos que son sus dueños…pero nosotros debemos ser coherentes con nosotros mismos, y respetar a ese pequeño que siempre está en una posición de indefensión frente al adulto. Tal vez otros te tachen de mal educada y consentidora, lo cierto es que nos debe importar ese pequeño y no el veredicto de una sociedad fundamentada en el adultocentrismo y que desde luego está llena de defectos tal vez porque no supimos respetar la infancia.
Son detalles que debemos, creo, según mi opinión personal, anotar y tener en cuenta, debemos tomar en cuenta a los niños y escucharles, un niño tratado como un mueble o se volverá un tirano u objeto receptivo de las tiranías de otro. Y si, son detalles muy pequeños, pero poco a poco la ola va desgastando la roca, y ni nosotros debemos ser oleaje ni ellos son una roca…

Mayka Martín

Apunte 1: “Mini adulto”, es un concepto erróneo pero que entiende todo el mundo. Mini adulto es un calificativo que denota los niños son adultos “a medias”, “sin terminar”, “sin pulir”, “con imperfecciones”. Y un niño desde luego es todo lo contrario.

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