leche_de_sojaDesde hace ya algún tiempo la leche de soja se ha vuelto de consumo habitual para muchas personas, se le ha vendido como la alternativa perfecta a la leche de vaca, ya sea adultos o niños con intolerancia a la lactosa o por cuestiones personales de no consumir derivados animales.
Este consumo normalizado ha hecho que casi cualquiera la consuma, incluso mujeres embarazadas y en proceso de lactancia. Lo cierto es que aquellas mujeres que la toman pueden ver seriamente afectada su producción de leche dado que la soja cuenta con una buena cantidad de sustancias que actúan en el cuerpo como si fueran estrógeno, por lo que los niveles de leche materna disminuyen considerablemente.
El elemento que disminuye la producción de la leche en el organismo de la mujer son las isoflavonas, ya que se comportan, una vez que han ingresado en el organismo, como fitoestrógenos, y es bien conocido que los estrógenos pueden disminuir la producción de leche, presentes también por ejemplo en las pastillas anticonceptivas.
Muchas son las mamás dejan de tomar lácteos ya que en muchos casos se recomienda esa medida para evitar que los bebés sufran de cólicos durante la lactancia, y en cambio recurren a alimentos alternativos, como la leche de soja, y todos sus derivados, como postres y yogures para compensar su alimentación. En grandes cantidades el efecto es prácticamente inmediato, el suministro de leche comienza a disminuir hasta que se retira por completo, en el proceso se puede advertir que el bebé siempre queda con hambre y angustiado por no poder mamar bien.
No hay demostraciones específicas de la acción que produce este alimento en el organismo de la mujer durante la lactancia, pero debemos tener esto en cuenta, siendo seguramente variable su efecto dependiendo de la mujer y del consumo de leche de soja que mantenga a diario, ante cualquier diferencia lo mejor en suspender el consumo y consultar llegado el caso con algún experto para poder complementar la alimentación de la madre como corresponde. Podemos tomar leche de almendras, de avena…y hay muchos alimentos con niveles de calcio lo suficientemente ricos como para no recurrir a los derivados animales que son más indigestos.

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