Hace mucho que tenía pendiente contar mi experiencia en mi tercer parto por cesárea, y aquí va…
Embarazo gemelar, 40 años y tercera cesárea ya sentenciada, así que te catalogan de alto riesgo y te miran más que un cheque en el banco. Da tranquilidad, pero te marea, no te dejan disfrutar, se desnaturaliza todo. Hay que controlar pero hasta cierta medida pero bueno, siempre fueron amables, estuvieron pendientes y me escucharon.
Cada mes me hacían una eco de triple screening, miraban a los peques y mi cicatriz que iba en todo momento bien, y eso que mi balón hacía corrillos allá donde iba desde el 5º mes de embarazo.
Cuidé mi alimentación, pero no puede hacer ejercicio. En la semana 26 empezaron las contracciones, así que hubo que hacer reposo relativo. Cuando tenía contracciones me sentaba e intentaba no andar tanto, y corté el deporte que hacía diariamente. Pero en la semana 29 dijeron ¡mami queremos salir! ¡Era demasiado pronto! Claro que me moría por verles, pero aun debía madurar sus pulmones y “hacerse” un poquito más. Acudí a urgencias, me pusieron una medicación para parar las contracciones y éstas, tras acelerarse y temernos lo peor, pararon. Y es que yo soy muy “a mi manera”, como la canción…

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Más reposo, y por más que apenas pudiera comer, todo me daba ardores y vómitos, y que cuidara mi alimentación, aun siendo vegetariana, me puse en 30 kilos más, una retención de líquidos de esas que de una 38 de pie acabas en un 42, ríete del Pato Lucas…Apenas cabía en la ropa de premamá, mi balón de reglamento con doble carga no era muy normal, pero siempre había unas mayas en las que mi tripa hallara cabida. Los gemelares no son tan idílicos como algunas se piensan, aunque los hay muy buenos, nunca se debe generalizar, como en todo.
En la semana 32 nuevo ingreso, nuevas contracciones, ya no me dejaban ni de día ni de noche y era andar y empezar. Me pusieron una inyección para madurarles antes los pulmones porque en cualquier momento decían que estaban aquí fuera. Vuelta a casa.
Sabía que apenas me quedaba tiempo para disfrutar de mi tripa y nuestros momentos a solas, ellos dentro y yo fuera…Recuerdo que el día 25 de febrero, semana 34, empezaron a partir de las 13h del medio día, me puse en la mecedora del salón a acariciar la tripa, hablarles y pedirles que esperaran, pero nada…seguían y esta vez eran las de verdad, como más de una me entenderá. La contracción abarcaba la parte baja de la espalda, los riñones, y abrazaba mi tripa y apretaba, sabía que ya eso no lo pararía la ciencia por mucho que se empeñara. Aun así me fui a la ducha, con agua templadita nos bañamos, pero eso seguía. Bajo la ducha seguía hablándoles quería que, aunque fuera otra cesárea estuviéramos conectados.
Me iban a programar el parto en la semana 38, pero ya les dije que no iba a permitir que les violaran su espacio, que hasta que ellos no decidieran salir, ahí iban a estar. Finalmente mandaron ellos, en la 34…¡Unos gemelos empoderados!
A las 23:30h fui a urgencias, si, ya sé, no debía permitir tener contracciones, era peligroso, pero quería respetar a mis hijos, y así lo hice y volvería a hacerlo, ahora más sabiendo todo lo que sé…
Al entrar en urgencias y decirles que estaba de parto y verme tan serena, me tacharon de “primeriza”. Que gracia ¡¡si son los 3º y 4º!! ¡son dos! ¿Qué esperan a alguien gritando? Como ya dije, el parto bien entendido no te hace perder nervios, porque no hay nada que temer, es un encuentro, es conocer a quien llevas dentro desde hace meses.
Me ponen con desgana en monitores y al ver la frecuencia y fuerza de las contracciones, directamente a cesárea, que no podía seguir con esas contracciones tan fuertes sin que mi útero se rompiera…Ahora sé que eso no es tan sencillo, que ni se molestaron en mirar si había dilatado, ni cuánto, sin más me prepararon para quirófano. No me dieron oportunidad…
Tengo un punto de dolor en la zona donde ponen la epidural, por mi fibromialgia, es extraño porque en mi 2º cesárea me la pusieron sin problema y ya lo tenía, pero esta vez no pudieron ponerla.
-¿No vas a poder hacer ni el más mínimo sacrificio por tus hijos?
Eso me dijo la doctora, rompí a llorar…¿qué sabía ella de mis sacrificios?, pensé. Y qué cruel atacar a una mujer en esos momentos, encima siendo mujer…, cuando sólo pensamos en esa vida que llevamos dentro y nos desprotegemos.
Así que me la hicieron con anestesia general. Al despertar lo primero fue preguntar por mis gorditos.

JD

Tranquila, la niña está perfecta, 2,490k, el niño ha dejado de respirar (se me para a mi la respiración) pero tranquila, está en la UCI, pesa 2,500k y está respondiendo bien, tranquila….
Respiro pero con el corazón encogido porque necesitas verles, lógicamente. Me llevaron llorando a la habitación.
Estaba sola, los tuve sola, como madre soltera, sin familia (todos viven a más de 500 kilometros, ni amigas, ni amigos, hacía poco que estaba en esa ciudad, fue duro el comienzo la verdad, sin ellos y sola…

Joan Didac y Érika 028

El primer día no me dejaron bajar a verlos, las madres estamos en la 2º planta, y ellos en la baja ¿porqué harán esas cosas? Cuando vino mi hija mayor, 18 años entonces, pude sacarme la leche y ella atender a uno y yo al otro. Decidí que el que estaba en la UCI me necesitaba más, así que tendí a ir a darle el pecho más a él que a ella, aunque una toma la hacía in situ con la nena que estaba en neonatos.

Joan Didac y Érika 030Fue duro que se asentara la lactancia materna, eran muy peques, no tenían fuerza para mamar, pero sabía las mañas, y la 1º y más fuerte es la de querer y decidir dar el pecho, contra viento y marea, y por ser prematuros más aun, debía lograrlo. Finalmente lo conseguimos, cucharilla, el dedo, paciencia, y mucho amor…
El hospital no ayudó mucho. Para evitar que dieran biberón con fórmula al que no podía ir a ver yo (los horarios eran coincidentes, es decir, a la misma hora tocaba dar de comer a ambos, y no podía partirme, no te permitían ir cuando terminaras con el otro, es muy injusto) recurrí a mi hija. Como era madre soltera no dejaban a mi hija dar un bibe con mi leche a su hermanita, ella no sabía con cuchara, tuve que decirles que imaginaran que éramos lesbianas, pareja, y ella era la otra madre, tras hablar con la asistenta social lo permitieron a regañadientes y con un papel por escrito de ella. ¿Qué les molestaba mi hija si no tenía más visitas y estaba sola? Quería que fuera al menos su hermana la que la alimentara ya que veía tan poco a su mami, me moría de pena ¿pero cómo dividirme? ¿Cómo hacía para que respetaran que tenía a dos niños separados que tenían unos horarios que me imposibilitaban estar con ambos? Lloré mucho, claro, como todas las que nos vemos en estas. Sentía que le fallaba a ella, la que no había precisado incubadora, pero el otro estaba tan desvalido, lleno de cables, solito…recuerdo cómo se le aceleraba el corazoncito (lo veía por el monitor) cuando me escuchaba cantarle, cuando le acariciaba a través de la incubadora. Me contaban que cuando le movían, o debían revisarle le daban mi leche por sonda, que eso les evitaba el estrés, me dejaron hacer piel con piel, y en dos días pude ponerle al pecho, maravillosamente él, el más delicado, se agarró al pecho de mamá como lo hizo a la vida…

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No quiero extenderme, pero en un mes estuvimos en casa (pillé una gastroenteritis muy fuerte en el hospital por eso tanto tiempo). Nos dieron el alta juntos, y eso que una enfermera decía que no se debía dar el alta a los dos porque al ser madre soltera no iba a poder con ellos yo sola convaleciente de una tercera cesárea. No sé cómo se puede ser tan cruel la verdad, porque estando sola ¿cómo hubiera podido ir y venir con su hermanita a alimentarle cada tres horas, y sin coche? Pero no, el médico confió en mi, pudimos ir a casa los 3 juntos, con la Lactancia Materna asentada sin ayuda, pude con ellos, mi trabajo en casa (autónoma) y las labores propias, se me abrieron 3 puntos, normal, ahora miro atrás y no sé cómo pude, bueno si lo sé: soy una mamífera, y la maternidad sea como sea la dominamos a la perfección si confiamos en nosotras. Y aunque tengas una cesárea no eres menos mujer, ni menos capaz de echarle ovarios a la vida.
Hubiera sido mejor tener ayuda, quien tiene pareja tiene un tesoro, mi hija vive en otra ciudad y debía volver a su trabajo…Y aquí estamos, ¿se pudo ahorrar la cesárea? Puede, pero cuento lo vivido, no lo que pudo haber pasado.

Nosotros

Espero que sirva a alguien, a confiar, a formarse e informarse, y a luchar para evitar que te roben lo que pretendan robarte.

Mayka Martín

1º cesárea

2º cesárea

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