Una de las cosas que más nos preocupa a las MaPadres, una vez que han nacido nuestros hijos, es su alimentación. Mientras que toman el pecho en exclusiva (hasta los seis meses) sabemos que todo está cubierto, o si no hemos podido amamantar con al LA, pero luego llega la alimentación completaría y con ella las dudas.
Una opción saludable y sostenible es la de consumir productos de cercanía, “Kilómetro cero”.
Cuando vamos a comprar nos podemos encontrar con naranjas de chilenas, manzanas de peruanas, limones argentinos, espárragos chinos… Y si no tienes una opción de cercanía no son una mala opción por supuesto. El pero es que son productos que viajan miles de kilómetros hasta llegar a nosotros.
La ventaja de los productos de “kilómetro cero”, o de “proximidad” o de “cadena corta”, o los de venta directa del productor al consumidor, se elaboran y comercializan de forma local, muchas veces es un negocio familiar, rompiendo con las grandes marcas y cadenas que piensan más en beneficios que en los derechos o garantías del producto.
Los productos de “Kilómetro cero” son así más frescos, al no requerir apenas transporte no dejan apenas huella ecológica en nuestro entorno.
En los restaurantes “Slow Food” (“comida lenta”, oposición al “fast food” o “comida rápida”), son la materia prima, que se puso en marcha en 1986 por el italiano Carlo Petrini.

Ventajas de los productos de kilómetro cero

Estos productos encuentran su producción en un radio de acción de 100 kilómetros como máximo del consumidor.
El transporte internacional supone un gran impacto sobre el medio ambiente, la contaminación, emisión de gases de efecto invernadero, mayores residuos por la necesidad de embalajes, alimentos que se echan a perder en el viaje y se convierten en desperdicios, consumo de combustibles fósiles, uso de cámaras frigoríficas etc…. Al reducir al mínimo la distancia todo este perjuicio sobre el medio ambiente es mínimo o inexistente.
Otra ventaja es el apoyo a productor local, defender la biodiversidad doméstica, ya que aseguramos la supervivencia de las especies autóctonas.
Los alimenticio recién recolectados, como frutas o verduras, mantienen mucho mejor su propiedades, un mejor sabor, olor, color, son frescos y no precisamente porque vengan de unacámara de refrigeración…Al no tener que soportar un viaje, no son sometidos a tratamientos de conservación o congelación como si ocurre con los alimentos traídos desde lejos.
Nuestro consumo refuerza la economía local, no sólo la salud. Los pequeños y medianos productores, son los que principalmente se benefician de este tipo de consumo.
Revitalizamos el empleo local, y si cada zona lo hace, no habrá zonas pobres y deprimidas, el reparto de riquezas será más justo y generalizado.

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Etiquetado
A finales de 2013, la Comisión Europea (CE) publicó un informe en el que proponía la creación en la Unión Europea (UE) de un etiquetado de productos agrícolas que se vendan a nivel local o de forma directa.
El informe de la CE se indicaba la importancia para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, implicados en el cambio climático, y el desperdicio de comida.

Así que se elaboró una etiqueta que certifica que el producto que tenemos delante se ajusta a las características del kilómetro cero, de forma que los consumidores puedan saberlo. La podéis ver en la foto.

Las 10 ventajas de los productos de “Kilómetro cero”:

1.- Comer productos locales es bueno para la economía local.
Un euro gastado en productos cercanos genera el doble para la economía local.
2.- Los productos son más frescos.
Los productos transportados desde lejos pueden haber estado semanas en congeladores.
3.- La comida local sabe mejor.
Un producto recolectado ayer tiene mucho más sabor que uno anterior.
4.- Tardan más en estropearse.
Los productos recolectados tradicionalmente cerca de casa, son recién cogidos, tienen menos conservantes y duran más tiempo en buen estado al ser recién cogidos.
5.- Consumir productos de proximidad reduce emisiones de gases contaminantes.
Los medios que transportan los productos de lugares lejanos provocan elevadas emisiones de CO2.
6.- Comemos productos de temporada.
Al consumir productos locales automáticamente comemos productos de temporada que son más sanos. Además son más baratos.
7.- Conoce de donde vienen tus alimentos.
Siempre es más reconfortante sentarte a comer sabiendo de donde proceden los productos.
8.- La comida local es variada.
Un agricultor que no produce en masa puede dedicarse a producir diferentes productos.
9.- Se impide la expansión de los monopolios.
Sólo cinco empresas distribuyen en España el 80 % de los productos. Ellas controlan los precios y deciden las producciones.
10.- Comprando a los productores locales se apoya el desarrollo sostenible de sus tierras.
Con ingresos suficientes los agricultores permanecerán y utilizarán las tierras para producir alimentos y darán trabajo a muchas familias.

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