Partiendo de la base de que cada una hace con su vida lo que estime oportuno no está de más que se piense un poco en personas que dependen de nosotras.
Cuando decides ser madre, cuando es algo elegido sobre todo, tenemos que asumir que durante unos años alguien pasa a depender de nosotras y que nosotras no podemos fallarles, negarles algo que es vital, que instintivamente demandará y que de igual forma nosotras deberemos corresponder. También es nuestra necesidad, es nuestro instinto, aunque no seamos conscientes (por el lavado de cerebro al que hemos sido sometidas) naturalmente necesitamos realizarnos como madres, si hemos decidido serlo. Hay causas mayores, hay presiones sociales, laborales, económicas, todo eso lo sabemos, pero no quita que debamos luchar por lo que naturalmente nos corresponde. Es nuestro derecho, lo necesitemos o no, lo vayamos a utilizar o no, hay que lucharlo. Cuando yo ya no pueda ser madre ¿debo olvidarme de reivindicar lo que le pertenece a las que si pueden serlo? ¿Cómo ya no amamanto debo olvidarme de defender a la que si lo hace? La gran trampa es el egoísmo, la insolidaridad, el ombliguismo nos mantiene presos y limitan nuestros derechos más que el peor de los gobiernos.

Lo público

La mujer en la vida pública influencia mucho a la que no lo es. Algunas siguen sus ejemplos, sean buenos o malos, cuando hablo de buenos o malos, hablo de las que ceden en beneficio de algo que no es su naturaleza, me refiero a que sacrifican, por una carrera exitosa, por la fama, por contratos, lo mínimo que legalmente tenemos. Hay unas bajas maternales, unos permisos de lactancia, la que renuncia a ellos y es “pública” se convierte en un ejemplo para las empresas, para el mundo masculinizado, para el poder, para el rendimiento económico, pero nunca debería serlo para el resto de mujeres, ellas traicionan al resto de mujeres realmente. Cuando una mujer pública reivindica su derecho maternal, cuando exhibe su lactancia con orgullo y decisión, cuando hace de ello su bandera, cuando lleva al trabajo a su hijo…esa es quemada en la hoguera…

Cuando una mujer de a pie, quiere cumplir la totalidad de su baja será vista como una holgazana, como una mujer que no tiene como prioridad su trabajo, y puede que esa mujer ame su trabajo, pero también a su hijo ¿porqué debe elegir cuando por derecho natural puede tener ambos? ¿Aun debemos elegir? Creo que los derechos básicos del ser humano, entre los que entra amamantar o ser amamantado no deberían negociarse, no deben pactarse, SON sin discusión. Ninguna función vital del ser humano es discutida más que la de la madre, sus partos, sus lactancias, sus crianzas…¿Es esa diferencia básica algo discutible? ¿Es un problema esa diferencia con respecto al resto de humanos que no tienen hijos desde sus cuerpos?

Para mi desde luego que no son buenos ejemplos las que venden sus derechos maternales, para mi es vender, ¿te pagan por cederlos no? ¿Te recompensan de alguna forma no? Por lo tanto se venden, se venden tiempos preciosos, irrepetibles, y nos venden a todas…

Las bajas maternales de famosas (políticas, actrices, etc) son un visto y no visto, rápidas como el rayo. Un mes, dos meses en casa, y para la tele, senado, parlamento etc… En las mujeres “normales” esto no pasa, es más, tenemos que lidiar y hacer equilibrios para poder agotarlas o alargarlas, no por vagas, es porque sabemos que nuestro bebé nos necesita. Pero las famosas se empeñan es ser “más trabajadoras” que nosotras, ellas son las exitosas, las liberadas, las empoderadas, y nosotras las machistas, retrógradas, improductivas…Y ese es el buen ejemplo para la sociedad que todas debemos seguir, aunque nos parta el alma a otras y cuesten las lágrimas de tantos bebés separados prematuramente de sus madres.
Cada cual es libre de organizarse y hacer lo que quiera, como dije al principio, pero que no me pongan de ejemplo, de buen ejemplo, a quienes renuncian a los pocos derechos que hemos conseguido las mujeres en el mundo laboral por favor. Es como si pusieran de ejemplo de buen trabajador al personaje de dibujos Bob Esponja, que renuncia a su salario alegremente, regala horas al empresario, y no tiene vida más allá de su empleo.

Lo físico

También están esos “buenos ejemplos” de mujeres que dan a luz y al margen de no cumplir sus bajas tienen una talla 34 en un abrir y cerrar de ojos. El último ejemplo Pilar Rubio, recuperada ‘casi’ por completo, el casi es porque ella así lo dice, no sé qué se ve mal la señora…y preparada para regresar a su trabajo en ‘El Hormiguero’.

Al menos afirma que la lactancia materna ha conseguido ese milagro, y digo milagro porque no penséis que dando el pecho os pondréis como Pilar, si que pierdes peso, pero no es una dieta milagrosa. Amamantar produce un gran gasto calórico, así que, poco a poco, la mayoría de los kilos ganados en el embarazo suelen marcharse, pero es algo gradual, no de 2 meses. También hay mamis que penas pierden peso, no creemos falsas expectativas.

Cuando te crean falsas expectativas, te ponen delante un premio que nunca alcanzas porque es imposible, creas frustraciones y en algunas personas serios problemas. Son muy pocas las mujeres que dos meses después de dar a luz están como antes de embarazarse, son muy pocas y no es un deber, no es nuestro deber cumplir con patrones de moda, con iconos físicos que tal vez sean incompatibles con nuestro cuerpo y salud.
He visto dejar de amamantar por poder ponerse a dieta ya que en un par de meses el peso seguía igual, y han preferido abandonar la LM a seguir un tiempo más con esos kilos. Esa carrera por cumplir un canon de belleza aun a costa de la salud de tu hijo nunca la entendí. Siempre tendrás años, tras la Lactancia Materna, para recuperar tu peso, siempre. Somos más años de nuestra vida mujeres que no amamantan que lactantes…por favor, tengamos prioridades. Además comiendo equilibradamente y haciendo deporte no es necesario -para perder peso- dejar de amamantar, es más, ayuda. Consulta con expertos, es posible.

Tampoco es nuestro deber sacrificar la maternidad para demostrar ser las más serias en nuestro trabajo, las más competentes, nuestro deber es ser fieles a nosotras y nuestra naturaleza que instintivamente nos guía hacia una crianza natural, con apego seguro, y que no nos impide que tras pasados 6 meses estemos en el peso que nuestra salud requiera ¡no las modas! Y que en nuestro trabajo podamos rendir exactamente igual que antes de ser madres, porque el trabajo se realiza con la inteligencia, la capacidad, y la mecánica del cuerpo y todo eso sigue exactamente igual que antes del embarazo, parto y lactancia. Olvidan que el embarazo, el parto y la lactancia son funciones naturales de la mujer, funciones extras, que no posee el hombre, pero que en nada afectan al resto de funciones que si compartimos con el hombre. Dar el pecho no limita nada, a nadie laboralmente le afecta tener leche en sus tetas, por lo tanto, seguimos siendo igual de aptas, competentes y por supuesto madres que los/as que no lo son.
Sacrificar lo que somos nunca debe ser una meta, un modelo a seguir, ni será el buen ejemplo para todas, ¿Por qué tenemos que seguir ejemplos? ¿No podemos ser nosotros mismos? ¿Porqué tener siempre que seguir algo o a alguien en nuestras vidas? ¿No son NUESTRAS? ¿Nacemos para ser la copia de alguien? en mi opinión no, pero supuesto todos somos libres de aspirar a ser otro, yo me quedo conmigo misma, con mis errores y aciertos, pero sabiéndome mía y no la sombra de otros.

Mayka Martín

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