Mal sabor de boca, salivación abundante y una sensación de ardor en la garganta, el esófago y el estómago
Es muy frecuente que, durante la gestación, aparezca el ardor de estómago. Unas veces aparece antes, otras después. En un embrazo puede ser muy molesto, en otro apenas notarse o tener sólo al final. En mi embarazo gemelar la verdad es que empezó en el primer mes, fue una de las cosas que más me hizo llevar cuesta arriba la gestación, llegó un punto en el que casi no podía comer, sobre todo en la noche, por eso de que cenas y a las dos horas te acuestas…

Es una molestia que tiene como culpable que el contenido gástrico vuelve a subir hacia el esófago, un canal de 25-30 cm de largo, y que conecta a la boca con el estómago.

Causas, durante el embarazo

El esófago se comunica con el estómago a través del cardias, una especie de válvula muscular que se abre para dejar pasar la comida al estómago, una vez ha pasado el alimento, se vuelve a cerrar para impedir que los jugos gástricos suban. Cuando el cardias no “trabaja” bien, el contenido gástrico vuelve al esófago, su acidez irrita la mucosa que cubre sus paredes. Todo ello produce una serie de síntomas que los médicos llaman pirosis (ardor).
Durante el embarazo, el cardias no funciona como debería por dos motivos:

Porque depende de las modificaciones hormonales. El aumento de la progesterona, una hormona que se encarga de relajar la musculatura lisa del organismo durante el embarazo influye también en la musculatura del estómago, que se vacía más lentamente y, como consecuencia, también en la del cardias. Esto hará que tenga una retención menor, permitiendo que pase hacia atrás del contenido gástrico.

Al final del embrazo, el útero tiene un tamaño considerable, y en general, la molestia se acentúa. El útero crece y ocupa cada vez más espacio en la cavidad abdominal, empuja el estómago hacia arriba. Este órgano, de su habitual posición oblicua pasa a una posición prácticamente horizontal, modificando la correcta orientación anatómica y el orificio del cardias se deforma, así que no consigue cerrarse como debería. Además la posición ralentiza todavía más el tiempo que tarda el estómago en vaciarse, facilitando el reflujo.

Hábitos para prevenir

1.Evita las comidas abundantes, intenta fraccionarlas en diversos tentempiés a lo largo del día: de este modo, se evita que el estómago se llene demasiado, llenarlo facilita el reflujo.
2.No te acuestes justo después de haber comido, se debe esperar al menos tres horas. Adelanta la hora de la cena si eras de cenar tarde y tómalo como costumbre, es mucho más saludable.
3.Evitar los alimentos que requieren de una digestión lenta, como los fritos, los alimentos procesados o muy especiados, el chocolate; he hecho no debnerías tomarlos si quieres comer sano. El café, el vinagre, los cítricos y el tomate estimulan la producción de ácidos, y el café ya de por si no debes tomarlo. Ni hablar de alcohol o fumar. 4.Come despacio, mastica bien.
5.No bebas demasiados líquidos antes de tumbarte (sopas, etc)
6.Las bebidas gaseosas y los chicles, aumentan la cantidad de aire en el estómago, algo que favorece que los jugos gástricos suban.

Aliviar las molestias

1. Infusión de limón. Coloca un limón partido por la mitad en una tetera, llénala con un litro de agua hirviendo. Tapa y deja reposar 15 minutos. Retira el limón y endulza con un poco de miel o edulcorante. Se puede tomar fría o caliente.
2. Tomar patata hervida o asada. Hay quien afirma que es mano de santo para los ardores de estómago.
3. La leche es también un antiácido natural. Tomar un vaso de leche tibia antes de dormir te ayudará a descansar sin molestias.
4. Chupar un garbanzo, si, meterte un garbanzo crudo en al boca e ir chupándolo, sin comerlo claro.
5. Avena. Tomar copos de avena también ayuda a neutralizar la acidez de estómago. Pon unos copos de avena en un vaso pequeño, agrega agua para que se moje, y tómalos.
6. Zumo de patata. Simplemente diluyes una cucharada de zumo de patata en un vaso de agua. El jugo o zumo lo obtienes rallando la patata.
7.Eleva el colchón en la parte de la cabeza, debes evitar la posición totalmente estirada para que no suba el reflujo.

Y recuerda: NO TOMES NINGÚN MEDICAMENTO SIN SER SUPERVISADO POR TU MÉDICO, tampoco tomes infusiones, las hierbas no son inocuas, Julio Basulto, nutricionista, en su libro: Mamá come sano, alerta de ello.
“La Asociación Americana de Dietética lista decenas de infusiones no seguras en el embarazo. En ellas existen sustancias potencialmente farmacológicas, de las cuales se disponen pocos (o ninguno) datos acerca de su seguridad.”
“La percepción de “inocuidad” de estos productos puede hacer que tomemos altas cantidades, potenciándose sus posibles efectos tóxicos.”

Mayka Martín

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