Cuando crías, lo haces en el mundo, en la sociedad, no podemos ceñirnos únicamente a la relación padres e hijos. A veces, normalmente, nos volvemos muy conscientes de lo poco respetuoso que es el mundo al que hemos traído a nuestros pequeños ¿qué hacer? Pues empezar a cambiarlo, es parte de la crianza promover una vida saludable y respetuosa, recuerda que se educa con el ejemplo. Cómo y dónde compremos, qué consumamos y qué tengamos en cuenta a la hora de adquirir algo es básico para crear conciencia social, respeto hacia otros, el respeto no es restrictivo, es parte de la ética que tengamos, y no se comercia con él, pues dejaría de ser respeto, sería hipocresía, falsedad, tráifico de intereses. Ese no es el ejemplo.

Comprar productos ecológicos, de producción local, frescos y ‘justos’ es muy importante para implantar el respeto como parte de nuestra forma de vida.
Explicar la importancia de la labor de cada oficio, qué nos proporciona, las injusticias que sufren, es algo que podemos explicar desde que empiezan a acompañarnos a la compra y a preguntar. No hay que darles discursos, hay que mostrarles la realidad en la medida que preguntan o tienen una inquietud de saber más.
Un niño o niña de 5 años puede saber que hay niños explotados laboralmente y que por eso no compramos de esa marca. Puede saber que esa marca contamina o envenena la tierra (es lo que les explico para que entiendan que es contaminar o usar transgénicos). Es más sano para ellos tomar alimentos sin productos químicos…Los negocios pequeños sostienen a familias, los grandes suelen sostener a personas que sólo piensan en dinero, es mejor comprar a los pequeños y cercanos. Nunca son tan pequeños como para no poder aprender a respetar, no sólo a sus padres, hermanos, seres queridos, también a gente desconocida que tiene sus mismos derechos vivan donde vivan, o la tierra, sea la que pisa o la que sueñe en el horizonte.
Con esa intención empezaré a publicar negocios respetuosos, atendiendo a estos principios, porque creo que es importante, y creo que es parte de la crianza. La Tierra nos acuna, nos cría ¿qué menos que protegerla? Unas labores respetadas darán lugar a un comercio justo y unas condiciones laborales dignas para todos, un mundo que supondrá un hogar de respeto para nuestros hijos ¿porqué no luchar para que todos seamos respetados? Es tan sencillo como tener y crear conciencia y criterio respetuoso de consumidor.

Mayka Martín

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