la tribuHay quien desea reducir el concepto de tribu a ideología, a pensamiento, a espacio, a unos tiempos, a un objetivo o incluso interés, refugio… Hay quienes se refugian en la tribu, quienes la usan como escudo o pedestal, como excusa o como religión, como militancia. Eso no es la tribu…
La tribu no es algo palpable, aunque la formen personas, tribu es sentimiento, es un compartir amor por el placer de compartir amor, porque tienes tanto, que necesitas darlo para que no se te caduque ni en los brazos ni en los labios.

La tribu no posee intereses, la tribu es un desapego al ego y un apego al sentimiento que se ofrece con el corazón abierto y se acepta con los ojos cerrados. Sentimientos que vienen de alguien con un nombre, pero que el nombre no es lo prioritario cuando pide ser amado.
La tribu no organiza ni clasifica lo que hay en tu cabeza, la desbloquea, porque el pensamiento fluye con total libertad, la tribu no juzga, no hay policía, ni hay sentencias, la tribu te ama tal y como eres, sólo te pide que te ames a ti mismx y no sólo a sus miembros.
La tribu no es un grupo de iguales, es un grupo de muchos diferentes que son iguales de importantes.
La tribu es la fuerza de la familia que de tanto amarse ha extendido sus fronteras y ha aprendido a amar mucho más allá.
La tribu era la libertad del ser humano antes de que llegaran los gestores de la libertad, el pan y el trabajo, la tribu te puede salvar, al menos interiormente, porque te muestra que el ser humano aun sigue siéndolo.
La tribu te nutre para que puedas crear, alimentar, enamorar, dar a luz, dejar partir y acompañar, apoyar, sostener, criar, amamantar, crecer, amar…
La tribu no es el kilómetro 0, ni son 200 metros cuadrados, no es Madrid, ni Barcelona, no es territorio: es tu corazón, son corazones, y es un sentimiento que comparten y que crece por momentos ¿acaso encoge el verdadero amor? El amor sin límites es como una flor salvaje, que acaba inundando tu jardín y el de en frente.
La tribu no tiene hora de servicios, no hay cierre por vacaciones, siempre hay una mano u oído amigx que sabrá cómo acunarte el alma cuando más lo necesites.
La tribu comparte como lo hacen los de la misma sangre,  porque cuando se comparten sentimientos no hay nada más familiar que el entregarte.
La tribu no clasifica, huye de los corralitos, de las etiquetas, de los códigos de barras y de los perfiles en redes sociales desalmados.
La tribu no entiende de edades, ni del color de piel o de pelo, ni de religiones, ni de ideas, gustos, porque la tribu sabe amar, porque cuando se ama por encima de todo se hace un ejercicio de respeto y son los ojos del alma los que miran.
Puedes llamarlo tribu o manada, pero cuando encuentres la tuya, lo sabrás, como cuando encuentras al amor de tu vida, a quien será tu mejor amigx, y lo sabes porque nunca te habrás sentido tan libre rodeadx de tanta gente, ni te sentirás tan fiel a ti mismx.

Cuando hables sin tener que tener cuidado con lo que dices, en cómo te comportas o cómo te has vestido, estarás con TU tribu.

Mayka Martín

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