Con los pequeños vuelvo a ver películas de dibujos, no es que dejase de verlas cuando mis mayores crecieron, es que empecé a ver menos o menos infantiles. La verdad es que nunca me di cuenta de la paz que puede transmitir el mundo de los niños, los cuentos, las películas, los juegos, para mi estar con ellos es encontrar la paz, así que no me impongo esos ratos, los busco, y los necesito quizá tanto como ellos.

El otro día vimos Frozen, si, no es nueva, es del 2013, y producida por Walt Disney, esa factoría que tanto daño ha hecho y que también tiene cosas positivas, nada es un todo.
Frozen ha ganado dos Oscar, a la Mejor Película Animada y a la Mejor Canción Original (Let it go, Sueltalo en la versión en castellano).
Frozen se inspira en la historia de La reina de las nieves de Hans Christian Andersen.
La verdad es que me esperaba la típica historia Disney pero ciertamente las cosas empiezan a cambiar.
Para empezar no gira en torno a una historia de amor entre príncipe y princesa, sino en dos hermanas. Una de ellas, Ana, es muy alocada, tosca, torpe, ruda incluso, ahí ya se rompe un canon, el de la princesita dulce, delicada y siempre tan medida. Me gusta la espontaneidad de Ana, incluso cuando sale recién levantada despeinada, babeando, cuando se cae, habla de más… Elsa es en cambio siempre comedida y perfecta, siempre en su sitio, rígida, y sufre la verdad, ya no sólo por su poder de helar las cosas, si no por su auto represión.
Hay un mensaje que me gusta y es el de que supone un grave error creerte enamorada de quien no conoces. Cuando Ana decide comprometerse con el príncipe Hans impulsivamente y su hermana lo desaprueba. La deriva de la trama demuestra que el príncipe Hans sólo buscaba poder y no el amor de Ana.
Me ha gustado mucho que la prueba de amor no fuera la típica, el beso entre príncipe y princesa. Me encanta que Ana, ante la elección de dar un beso, que creía le salvaría de la muerte, a Kristoff decidiera salvar la vida de su hermana aun a costa de la suya, siendo este también un acto de amor. Los niños y niñas deben comprender que el amor no es sólo de pareja, que el amor puede sentirse -y debe- hacia un hermano, hacia un animal. Ensalzar, idealizar tan sólo el de pareja da lugar a conductas adictivas con las relaciones de pareja, que sin un amor de pareja no podemos ser felices, cuando eso es falso.
Me gusta que no haya príncipe para la princesa, esta vez es un humilde cosechador de hielo, solitario y que tiene por mejor amigo a su reno, con quien duerme, intercambia babas y trata como parte de su familia o única. Fkristoff se gana el corazón de Ana a base de respetarla, porque cuando la ve en peligro no piensa en sus sentimientos, sino que respeta los de Ana aunque ello suponga que esté en brazos de otro. Muy distinta a la imagen típica de pelea de machos que ignoran si la chica quiere a uno a otro o a ninguno.

Lo negativo
Siempre el canon de belleza idílico, talla 36, para las protagonistas, nunca nos presentan personajes centrales, es decir, que toman de modelo las niñas, que tengan 5 kilos de más, siempre esculturales y perfectas, tanto que son irreales, fomentando, a mi modo de ver, modelos que puedan conducir a problemas de alimentación o a creer de menor valor a quien no cumpla ese canon.
Elsa acepta ser encerrada por sus padres para ocultar su poder, eso es maltrato. Los niños y niñas no pueden ver como una bondad que te encierren por ser diferente, que te oculten, que te reprimas tu naturaleza, ese mensaje es nefasto. Esa sumisión es inconcebible, ese mensaje no me gustó nada y así se lo expliqué a mis hijos: Su papá y mamá están actuando mal. Si su niña hiela las cosas, deben defenderla de los que no. Es el poder de su hija, y deberían estar orgullosos de ella. Si al resto del reino no les gusta o les da miedo, es problema de ellos, no de Elsa.

Ver cine o dibujos con tus hijos te brinda la oportunidad de poder hablar o establecer debates sobre cosas que se vayan dando, poder darles nuestro criterio ante cosas concretas que veamos contrarias a unos valores saludables de respeto. Lo aconsejo, a ello le llamo armarles ante lo que año tras año irán teniendo delante, hay que tener en cuenta que crecen y que su mundo crece también y hay partes en las que tú no estarás y deberán saber defenderse, tener criterio, cordura, una sana visión, un buen consejo o experiencia.

Mayka Martín

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