revision 4 añosNos tocaba ya hace unos meses la revisión de los 4 años, pero entre el cambios, verano etc no lo hemos hecho hasta ahora. Yo estaba tranquilísima porque la mejor señal de que un niño está sano son sus risas y sus no parar, y de eso tengo para dar y regalar, y feliz de ello. Pero esperaba que algunas cosas de mi forma de criar causaran algún roce en la consulta.
En primer lugar nos atendió la enfermera, que debía hacernos las preguntas típicas para corroborar que el desarrollo de los niños va acorde con lo que dictan los sabios de la medicina.
Me sorprendió que ahora el montar en bici con 4 ruedas fuera lo más común, mis hijos no tienen bici ni de 4 ni de dos.
Te preguntan por el cole y claro, mis hijos no van al cole, están en casa, ¿siguiente pregunta? ¿Y se relacionan bien con otros niños? Pues si, mejor que el resto de niños. Mis hijos al menos llegan al parque y se presentan y piden jugar juntos, los otros niños no suelen hablar y no se presentan. Quizá mis hijos tomen mucha nota de lo que hacemos los adultos, quizá sea de los adultos de quien mejor puedas aprender a relacionarte socialmente fuera del núcleo familiar.
Evidentemente, la enfermera ya se había dado cuenta de que no iba a escuchar lo común.
Sueño…¿Duermen solos? Pues no, duermen en familia, dormimos juntos.
¿Terrores nocturnos? ¿Pesadillas?…mis hijos jamás han sabido que es eso a día de hoy.
¿Y usan pañal para dormir? No, hace tiempo que no.
¿Biberón no tomaran ya no? Pues si. Y abre los ojos como platos. Mira a los niños con tono grave y les dice amenazadoramente: vais a tener que usar braquets cuando crezcáis. Mis hijos me miran a mi y le digo: tranquilos hijos que no vais a usarlos porque vuestros dientes son perfectos y no se van a estropear por 2 minutos que tardáis en beberos el biberón. Miré a la enfermera y le dije que en ese tiempo a nadie se le deforman los dientes, y que ahora vería que los tienen perfectos. Y que si a los adultos no se nos deforman los dientes chupando cosas (…) que puede que lo hagamos más de 2 minutos, no les pasaría a ellos. Y que si a nosotros nadie nos dice que no debamos hacerlo y que abandonemos esa práctica… Ella me responde que pensándolo así es cierto. Y es que ellos saben desayunar como un adulto hace años, casi 3, pero prefieren el bibe, y lo dejarán cuando quieran porque de hecho cada vez que viajamos o desayunamos fuera (un par de días a la semana) desayunan pan tostado y un vaso de leche sin problemas ni dependencias ni traumas. No nos damos cuenta que el problema son las dependencias, sobre todo emocionales volcadas en un objeto, porque se dan para suplir una carencia.
Les revisa la boca y está perfecta.
Han crecido más de la cuenta, han dado un buen estirón, su talla a pesar de ser prematuros es igual que la de un niño nacido a término de su edad. Algo justos de peso, pero correcto. Y ya les explico yo que desde la última revisión (2 años) a esta ya no son bebés, que corren mucho, que no duermen siestas, y que su dieta es prácticamente vegetariana y no toman más de un litro de leche diario como hacían, ahora toman más alimentos al margen. Entonces lo ven lógico claro, pero si no se lo razono yo, ya te los someten a un 3º grado sobre pesos y basculas etc…
Acto seguido me preguntan por lo que comen, ahí me felicitaron por la cantidad de legumbres, fruta y verduras que toman. También les pareció (hablo en plural porque vino la pediatra porque tocaba vacuna y debía mirar cosas concretas ella también) muy bien que los niños tomaran leche de avena o almendras en sustitución de la de vaca, les expliqué como equilibrio los aportes de calcio, y como el retirar casi todo aporte de origen animal -excepto huevos y algún lácteo-, había eliminado la dermatitis atópica que sufría el niño y que era muy grave. Así mismo el cambio de alimentación ha hecho prácticamente inexistentes sus reacciones al polvo (es alérgico), igual que el vivir en contacto permanente con la naturaleza y comer alimentos ecológicos. Valoro muy positivamente que miren tanto eso, deben asegurarse de que nadie juegue con la salud de un niño. Y creo que todo padre/madre que tenga la responsabilidad de crear los menús de casa debe tener unas nociones de nutrición.
Sobre el pecho no me preguntó, afirmó que le había dado mucha teta, sonreí porque eso es que ya iba viendo qué tipo de madre tenía delante.
La pediatra era más en sintonía, conocía bien mis “rarezas” y valoró positivamente mi forma de crianza. Así que no vamos a tener que molestar más al niño con pruebas, salvo que se presente un episodio que lo requiera, sobre sus alergias. Ahora está controlado de forma natural y procuraremos seguir así.
Lo que más les llamó la atención es que razonaran perfectamente que debían vacunarse, y que no hicieran dramas ni pataleasen. A mi me llama la atención que aun se traumaticen a los niños…

Les han vacunado, sin traumas y explicándoles en qué consistía, y teniendo la autorización de cada uno de ellos, sin mentiras ni obligados. La doctora alucinaba cuando les hablaba a los niños, y me dice: lo entienden todo, y razonan….Le digo claro, les parí con el mismo cerebro con el que van a morir ¿no?….

Nos despedimos tras la revisión hasta la de los 6 años, porque, por fortuna, mis pequeños visitan al médico de revisión en revisión y aun no saben qué es un antibiótico.
En fin, por otro lado sentí cierta tristeza, tristeza al ver qué madre fui con mis mayores (20 y 22 años). Siempre estaba asustada en las revisiones, como cuando iba al instituto y tocaba examen, un examen que dirá si eres buena o mala madre parecía…esperando la aprobación de un médico que nada sabia de mis hijos, esperando que se ajustaran a unos parámetros impersonales generalizados…haciéndoles un número…que penita…el rebaño.
Por fortuna maduras, espero que cada vez más padres maduren porque teniendo que ser como te exigen que seas sufres criando, y los hijos sufren creciendo…Disfrutas menos de tus hijos -y ellos de ti- por querer cumplir con una sociedad que roba la autenticidad de cada ser humano.
Cada mami es un mundo, igual que cada papi, tan distinto como cada niño, tan maravillosa como es la humanidad hasta que nos ponen el sello de calidad de un mundo donde importan más los ciudadanos que los seres humanos.

Mayka Martín

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