Elizabeth Boyce, documentaba su vida de familia publicando una foto que ha levantado mucha polémica y generado miles de comentarios en contra de la práctica del colecho.
La foto es de una cama que la propia familia ha construido a partir de unas literas de Ikea, incluso comparten el tutorial para su realización en su propia web.

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Cuando te sales del redil saltan los perros guardianes…
Su ‘invento’ despertó a los detractores que empezaron a realizar comentarios negativos. Les acusaban incluso de “abusar” de sus hijos, y criticaban los efectos negativos que no tener su propia habitación podía tener en los pequeños, algo que hasta hace 150 años nadie tiene, y aquí en España hace poco más de 50 años era raro tener, una habitación propia…Yo he dormido junto a mis 5 hermanos sin ir más lejos.

La madre se ha visto obligada a responder y a dar explicaciones en un vídeo sobre la perfecta normalidad de hacer colecho y las razones por las que la familia se ha decantado por ello.

Colecho

Yo dormí con mis padres, y mis padres con sus abuelos. La mayoría de la gente también lo ha hecho, pero le cuesta salir del armario porque está mal visto. Dijo Gabriel Mistral que “es amargo todo hombre que nunca haya dormido en el regazo de su madre“.

Carlos González, pediatra

Desde el origen del hombre, colechamos, compartimos nuestro lugar de descanso con nuestros bebés, fue hace unos 150 años cuando se empezaron a construir casas con habitaciones, y se comenzó a separar a los bebés de los padres. Incluso parte de la historia cuenta que en la edad media había más niños que la capacidad de los padres para alimentarles, comenzaron entonces a dispararse las muertes “accidentales” de niños por asfixia; por lo cual la iglesia prohibió que se durmiera en la cama con los bebés para prevenir este tipo de muertes. Evidentemente ya no hay esa “aglomeración de bebés”, y siguiendo los cuidados concretos no existe peligro.

Dormir con tu hijo favorece el mantenimiento de la lactancia materna, favorece las tomas nocturnas, así como el descanso y la comodidad de la madre durante las tomas, afianza el vínculo familiar, el apego seguro, la confianza del niño.

Ana Villaseca, fundadora de Amarsupiel, explica cuáles son los principales beneficios:

El niño aprende a dormir tranquilo: El ganar la confianza y la tranquilidad de poder dormir sin que suponga un estado de miedo e inseguridad en el niño puede llevar años. “Si esa transición se realiza de una forma tranquila, aumentando su seguridad, permaneciendo juntos en la noche hasta que el niño no lo necesite, un día se marchará con asertividad y sin miedo a su propia habitación, habiendo trabajado un apego y un vínculo seguro”

Mayor calidad de sueño del bebé: Los bebés que duermen con sus padres lloran menos que los bebés que duermen solos. Por tanto, su nivel de bienestar mientras duermen es mayor, además de fomentar buenos hábitos de sueño.

El descanso de los padres es mayor: Gracias al colecho, los padres pueden atender a los hijos sin necesidad de levantarse físicamente de la cama. “Además, aunque los bebés que duermen junto a sus madres se despiertan más veces para mamar, el tiempo que pasan despiertos es más breve, por lo que el descanso del bebé y la madre es mayor”, afirma la experta.

Fortalecimiento del vínculo paterno-filial: El vínculo entre los padres y el bebe se fortalece, ya que se recupera tiempo de estar juntos cuando por el día se pasan jornadas completas de trabajo. El colecho les ofrece una oportunidad de recuperar ese tiempo perdido y compartir más contacto físico y emocional.

El colecho es una practica habitual en nuestros días. Se supone que sobre un 80% de la población mundial de niños esta noche han dormido en compañía. Mucha gente piensa que eso sólo sucede en países tercermundistas, pero no es cierto: en Japón, Suecia, Noruega o Finlandia rayan el 90% de colecho. El que haya profesionales que lo desaconsejen es porque o están mal informados o tienen intereses en que se difunda lo contrario: un niño que duerme en compañía es un niño que duerme más, y por lo tanto sus padres no van a necesitar comprar nada para que duerma mejor.

Rosa Jové, Psicóloga infantil

Los que están en contra

Hay quien cree que el colecho aumenta el riesgo del peligro de asfixia o muerte súbita del bebé.
O que el bebé que se acostumbra a dormir con sus padres no querrá dormir solo nunca.

Los expertos
La Asociación Española de Pediatría, a través del Comité de Lactancia Materna de la AEP y el Grupo de Trabajo de Muerte Súbita Infantil de la AEP, hace referencia en sus informes al efecto protector de la lactancia materna frente al Síndrome de Muerte Súbida del lactante (SMSL) y reconoce el colecho como una práctica beneficiosa para el mantenimiento de la lactancia.

No lo recomienda en los siguientes casos:
Lactantes menores de tres meses de edad.
Prematuridad y bajo peso al nacimiento.
Padres que consuman tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes.
Situaciones de cansancio, especialmente de cansancio extremo, como el postparto inmediato.
Colecho sobre superficies blandas, colchones de agua, sofá o sillones
Compartir la cama con otros familiares, con otros niños o con múltiples personas.
Así mismo, la AEP insiste en que “la forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padres. Existe evidencia científica de que esta práctica disminuye el riesgo de SMSL en más del 50%”. Para ello tan sencillo como adaptar la cuna anexionándola con la de los padres.

Unicef, realiza las siguientes recomendaciones sobre el tema:
El lugar más seguro donde un bebé puede dormir es en una cuna junto a la cama de los padres.
Dormir con el bebé en el sofá es peligroso para la vida del bebé.
El bebé no debe compartir la cama con cualquier persona que o sea fumadora o haya consumido alcohol o drogas (legales o no) que puedan provocar sonmolencia.
El Ministerio de Sanidad no observa en sus ensayos clínicos la existencia de efectos adversos en esta práctica, y realiza estas recomendaciones:
Posición supina del bebé, en una superficie plana y firme, no cubrir la cabeza del niño, no debe dormir con madre fumadora ni que ingiera medicamentos que alteren el nivel de conciencia o alcohol.

Os presentamos nuestra cama:

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“¡Por supuesto que los niños no quieren dormir solos! Ni quieren, ni deben. Los bebés recién nacidos no están preparados para un salto a la nada: a una cuna sin movimiento, sin olor, sin sonido, sin sensación de vida. Esta separación del cuerpo de la madre causa más sufrimientos de lo que podemos imaginar y establece un sinsentido en el vínculo madre-niño.”
Laura Gutman

Mayka Martín

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