La Organización Mundial de la Salud recomienda situar la tasa de cesáreas en un 10-15% para disminuir los datos mundiales de mortalidad materna y fetal. España solo cuenta con una comunidad autónoma que lo cumple.
Cuando tienes que dar a luz, lo natural, lo mejor, para lo que está diseñado el cuerpo de la mujer, es parir naturalmente, pero se programan nacimientos, no se respetan los tiempos de cada mujer/embarazo/bebé, algo que con demasiada frecuencia acaba en una cesárea y no precisamente por motivos de salud.
Aunque se dice que las cesáreas se realizan por razones de salud y hasta comodidad, las estadísticas dejan ver causas económicas.
Hay causas justificadas para practicar una cesárea, por supuesto, como es que tanto la madre como el futuro hijo/a corran peligro por alguna complicación como lo son la desproporción cefalopélvica o el sufrimiento fetal, pero muchas son por comodidad de unos u otros.

En los últimos años la práctica de la cesárea se haya incrementado tanto en los hospitales públicos como privados, pero es quizá en estos últimos donde se ha convertido en el instrumento más usado en los partos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, se considera que el porcentaje ideal de cesárea debe oscilar entre el 10% y el 15%
La tasa de partos por cesárea ha aumentado en España casi un 10% en los últimos diez años. El país tiene, actualmente, una tasa de un 25,25%, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, lo que se traduce en que uno de cada cuatro niños que nacen, lo hacen por cesárea.

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“Una cesárea programada es imprescindible si hay una placenta oclusiva total o una vasa previa (inserción anormal del cordón umbilical), si la madre sufre una enfermedad transmisible (SIDA, herpes…) o si el bebé se encuentra en transversa (con un hombro por delante)”, sostiene Nuria Martínez, de la asociación El Parto es Nuestro.

La cesárea es un riesgo, es una intervención quirúrgica. Entre ellos están los que presentan desde el punto de vista anestésico e infeccioso, además de que a veces trae como consecuencia que se tengan rechazos con la lactancia materna y para quienes tienen una o más de una en su haber, corren también con el peligro de que en un próximo embarazo o durante el trabajo de parto se presente una ruptura.

“Toda intervención quirúrgica entraña unos riesgos”, afirma Nuria que también indica que hoy en día las cesáreas son seguras debido a la mejora de las técnicas y del material, pero aun así, esta práctica multiplica el riesgo de muerte materna por cada cuatro cesáreas programadas.
“Un parto por cesárea tiene muchas complicaciones: hemorragias que pueden necesitar de transfusiones e incluso histerectomías, laceraciones en órganos como la vejiga (complicación que se produce hasta en el 2% de las operaciones), embolias, infecciones que pueden alargar el periodo de cicatrización por meses (seromas) y problemas en la lactancia”. Estos riesgos son a los que se expone una parturienta a corto plazo, sentencia Nuria.
“Una cirugía abdominal provoca casi con total seguridad adherencias, que empeoran la calidad de vida y la salud reproductiva, una mayor tasa de infertilidad con cesáreas previas. Esta operación compromete tus futuros embarazos, aumenta el riesgo de implantación anómala de la placenta (placenta previa o acretismo placentario) y de rotura uterina”. Es decir, una mujer que pare mediante cesárea puede tener menos posibilidades de volverse a quedar embarazada. “Se recomienda esperar un mínimo de un año para volver a tener un bebé”, asegura A.I., exmatrona de un hospital público en Móstoles (Madrid).

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Las causas no justificadas para la cesárea son aquellas que están relacionadas con la comodidad de los médicos, los que estructuran su horario para así entrar a una hora y salir en otra, y dejan sin explicarle a la madre que puede dar a luz en forma natural, o no le informa de las consecuencias que tiene una operación mayor como es la cesárea, donde tanto la madre como el bebé corren riesgo.
“Cuando una mujer se da cuenta que no se ha atendido bien su parto o cuando hay separaciones injustificadas, surge la rabia, el miedo e incluso llegan a patologías como estrés postraumático o depresiones posparto”, asegura Nuria.

Las cifras dejan ver que la cesárea se ha convertido en una práctica de parto altamente recurrente y evidentemente en donde son muy marcados los indicios de que no se trata únicamente por motivos de salud.
España solo puede presumir de tener una comunidad autónoma que cumpla las indicaciones de la organización: el País Vasco, que cuenta con una tasa de un 12,64%, según los datos de 2011 publicados por el Ministerio de Sanidad. Le siguen regiones como Navarra (15,98%), Asturias (16,98%), Aragón (18,65%) o Cantabria; y las que presentan las tasas más altas son Extremadura (27,49), Castilla y León (25,46) y la Comunidad Valenciana (24,51).
“Si hay un dato que claramente apoya la idea de que las cesáreas se están practicando sin una razón médica real (como advierte la OMS), es precisamente este baile de cifras. ¿Quién puede defender que una de cada dos riojanas que elige la sanidad privada acabara en cesárea (51%), pero a unos cientos de kilómetros (en la sanidad pública del País Vasco) 7 de cada 8 embarazadas logre un parto vaginal?”, se pregunta Nuria.

La organización El Parto Es Nuestro denuncia que en los hospitales privados se practican más cesáreas. “Apreciamos un mayor interés en controlar los tiempos del parto por parte de la sanidad privada. Plantillas más cortas, organizar agendas, optimizar tiempos, que los ginecólogos puedan compaginar su trabajo en la sanidad pública y privada, requiere que los partos se programen. Puede ser algunas de las razones que están detrás, de sus abultadas cifras”, recalca Nuria.

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La desigualdad de precios entre las cesáreas y los partos vaginales es muy grande. A.I. afirma que “mientras que un parto vaginal puede costar unos 1.500 euros, la cesárea cuesta tres veces más”.
En los países desarrollados, entre los que se incluye España, las tasas de cesáreas aumentan cada año. Reino Unido, Suiza o Austria presentan tasas más altas que la de España, mientras que Francia e Italia muestran tasas menores.

Confía en tí misma, no dejes que hagan negocio de tu parto, del nacimiento de tu hijo/a, infórmate bien, en todo momento. ES TU DERECHO y el de tu HIJO/A

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