crianza con apego

Mamá trabaja en casa, pero mamá nunca nos ha encerrado en un corralito como si fuéramos gallinas o algo que debía estar apartado de ella y así dejarla tranquila, como si nosotros fuéramos la causa de su nervios…
Mamá ha conquistado todo un reino para nosotros. Ha derribado barreras, fronteras, ha eliminado posibles enemigos, todos los peligros posibles ¡mamá es una guerrera! Y nosotros crecemos libres y seguros por cada rincón de ese reino ¡nuestro hogar!
Mamá sabía que nosotros veníamos al mundo con ganas y necesidad de explorar, aunque ella haya conquistado este mundo para nosotros y lo mantenga luchando cada día, sabe que nosotros deseamos y necesitamos hacer nuestro este entorno. Por eso investigamos, escalamos, abrimos, cerramos, pintamos, manchamos… y mami no nos pone límites.
Mamá sabe que no lo hacemos por “fastidiar”, mamá tiene su trabajo, nosotros estamos haciendo el nuestro: crecer. Un día nosotros deberemos conquistar nuestro reino, por eso ella alimenta un apego seguro en nosotros de este modo, para que sean nuestros los logros, porque… ¡Nosotros también somos guerreros!
Mamá sabe que necesitamos entrenar nuestras habilidades y estrenarlas. Así que cuando queremos saber qué hace ella cuando trabaja, no nos pone un muro, no dice que no es cosa de niños, no nos cierra la muralla, nos la abre y nos muestra ese otro mundo en el que por ahora es sólo ella quien explora.
Mamá sabe que es importante que sepamos a qué dedica ella su tiempo para que entendamos que es una tarea que sostiene el reino, es trabajar en casa,  y para que sepamos que entre ella y nosotros, no hay secretos ni cosas más importantes que nosotros para ella. Saber que mamá hace cosas tan alucinantes nos hace verla aun más “grande” y comprender y valorar más todo lo que hace en nuestro reino y fuera de él.
Mamá intenta hacernos partícipes de todo lo que puede, nos sienta en sus piernas, nos muestra la pantalla, muestra la magia de ver aparecer letras sobre una pantalla en blanco, o como se hacen dibujos, o cositas con fotografías, a veces ponemos un video musical de Youtube y cantamos todos juntos. Sabemos que no siempre mamá puede hacer eso, aunque mamá es mágica, toda bruja buena necesita hacer descansar sus poderes, y toda súper mamá a veces no puede jugar, lo hemos ido aprendiendo poco a poco, sólo hay que tener paciencia con mamá, como ella la tiene con nosotros, y recordar que acabamos de llegar y aun nos queda mucho por aprender de este mundo. Tendremos tiempo…
Mamá sabe que con amor todo se entiende, sabe que con cariño puede decirnos que tiene que terminar una cosa, al principio todo ratito era eterno, cuando eres pequeño no sabes aun qué es ratito o ratazo…y ahora sabemos que aquí, a su ladito, podemos jugar juntos mientras que, en cuanto ella termine, se le dibuja una sonrisa en la cara y empieza a jugar con nosotros. Nosotros no somos su tedio, somos su felicidad, su cara lo dice todo. No tenemos que recordárselo, mami sabe que no debe fallarnos en eso, nunca nos dice algo si no lo va a hacer, nos crearía inseguridad.
Mamá siempre ha sabido que no había que gritarnos porque oímos perfectamente, también sabía que nuestra capacidad intelectual es igual a la suya, eso no va con los años, la diferencia es que ella conoce el reino y nosotros somos aun unos pequeños exploradores.
Mami sabe que nosotros explorando llegaremos muy lejos, más que ella seguramente, porque ella nos ha dejado conquistado un reino, nosotros exploraremos más allá desde la seguridad del suyo propio, que es de todos los que formamos esta familia, y desde el saber que -a pesar de ser pequeños exploradores- dentro de nosotros están forjándose un par de guerreros.
Mi hermana y yo, conquistaremos nuestros propios reinos, porque sabemos que todos tenemos uno y que tan sólo está esperando a que nos adueñemos de él. Todos tenemos un hogar, y éste está donde se nos ama, donde se confía en nosotros, donde no se nos ponen fronteras ni ofrecen noes, un mundo sin estúpidos límites o leyes, donde las guerras son de besos y cosquillas, donde las banderas las ponen los corazones, donde nadie es menos y nadie es más ni por sexo, edad u otra tontería de esas ajenas a nuestro reino…

Mayka Martín

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