A veces da la impresión de que el mundo está cambiando, para bien, con pereza, sin prisas, pero cambiando, pero luego te viene un golpe de realidad, esos que te recuerdan que aun queda mucho de inhumanidad entre nosotros.
Para mi ver a un hombre o mujer, me da igual quien sea, toreando con un bebé en un brazo y el capote en otra me ha supuesto constatar que aun hay excesiva tolerancia en la sociedad. No, no es mi rexhazo frontal al toreo, porque igual de espeluznante me parece la “tradición” del Colacho (Castrillo de Murcia, Burgos) donde un tio salta por una treintena de colchones con cuatro bebés de menos seis meses y medio sobre ellos, y nadie se rasga las vestiduras. Tampoco me gusta cuando alzan a un bebé llorando aterrorizado para que toque a una figura que creen es algo divino. Todo esto es tolerancia a lo que mal llaman tradición, a las malas costumbres. Me encantan las tradiciones pero las sanas, las lógicas, las que no se fundamentan en el dolor o hacen nacer el miedo en alguien. A mi no me divierte ver sufrir, no me parece que la incultura, lo que se ha repetido por carecer de entendederas siga. La humanidad avanza cuando deja el lastre de perpetuar por sistema la costumbre insana y asume lo que le suma, que es la cultura, y aparta y erradica lo dañino. Jamás iría a una corrida de toros, por principios, creo que nadie llevaría a un matadero a sus hijos piense como piense, o a una operación en quirófano, tampoco iría a ver saltar a bebés, ni auparía a mis hijos mientras lloran horrorizados a ningún lugar, hay cosas que dañan emocionalmente a los niños, y ver como torturan a un animal es sin duda dañar a un menor.
Pero este torero no es el único que ha sacado al ruedo, no sólo al toro, sino a sus hijos, es vergonzoso contemplar que varios compañeros de oficio muestran orgullosos fotos de sus hijos en la misma situación, es como lucir la foto de la 1º bofetada a tus hijos, si, es lo mismo ¿acaso creen que sólo han hecho sufrir al toro?
Todo menor expuesto a sabiendas a un peligro está siendo sometido a maltrato. Entre llevar a un bebé de 6 meses en el asiento delantero de un coche, sin silla, así sin más, y torear con el bebé agarrado de un brazo ¿qué diferencia hay? Que a uno lo llaman “arte”…¿Es tolerable porque lo han hecho todos en su familia desde hace años? Hay familias en las que se ha maltratado durante años…
Mi padre es pescador, jamás se le ocurrió llevarnos a mi, ni a ninguno de mis 4 hermanos a faenar ¿porqué? Pues porque es muy peligroso, así me contestaba mi padre cada vez que llorando le pedía ir con él.
Un niño o niña no debe contemplar la tortura de otro animal, ellos sólo perciben el mensaje de que matar, hacer daño, está bien, no distinguirá entre animal humano y el resto de animales. Aun recuerdo como si fuera hoy mismo cómo mi abuela rompía el cuello a las gallinas en el fregadero, les cortaba la cabeza, desangraba, para luego desplumar y echar al puchero , aun se preguntan porqué nunca comía. O cuando contemplé un par de matanzas de cerdo ¿es necesario preguntarse porqué yo no comía? ¿Saben cuanto lloré? Un niño que contempla que el sufrimiento de otros es la diversión de sus padres aprenderá que para hacer felices a sus padres deberá torturar a otros, que son acciones admitidas dentro de la sociedad en la que vivirá y por lo tanto lo repetirá. O puede pasar como pasó conmigo claro…
No voy a entrar en que torear es recrearse en hacer sufrir a otro, pero lo que debería estar penado por ley es someter a semejante “espectáculo” a un bebé, o a un niño o niña. ¿Acaso se ignora que el bebé puede sentir pánico a lo que está viviendo? ¿Cree su papá que su nena ve lo que él pretende que vea?
Me parece increíble que la ley no actúe contra ese “padre”, menos mal que no vive en EEUU y trabaja accionando la silla eléctrica…
Ya es bastante con que seamos espectadores del maltrato que el padre efectúa sobre un animal, ahora tenemos que ser espectadores de su orgullo cuando maltrata emocionalmente a su hija
Estos son ejemplos de maltrato emocional:
· No proporcionar al niño un ambiente seguro. El niño es testigo de violencia o maltrato severo entre los padres o adultos.
· Críticas constantes o culpar a los niños por los problemas.
· El padre o encargado del cuidado del niño no muestra preocupación por el niño y se rehúsa a recibir ayuda de otros para el niño.
Es evidente que torear con un bebé en un brazo no es seguro ¿Conducimos con un bebé? ¿Manejamos maquinaria de fábrica? ¿Nos vamos de pesca mayor, caza, etc con un bebé?
También es evidente de que el padre no está mostrando preocupación por su hija, le preocupa más su orgullo torero, ese ego de padre empachado de si mismo que en ningún momento piensa en los efectos emocionales en su hija por hacerle espectadora de semejante “hazaña”.

Y soltarán eso de que cada uno tiene derecho a criar como quiera ¿entonces para qué se han realizado una serie de leyes que protegen al menor? ¿Porque toda forma de criar valía? ¿No es a medida que se ven los daños que sacan la ley? Y aun habiéndolos ¿no son pocas las que hay para protegerlos frente a tantos peligros? Para mi justificar esto es como justificar el cachete, no hay más, ni hay menos. Y he dejado al lado mi lado antitaurino, sólo estoy hablando de esa pequeña.

Mayka Martín

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