La haptonomía, o “tacto afectivo” es un método que permite crear durante el embarazo un intercambio entre el bebé y los padres, y que constituye una labor respetuosa de preparación para dar a luz.
La haptonomía se basa sobre todo en el contacto táctil (en griego, haptein significa «entrar en contacto para unir») y requiere interacción y diálogo entre el profesional que dirige las sesiones y la pareja.
El objetivo es desarrollar en el ser humano, desde su más tierna vida uterina, la capacidad de sentirse seguro a través del reconocimiento de sus semejantes, empezando por sus padres. La haptonomía también constituye una apertura afectiva al «otro»: la madre se abre a su hijo y a su compañero, y el padre se abre a su mujer y a su hijo.

¿Qué es la haptonomía?
La haptonomía es una técnica de caricias y contacto dirigidas al bebé por parte de los padres. Esta técnica ha sido puesta en práctica por el doctor holandés Frans Veldman.
Mediante una serie de caricias a través de la pared del vientre y del útero se le mandan señales al bebé. Éste siente estas señales y responde positivamente a las mismas. En base a esto, se ha puesto en práctica el método que después ayudará a la mamá a tener un parto lo más sereno y respetuoso posible.
La haptonomía no es un simple método, es un primer intercambio, comunicación, antes del nacimiento del bebé, algo que estrecha los vínculos afectivos entre la madre, el niño y el padre, antes, durante y después del parto. En este sentido, puede ejercer una gran influencia en la manera de vivir el parto y el nacimiento.
Esta forma de vivir y memorizar las experiencias que posibilita la haptonomía genera una sensación de seguridad interior que influirá en el desarrollo posterior del pequeño.

El padre
La haptonomía permite incluir al padre plenamente gracias a que es incluido en las caricias que ambos realizan sobre el vientre. El bebé percibe señales de amor y entra en comunicación con ambos. Este intercambio prenatal ayuda en el apego que debe producirse entre el bebé y los padres ya nacido, también en partos traumáticos ayuda el haber afianzado estos vínculos amorosos.

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El parto
La haptonomía ayuda a calmar a la madre durante las contracciones, así puede pedir ayuda o expresar lo que necesita. El padre puede colocar a la futura mamá entre sus piernas cruzadas y mecerla suavemente, relajándola y dándole seguridad cuando más la necesita. Mientras puede poner las manos en su vientre y acariciarlo, dando igual seguridad al bebé y facilitando la serenidad en su nacimiento.

Desarrollo de una sesión
La haptonomía es principalmente un juego de manos, de caricias que puede llevarse a cabo en cuanto el bebé comienza a moverse, a partir del cuarto mes, una vez al mes.
Un practicante, frecuentemente una matrona, indicará los gestos que se deben hacer para comunicaros con el bebé. Normalmente, ambos miembros de la pareja, realizará ligeras presiones sobre el vientre invitando a que el bebé responda. Por supuesto, puede a la vez hablársele.
Se suelen recomendar una o dos sesiones de haptonomía para los padres tras el parto para favorecer el paso respetuoso de la vida uterina a la nueva vida fuera del vientre materno.

Observación postnatal
La observación postnatal de los niños que reciben haptonomía revela una importante apertura al mundo, una gran calidad de su presencia, una curiosidad, una viveza y una confianza que hacen que se sientan más seguros de sí mismos y de sus deseos, se vuelven rápidamente autónomos y son más sociables. Son niños sensibles al trato humano y a su calidad afectiva.

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¿Quién y dónde?
La haptonomía la realizan médicos, comadronas o psicólogos, todos ellos formados por el CIRDH (Centro Internacional de Investigación y Desarrollo de la Haptonomía), y se practica en consultas particulares o en el marco hospitalario en determinadas maternidades.

Mayka Martín

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