Salimos a pasear, y mi pequeña ve un montoncito de flores silvestres blancas. Va a mirarlas, examinarlas, olerlas, todo ese examen al que ella somete todo lo nuevo y yo me quedo rezagada, contemplando su felicidad. Los dos exploran felices, como pájaros en libertad el terreno, y ella desea adentrarse más. Busca más flores, más lejos… y yo, sigo en mi lugar, disfrutando de verles libres, correr, alejarse, hasta que apenas les veo… No me da miedo, siento felicidad porque se saben seguros por si mismos y en el entorno y entonces recuerdo lo que yo sentía cuando pretendía ser libre, cuando era pequeña y sentía que solo yo era dueña de mis pasos en algunos momentos, cuando podía…

Mami las flores de allí lejos son más bonitas, voy a ir a verlas.
Mamá hay muchas más flores ¿por qué crecen más flores aquí mamá?
Mamá ¡he descubierto muchas! ¡qué bonitas son mamá!
¿Sigo mirando más lejos mamá? (Yo guardo silencio porque la verdad es que no espera mi respuesta)
-Avanza segura tras comprobar que no le digo que nada.
Su sonrisa es más abierta, segura, orgullosa, de esas que deben dibujarse en quienes logran adentrarse allá donde no su mente les empuja, les llama.
¡Mamá! sigue habiendo muchas más, allí, muy lejos, bajo la montaña.
¿Por qué hay tantas? Grita excitada e impaciente.
¿Por qué son tan blancas y preciosas? ¡Hay mariposas blancas y todo!
¡Mamá me encantan las mariposas! Mira mamá ¡que alto vuelan!
Y su mirada acompaña a las 4 mariposas que han salido volando con su alborozo, allá lejos, asustadas por su presencia y gritos de felicidad.
Y yo contemplo a mi mariposa, a mi pequeña.
Sé porqué son más bonitas esas flores que están lejos de mamá, aun recuerdo cuando a mi todo me parecía más bonito si lo había descubierto por mi misma, si sentía que se había respetado mi autonomía, mi capacidad, ¡eran mis logros! Imagina que eres escaladora y te suben en ascensor a la montaña que deseas coronar… así se siente un niño o niña cuando haces las cosas por ellos…
Sé porqué te parece ver muchas más, es que tu horizonte se amplía, tu sentimiento de alerta, tu instinto se ejercita, ya no miras con la mirada que te muestran otros, y eres tú la que me estás descubriendo a mi. Yo estoy lejos, no veo lo que ves, y me lo descubres, me lo transmites, eres tú mi maestra en este momento, la protagonista, y lo sabes.
Sé porqué las llegas a ver hasta más blancas, es que ves más allá, con avidez y ansiedad, porque es tu mundo por descubrir, no el de papá o mamá.
Sé que tu destino es volar lejos, sin miedos, segura y confiada es mi deber, y para ello debo saberte amar, a tí, no a otra, a ti, como única que eres. Ya lo he vivido antes, y poco a poco te preparas para cumplir con tu naturaleza, la de ser independiente, por eso tu instinto te hace ver todo más hermoso cuando lo descubres por ti misma, cuando son tus pasos, tu voluntad, tu deseo de descubrir -y no el de mamá- el que te conduce.
Y me encanta que me cuentes, como ves el mundo, con mamá en la retaguardia porque jamás dejaré de estar allí donde me necesites.

Mayka Martín

Anuncios