Para los que hemos crecido en el campo, las tareas de la tierra, son el día a día, algo natural y que nos benefició sin darnos cuenta. Ahora, con los años, y el tiempo que anduve lejos de la “tierra”, he aprendido a valorar y apreciar mucho más ese tesoro que tuve durante mi infancia, y como siempre que recordamos algo de nuestra infancia como bueno, como algo que nos da paz y felicidad tan sólo al recordar, intentamos acercárselo a nuestros hijos.

No es necesario vivir en el campo
A veces los padres creemos que sólo es posible acercar las tareas de huerto a los niños si vivimos en el campo, o tenemos una casa con patio y algo de tierra disponible para plantar, esto no es así, con un balcón, ya tienes posibilidad de hacer accesible este campo de conocimiento y crecimiento a tus hijos.
Como el espacio en balcones y terrazas suele ser limitado, deberás planificar y analizar qué podrás cultivar, y cuanto espacio vas a utilizar, y cómo.

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Es evidente que si tienes un lugar reducido deberás elegir plantas de pequeño tamaño. Puedes usar maceteros, jardineras, mesa de cultivo, reciclar recipientes, hacer el huerto en la pared (huerto vertical)…Cuando planifiques la disposición, no olvides que habrá zonas que tengan más o menos acceso al sol. Todo esto dialógalo, explícaselo a tu hijo o hija, aunque aun no sepa hablar, entienden muy bien, más que nosotros, te sorprenderá lo que con 3 años puede decirte que dijiste hace dos…

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También debes pensar en el ciclo de cada cosa que sembréis, es decir, los que darán fruto o tendrán planta en distintas estaciones del año. Combina cultivos de ciclo corto (los que crecen y se cosechan rápido), como las lechugas, acelgas, espinacas, perejil, rabanitos, y pon algunas de ciclo más largo, como las zanahorias, brócoli, etc.

Incompatibilidades
Ten en cuenta que si dos tipos de plantas tienen que compartir tierra deberán respetarse, poder convivir, y no siempre es así. Si plantamos en el mismo recipiente las plantas competirán por la luz y los nutrientes del sustrato y ninguna de las dos crecerá correctamente. Puedes consultar en la red compatibilidades de las plantas por si tienes dudas. Hacedlo juntos.

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¿Con qué podemos empezar?

Con Lechuga, escarola, rabanitos, ajos, puerros, acelgas, espinacas, brócoli… Si tu espacio es tan reducido que apenas podrás poner 4 macetas, decántate por las plantas aromáticas (albahaca, romero, orégano, hierbabuena, perejil…) Cuando cocines con tu hijo o hija, que sean ellos los que corten las hojas necesarias para la receta, verás qué ilusión le hace.

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DSC_0060 (2)Tareas

Los niños se sienten muy bien colaborando en las tareas del huerto, tanto a niños como a niñas es algo que les apasiona. Las tareas de mantenimiento, por ejemplo, regar, quitar o recoger hojas secas, si tenemos árboles frutales recoger los frutos…Les llena de satisfacción, de orgullo, es un logro maravilloso haber participado en ese ciclo de vida.
Facilítale ropa adecuada, cómoda, que puedan destrozar, calzado adecuado si la tierra está húmeda. Cómprales utensilios adecuados a su tamaño. Déjales participar en todo el proceso, más vale desperdiciar unas semillas a hacerles sentir frustrados, espectadores de una actividad del adulto, el objetivo no es ese, es que ellos sean un bien activo y necesario en la actividad.

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¿Qué aprenden?

Un huerto les enseña a tenar responsabilidades, igual que cuando tienen una mascota, igualmente deben cuidar de otro ser vivo. Explica qué es un ser vivo, mis hijos han aprendido que maltratar a las plantas es tan injusto como hacerlo con un animal, no les verás dar una patada a un árbol, y se escandalizan cuando ven a uno en al estado, evidentemente serán personas más cívicas, más respetuosas en general en la vida.

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Ver cómo crecen las plantas que ellos mismos han sembrado y cuidado les hace sentir orgullosos de sí mismos, necesarios, les mejora la autoestima, les enseñará que, la paciencia y el cuidado da buenos frutos y, también, que a veces, aunque pongamos todo nuestro empeño, las cosas pueden no salir perfectas o como lo deseamos. Alguna semilla no germina, y algo de la sembrado no acaba como deseábamos.

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El huerto une, es una actividad con ellos, al igual que el cocinar, produce un diálogo, una cooperación entre padres e hijos que es difícil que se dé en otras actividades. Tanto niño como adulto participan, no es uno el que dirige -una vez llevamos un tiempo realizando este tipo de tareas-, al igual que en la cocina, ellos acaban siendo, naturalmente, autosuficientes, y por lo tanto un compañero de actividad, no un alumno…
El huerto ayuda a comer, si, ya no ven las frutas y verduras del mismo modo, y el simple hecho de haberlas cultivado las hace la mar de apetecibles, y por extensión otras frutas y verduras por ser de la misma familia aunque no las hayas cultivado…

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“Es mejor que una clase de ciencias porque no es algo teórico, sino que se aprende en contacto con la realidad, tocando la tierra con las manos, oliendo, observando… algo que es fundamental para los niños. Se despierta la imaginación porque es un proceso muy dinámico. Cada cosa que pasa da lugar a una pregunta, a una nueva experiencia. Una de las cosas que aprenden es que todos los seres vivos tienen un papel.”. Josep Mª Vallès, autor de ‘ Mi primera guía sobre el huerto urbano'(ed. La Galera)

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Nuestra experiencia

Nosotros empezamos con un huerto en la terraza, teníamos un año más o menos, luego pasamos a un terreno pequeño al mudarnos. Han participado en la preparación del terreno desde el principio, ido a comprar y sembrado las semillas que hemos seleccionado previamente (¿qué compramos lechugas o escarolas?), hemos comprado ya germinados, hemos regado, quitado hierbas, echado abonos, han recolectado…e incluso cocinado esos mismos productos. Para ellos, con cinco años, el valor de la tierra, el trabajo, la constancia, da sus frutos, a tal extremo que puede alimentarles ¿no es lanzar un buen mensaje?

Mayka Martín

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