maltrato infantilMe da tristeza y cierta envidia cuando veo a una madre con su hija y su nieta, cuando esa abuela, da consejos con amor y mira a su hija -que ya es madre- con cariño y respeto. Yo no sé lo que es eso, sólo he conocido el autoritarismo, las órdenes, los golpes, y los no te quiero.
Hoy que ya he roto el vínculo, esa triste dependencia, esas ganas de intentar llegar a tu corazón inexistente. Esa carrera que corría incansablemente para llegar a las metas que tú me ponías o imponías. Me cansé de ser la sombra de tus palabras, de tus aspiraciones, no quiero negarme más, ni obviar lo que yo quiero y necesito. No quiero ser la madre que a ti te enseñaron a ser, porque eso…eso no es ser madre. El amor no se inculca a golpes, no se aprende con insultos a respetar, los gritos –que eran tu tono normal- jamás me permitieron escuchar mis propios llantos y dejé de querer entenderme para anularme.
Cuando me clavabas tus dientes, tus uñas, cuando me rompías un mueble en la espalda no me dolían tanto como cuando negabas quererme o soportar el mirarme, cuando apartabas la cara para que no te besase. Ya no me importa lo que puedas hacer, ya me has hecho todo el daño que podías.
No, no quiero ser como tú, ni parecerme, ni siquiera coincidir, miro a mis hijos y sé qué es lo que les robará la capacidad de discernir lo bueno de lo malo, el respeto del maltrato, el odio del amor. No es posible hacer daño a alguien indefenso y sentirte humano. Muchos años me ha costado romper y es que tuviste que hacer daño a mi propio hijo para defenderme del dolor de tantos años, porque tú y tus golpes me enseñaron que todos podían golpearme, menos mal que jamás pensé que los demás tuvieran que sufrir lo mismo que sufría yo. Yo sabía que hacer daño hacía mucho daño…
No, no voy a perdonarte, aunque tú sientas que eres la ofendida. Parir no da derecho a pegar, insultar y vejar, porque parir te da deberes, no es un derecho de propiedad, nunca he sido tuya, igual que no lo soy ni seré de ningún hombre, mi error fue creer que una madre tiene derecho a todo y ningún deber, ahora que soy una madre consciente sé que tú nunca fuiste mi verdadera madre.
No, no tengo madre, una señora me parió y se comportó como mi propietaria, pero ni me besó, ni me abrazó, ni siquiera se desveló por mi siendo un bebé, por fortuna tenía una abuela que lo hizo por ella, igual que fue otra mujer la que me amamantó cuando tú decías que te hacía daño y te molestaba, y no te conmovieron mis llantos por el hambre, menos mal que tu hermana, mi tía, supo compadecerse y amamantarme a mi y su propia hija.
Pero si debo darte las gracias, porque sé, qué es lo que no debe ser, hacer o decir una madre o una mujer simplemente. Sé a quien no debo parecerme, y sé demasiado bien qué heridas se quedan en el alma de un niño para siempre, sé qué dolor no desaparece y pone alfombra roja para que otros también te dañen sin oponerte cada día de tu vida.
No, no voy a seguir pidiendo perdón por mis rarezas, por no ser el molde que tu dibujaste en tu mente, no voy a ser como tú digas o pienses, me doy permiso para ser y sentir con mi propia mente y corazón.
Y también tengo en cuenta que me lanzaste en brazos de quien durante años también me hizo tanto daño, normal que le defendieras, hasta que te llevó la contraria, porque era exactamente igual que tú. Tampoco olvido que nada te importó dejarnos solos con la enfermedad y ante semejante depredador…No quise hacerte daño, por eso nunca te lo dije, pero ahora no voy a callar más.
No, ya no me quitas el sueño, conseguí romper el cordón umbilical con el que me asfixiabas, con el que me castigabas, con el que te uniformabas para darme órdenes, para castigarme cuando quería ver el sol y tú me mandabas acostarme.
No, aunque duela no, porqué me duele no tener una madre como lo soy yo, y eso me hace ser mejor siempre que vea que es posible, y ser mejor es desbordarme de amor e intentar que algo de ello me salpique hasta que sea capaz de quererme a mi misma también, porque si algo me enseñaste es a no quererme, a no distinguir quien me quiere, y a no comprender cuando no me quieren.
Hoy rompo con esa paridora sin corazón, que ha marcado con dolor a todos sus hijos, igual que hizo su propia madre. Yo rompí esa cadena, me sacudí esa herencia, yo no repito vuestros errores, pero hoy, os arranco ese poder sobre mi, hoy os digo adiós y sólo os recordaré para saber qué no debo hacer en mi vida.
Aprender a criar naturalmente, desde el amor, me ha ayudado a sanar mis heridas de hija y de madre, me ha hecho fuerte en el amor, me ha dotado de la armadura que forja el alma que se ha curado. Ahora tus dardos no llegan, tus puñales no me alcanza, te he quitado, he anulado, tu poder sobre mi.
Desde hoy no eres nada en mi vida, eres el pasado y la memoria de castigos, insultos y malos tratos, hoy dejo de ser la niña que mentía para ocultarlo, que fingía tener una madre perfecta, hoy dejo de mentir en clase para justificar una nueva herida, hoy dejo de ser una de esos millones de niños que nadie conoce, de los que nadie sabe y que crecen callando porque nos asfixian por el miedo o por el amor que aun siendo castigados sentimos por los que dicen ser nuestros padres.

Mayka Martín

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