nacimiento crianza natural con apegoImagínate que un día despiertas en un lugar totalmente desconocido para ti. Nada de lo que ves lo has visto antes, incluso te cuesta trabajo ver nítidamente. Tienes una sensación extraña porque respiras un aire desconocido. Tienes limitada tu capacidad de movimiento, te es extraño tu cuerpo, y agitas tus brazos y piernas intentando aferrarte a algo porque tienes miedo de caer, todo te parece inmenso y tu diminuto. ¿Sientes el miedo?
Sólo los olores te dicen algo, hay un olor especial por encima de todos y quieres estar cerca de él, porque todo, todo lo demás te es desconocido y estás aterrorizado. Hay sonidos muy fuertes, extraños, el miedo crece…Sientes hambre, mucha, y no sabes cómo puedes decir que tienes hambre, porque has olvidado como hablar, sólo puedes llorar para alertar a quienes te rodean de que te ocurre algo. Entonces, cuando te das cuenta de que al menos puedes llorar, lloras, cada vez más fuerte por si no te han oído, quieres que se acerque a ti ese olor, tú no puedes acercarte, no puedes moverte por ti mismo…la angustia es inmensa…Y entonces sientes junto a ti ese olor, es el de tu madre, ¡por fin algo conocido! Mamá se da cuenta de que tienes hambre y te ofrece su pecho ¡por fin empiezas a no sentir ni soledad ni hambre! El miedo desaparece…Y es que estar en un lugar completamente desconocido, sin poder moverte por ti mismo, sin poder hablar, con tantos ruidos desconocidos rodeándote, algunos tan fuertes que tu corazón late desbocado, es horrible ¡piénsalo!. Es lógico que no desees separarte de los brazos de tu madre y que cada vez que escuches algo nuevo o sientas lejos de ti el olor de mamá llores, no tienes otra forma de comunicar tu necesidad, dolor, inquietud, miedo…sólo posees el llanto.
Hay una voz que sientes cercana, que te acuna con su sonido, es una voz que has oído muchas veces antes de llegar a este nuevo mundo. En tu anterior mundo en el que flotabas se podían oír cosas y sobre todo sentir. Esa voz te hacía sentir en tu mundo protección, seguridad, amor, confianza, tu mundo se volvía más cálido aun cuando sonaba allá a lo lejos, porque mamá te transmitía esos sentimientos. Ahora en los brazos de mamá vuelves a oír esa voz, y mamá te transmite de nuevo esa seguridad ante esa voz, y asocias la voz al olor, ese nuevo olor es el de papá, tienes la capacidad de sentir lo que siente mamá, poco a poco aprenderás a sentir por ti mismo.
Así que si lloro, no creas que es un capricho, o que pretendo molestar, ponte en mi lugar, recién llegado, sin conocer más que vuestros olores, con miedo, con miles de cosas y personas desconocidas ¿Tú siendo un adulto, sin posibilidad de moverte sólo, qué harías si tan sólo pudieras llorar?
A veces tan sólo debemos ponernos en la piel de un niño para saber qué hacer como padres amorosos, igual que entre adultos debemos hacer un ejercicio de empatía para saber cuando hacemos daño. Dejar llorar a un niño es abandonarlo, aunque esté en su cunita preciosa con sus cancioncitas y muñecos, o en una sillita de paseo muy segura. Cuando conozca mejor el mundo, cuando desee y se sienta capaz de explorarlo solo, no te preocupes que lo hará, y te será imposible pararlo, pero para ello debe sentirse seguro y esa seguridad sólo la encontrará si antes ha tenido la que la naturaleza le ha procurado para hacer posible su existencia y correcto desarrollo, la de sus padres.
¿Dejarías a un niño llorando sólo en mitad de un desierto? Es lo que se hace cuando se deja llorar a un niño, es lo que ellos sienten…No permitas que se acostumbre a ser abandonado, a reprimir sus necesidades, miedos y sentimientos. Acostúmbrale a que ha nacido en un hogar repleto de amor y confianza, en un hogar donde besar, amar y abrazar es la norma, y en un mundo donde podremos ser capaces de todo sabiendo que tenemos una familia que nos profesa un amor incondicional sin medidores de abrazos o de besos ¿No dicen que el amor es algo incontable? Pues no lo dosifiquemos, que la falta de amor si que hace daño, mucho daño, mira las noticias…

Mayka Martín

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