escuela libreCada día el madrugón, desayunar con prisas, intentar no olvidarse nada… ¡Y no llegar tarde! Cada día tienes que aprender y desarrollar tareas y temáticas nuevas en tu lugar de trabajo ¡una tensión constante!. Echando de menos a tu familia que es con quienes de verdad deseas estar…
Cada tarea es examinada con lupa y literalmente. ¿Sabes lo que es que te pongan nota diariamente en tu trabajo? ¿Y si no lo haces como esperan de ti, como lo haga la mayoría, o digan las estadísticas laborales que debes hacerlo, llaman a tu familia?, imagina la presión.
Imagina que tienes media hora de descanso y en esa media hora te vigilan y no puedes salir de un recinto vallado, como en un patio de cárcel. En esa media hora te tomas un sándwich y vuelta a la tarea. A veces los exámenes son oficiales, te puntúan, son controles de trabajo, y sabes que no llegar a determinadas notas puede suponer muchos problemas en casa, y que ello significará que el mundo de los adultos no te acepte y se moleste contigo. Sería para un adulto como vivir bajo la guillotina del despido o peligro de degradación laboral diariamente… ¿imaginas?
Hay quienes viven cerca y van a comer a casa, otros comen en el comedor, así que la jornada de trabajo se alarga hasta la tarde, pero se ahorran el estrés de ir a casa comer de prisa y volver puntuales, como los mayores… Se hace interminable, mientras tu espíritu se encuentra encerrado, limitado, conducido, condicionado, pero es que debes encajar en el engranaje de los adultos, porque si fueras adulto al menos sólo estarías desempeñando un esfuerzo físico y mental repetido, al ser niño están moldeándote, re creándote, recreando al ciudadano que precise la cultura en la que te toque vivir. Los mayores sufrimos pero estamos resignados y reseteados, los niños sufren de verdad, lo que pasa es que a nosotros nos enseñaron a olvidar y asimilar ésto como algo positivo para que más tarde, cuando seamos padre o madre, lo repitiéramos con nuestros hijos, es la supervivencia del sistema a través de nuestras crías. No te dejan tiempo para cuestionarte nada.
Llega la hora de salida, muchos siguen con tareas, clases extra que aseguren la mejor preparación para el mundo laboral adulto, como si fueran futuros objetos productores sin más, no hay preparación para el Ser humano, algo que se hace en el núcleo familiar… Nos niños nacen para crear… poco a poco los vamos apagando… y a la par: empobrecemos a la humanidad.
Con suerte, alguno puede acudir a clases plásticas, algo que suponga expresión corporal o un deporte, algo muy necesario para el niño y que de adulto no podrá disfrutar. Pero la mayoría tendrá clases de otro idioma, informática, matemáticas, o refuerzo de asignaturas que arrastren. Sea como sea, es una obligación, un horario obligado y remunerado para alguien, la libertad del niño se ve castrada igualmente, y a veces se escucha “tienes que ir porque ya he pagado las clases”, o “tienes que ir porque cuando seas mayor tendrás mejor trabajo”, deben asumir el mercado laboral como aspiración obligatoria dentro de los parámetros existentes, no su capacidad o inquietud como individuo. Olvidamos, o no queremos ver, que su horario de “trabajo” ha terminado e igual que un adulto, necesita desconectar y hacer lo que le pida el cuerpo, los niños y niñas lo necesitan aún más, es parte imprescindible en su desarrollo, pero permitimos que muchos niños tengan jornadas de trabajo más largas que las de los adultos o muy semejantes y con mayor presión.
Luego vienen los deberes ¿Te llevas tú trabajo a casa? Salvo contados oficios, nadie se lleva su trabajo a casa. No hay cajeras del súper con compras para cobrar en casa, no hay jardineros que se lleven un trozo de parque a casa, no hay albañiles que pongan los ladrillos que se dejaron por poner en la obra en casa, no hay trabajadores de componentes de coches que se lleven piezas a casa para terminar, pero los niños si, ellos si deben llevarse el trabajo a casa, aunque en Corea del Sur, Islandia o Japón apenas los tengan y sus resultados académicos sean los más altos, en el resto del mundo se llevan el trabajo a casa. También hay adultos que desean o necesitan tener a los niños entretenidos mientras que terminan su jornada laboral o que les molesten poco cuando lleguen del trabajo… Qué mensaje más triste les estamos mandando porque ellos sólo leen ese mensaje: molestamos, somos secundarios.
Y el niño terminará sus tareas y tendrá que leer como obligación no como diversión, ducharse, cenar ¡cenárselo todo! y… ¿cuándo decide él, qué hacer en algún momento del día? ¿Cuándo tenemos en cuenta su necesidad o deseo? ¿Podemos ponernos en su lugar? Luego nos extrañamos o ponemos nerviosos si nos dicen que NO a algo… ¿Quién no acabaría diciendo que no ante semejante tiranía? ¿Nos extrañamos de su rebeldía? ¿De su falta de interés por los estudios? ¿De lo que está pasando con los niños y niñas de hoy en día? ¿Los ves jugando en las calles como cuando tú eras pequeña/o?

HAMSTER
No, el mundo de los niños no es un mundo de niños, y, o no creemos poder cambiarlo, o no nos da la gana cambiarlo, y quien puede cambiarlo no le da la gana porque la falta de libertad de nuestros hijos es su victoria y su perpetuación por encima del resto, niños y adultos.
Y llega la noche, y ese niño que apenas ha visto a sus padres se va solito a su cama a dormir prontito, el colecho está muy feo ¡menuda aberración! quizá ha visto a sus padres dos horas, cinco días a la semana ¿es posible conectar y fundamentar y reforzar los lazos familiares en ese tiempo? ¡Si vemos más a un jefe o compañero de trabajo!. ¿Has pensado que estás viviendo más tiempo junto al compañero de trabajo que con tu propio hijo/a? ¿Es lógico? ¿A que no te lo cuestionas? Te enseñaron a no cuestionártelo, tenías que hacerlo, sin más, por encima de tu espíritu que poco a poco dejaba de crear para producir. Y aun hay niños que tienen tarea el fin de semana ¿tú trabajas los fines de semana? Algunos niños realizan tareas sábados y domingos, algunos incluso tienen clases extra el sábado.
Hay que poner al alcance de los niños la formación, cultura, el arte, el deporte, pero no de este modo, en esta forma. Los deberes no son asumibles, igual que las horas extra para cualquier trabajador no lo son cuando ya se han excedido de las obligatorias, salvo que sea algo voluntario, ¿respetamos o no la infancia? Más horas de estudio no dan mayores conocimientos, es la calidad, el arte del profesor al despertar el interés del alumno en la materia, y antes, el profesor, debe amar su labor y no ser mecanizada y ausente de su propia personalidad porque se lo impongan. La naturaleza debe rodear su desarrollo, la mayor libertad posible, respetarle, escucharle… Y por favor, permitir que las familias puedan pasar tiempo juntos, porque esto no es un problema sólo de educación, es de conciliación. Ya quisiera muchos padres, la gran mayoría, poder estar con sus hijos mucho más tiempo.
No podemos confiar el espíritu de nuestros hijos a esta maquinaria, salvo que los consideremos un eslabón más, que los hayamos parido para esto. Hay quien diría que hay que humanizar la enseñanza, quizá sería más acertado que hay que animalizarla más, porque los animales no ponen a sus crías a servir a nadie, ni les preparan para encajar bajo las órdenes de nadie, las enseñan a sobrevivir y a disfrutar del mundo en el que nacen, con un orden si, pero ese orden no supone atentar contra su propia naturaleza, nosotro/as si lo estamos haciendo. En nuestras manos está el intentar cambiar las cosas, pero para ello hay que asumir el problema.

Mayka Martín

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