criar con apegoTengo un plan, y voy a ponerlo en práctica. Con ello pretendo conseguir unas metas, unos logros, dar unos pasos. Espero que me salga bien porque tengo todas mis ilusiones puestas en ello. Es el eje de mi vida, vamos, lo que más amo está en juego. Pero lo pongo en práctica y no me funciona, no sé qué hago mal y he leído cientos de libros y artículos…
Y es que sin darnos cuenta ponemos en práctica una serie de cosas para lograr un sueño, un deseo de vida que afecta a otro ser humano: nuestro hijo/a.
Cuando pones algo en “práctica” lo que esperáis es inconscientemente alcanzar una obediencia, un seguidismo, un cumplimiento de un plan que existe en nuestra cabeza, una forma de organizaros o entender que debe organizarse y cumplirse algo. Esperamos unas reacciones, una reciprocidad, una valoración, buscamos risas, buscamos para satisfacer nuestro YO, olvidando que con respeto a la educación de los hijos hay otro YO implicado, que no tiene que cumplir nuestras aspiraciones, ni deben satisfacer las puestas prácticas de la teoría que el adulto disponga aunque lo haga con todo su amor. La mayor muestra de amor es la aceptación del otro, de su carácter, de sus tiempos, y acompañar, fluir con él/ella. Aunque ese carácter tenga cosas que no esperamos o no nos gusten.
Es muy difícil romper la cadena en la que generación tras generación nos hemos visto “amarrados”. No esperes nada de tu hijo más que amor, eso si.
Cuando les pidas algo y no te hagan caso, cuando no cumplan tus expectativas, no actúen según lo que la idea puesta en práctica predica, alégrate ¡tu hijo/a es libre! Y lucha por seguir siéndolo. Vale, no hará lo que le pides ¿le educas para que haga lo que le pidan siempre? ¿O para tener criterio propio? SU criterio no siempre coincide con el nuestro, y está bien, son personas distintas a nosotros.

Cuando no te haga caso, no te enfades, ni te frustres, ni creas que eres un desastre, ni que educar con apego o de forma natural tal vez sea un error. No te comas la cabeza porque eso significaría que, inconscientemente habías puesto un plan en marcha y en la práctica te falla, eso no es apego. Un padre/madre que cría con apego no pone en práctica, conscientemente, estrategia alguna, no traza un plano de actividades para conseguir algo. Un padre/madre que cría con apego acompaña a sus hijos y si les acompañas les acompañas para todo. Obviamente desconoces el camino, porque no tiras de ellos, ellos te cuentan y te descubren el mundo como lo ven, y tú les muestras y descubres por otro lado el tuyo, y así caminaréis y viviréis juntos, no uno por encima o debajo, delante/detrás del otro.

No hay nada que poner en práctica porque no has planificado nada para tu hijo, sólo amarlo. Igual que en la relación de pareja se deben respetar las diferencias, entre los hijos y los padres también. No es admisible que el hombre o la mujer subyugue al otro, que le diga que debe hacer, cómo vestir, qué comer, dónde ir…el hijo ¿forma parte de la familia o es una posesión familiar? Pregúntate eso antes de volver a trazar la vida o el comportamiento de tu hijo/a.

No soy perfecta, ni lo deseo, no doy lecciones, sólo transmito mis experiencias para dar apoyo a quien lo encuentre en ellas. Sólo asumo y respeto cómo son mis hijos sin buscar la aprobación del resto del mundo y sus normas. Son un par de pequeños tornados pasando de habitación en habitación, niños sin límites, que no tienen armarios cerrados con llave, ni puertas (ni la de la calle). Han ido aprendiendo con la convivencia y no con el veto, que hay cosas que no son para investigar porque son peligrosas, y que si salen a la calle deben ir acompañados. Eso es el crecer y comprender este mundo que les recibe, no el cumplir normas, leyes y vetos. Y nosotros debemos aprender a respetar sus inquietudes, miedos, preguntas, excesos…Igual que haríamos con un adulto, con un buen amigo ¿acaso tu mejor amigo/a no hay veces que te saca de tus casillas? Deja a un lado tu adultocentrismo, el niño debe tener los mismos derechos que un adulto.

Restringiendo e imponiendo leyes, normas, turnos o tiempos no crecen, se vuelven dependientes de esos límites. Igual pasa con las “palabrotas”, las palabras que sólo pueden usar los adultos ¿porqué ellos no? ¿Porque por norma social está feo, es de mal educados? Si el niño las dice es que las ha escuchado, normalmente de un adulto, y algo que no le hace daño no tiene porqué negársele o prohibírsele. Normalizar como apto para todos el vocabulario del adulto es dar al niño libertad de expresión, libertad para decidir qué palabras usar, y que triste que tengamos que darnos permiso para decir lo que nos de la gana ¿por qué no es un ser con menos derecho que tú no? Yo sólo sé que desde que no hago de ciertas palabras un tabú, mis hijos no tienen interés especial en ellas. Finalmente ese mal vocabulario, que no sé quien dictó qué era lo malo y lo bueno si no una sociedad -que todos estamos de acuerdo- está llena de corsés estúpidos dibujados y delimitados por el estado, la iglesia o la clase social. Así que en casa no hay palabrotas, ni palabras prohibidas, igual que no hay animales malos, porque en los dibujos tachan de malos a los que comen personas ¿no hacen lo que les dicta su naturaleza? Malos somos los adultos cuando dejamos de comprender nuestra naturaleza y nos alejamos de ella, cuando negamos a otros la suya propia o la calificamos de mala si no nos beneficia o es acorde a la nuestra, o simplemente porque nos molesta, o hacemos daño de forma gratuita y a sabiendas.

Así que no pongas en práctica nada, fluye, sé libre y deja ser libre, descubrirás a un ser maravilloso viviendo, aprendiendo y creciendo contigo, que te mostrará un mundo más libre, más auténtico, más real ¡serás tan afortunado/a! Es como Renacer, y tranquila/o, tu hijo/a será feliz, eso seguro, más o menos ordenado, comerá más, menos o ninguna verdura, le gustará más las mates o la química o será de manualidades, jugará gritando más o menos según sea su carácter festivo, te dirá que no más o menos veces, si tu aspiración es SU felicidad estará garantizada, si deseas un niño que sea limpio, ordenado, aplicado en todas las asignaturas, que se coma todo lo que le pongas, que juegue calladito, que siempre diga que si…entonces su felicidad seguro que NO estará asegurada, la tuya puede que si, si en verdad no amas a tu hijo/a.
Tú decides: Poner en práctica un plan o amar y aceptar a tu hijo/a tal como sea

Mayka Martín

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