Imagina que alguien te construye un palacio, imagina que dentro de ese palacio está todo lo que te gusta ¿serías feliz en ese palacio si no te permitieran salir de él? ¿Serías feliz si sólo pudieras salir de él cuando alguien lo decidiera por ti? ¿Qué pensarías si, quien te tiene encerrado, te argumenta que es por tu seguridad, para evitar que te hagas daño? ¿Y si quien lo hace, es la persona en quién más confías, a quien más amas? ¿A que sería una actitud cifrada dentro de las relaciones entre maltratada y maltratador (o a la inversa)? Si, si alguien te encierra aunque sea en un palacio, te está maltratando porque está limitando tu libertad, no hay nada más que razonar. Si la víctima es un niño, un bebé, igualmente, según mi visión, podemos hablar de maltrato ¡y alguna/o saltará que ya está la radical! Pues si ¿qué pasa? Soy radical porque voy a la raíz de los problemas, porque las microviolencias, el sometimiento de la infancia, crea adultos que someten, y que con la cantinela del que: “es por su seguridad”, cortan las alas a la futura humanidad, por un mal-amor aprendido desde esas cunas, cunas también llenas de barrotes, aunque usen chichoneras de colores…

Decimos NO a los zoos, pero encerramos a nuestros hijos…

Un ser humano, cualquier animal, encerrado entre rejas, está preso, sin libertad, no creo que ello les permita ser felices por mucho que les pongas juguetitos dentro. Por muchos juguetes con músicas alegres, con muñecos que se mueven, no cambiarás el hecho de que está preso.
“Pero es que necesito tener a mi hijo o hija supervisado”; ¿Perdona, qué lugar de casa no puede pisar tu hijo? Que yo sepa pueden estar en cualquier lugar de casa salvo que uses productos tóxicos en algún lugar claro…pero tampoco sería saludable para ti ¿no? Esa actividad debería realizarse fuera de un hogar. Si vas a la cocina, puede estar contigo ¿conoces las torres de aprendizaje? ¿Y un simple taburete? ¿Y si le porteas mientras cocinas porque es muy pequeñito? ¿Salpica la comida? ¿Qué tal la hamaca un momento? Pero junto a ti ¡eh! ¿Y qué tal si tienes un marido que le tenga en brazos, o a su cuidado, mientras tú haces alguna cosa, o mejor, la hace él y tú sigues con VUESTRO hijo o hija? A ver si cambiamos las mentalidades, la mayoría tenéis parejas ¿no? Algunas criamos solas y no hemos necesitado cárceles portátiles…
Si se siente la necesidad de tener al bebé supervisado en determinados momentos, se lleva al lugar donde estés, si temes dejarle solo en el salón, ten el salón libre de peligros. Cuando asumí que debía adaptar la casa a ellos, desaparecieron los peligros, mis quebraderos de cabeza, mi tensión. Si todo lo pueden tocar ¿porqué debo limitarles? ¿Sabéis qué se consigue limitando? ¡peligros! Un niño o niña adaptado a la totalidad del medio donde debe desarrollarse, será fuerte, capaz, seguro…Claro que los primeros años no debes tener cuchillos a su altura, pero, al haberles hecho partícipes del mundo adulto, no encerrado en corralitos, saben qué es un cuchillo y podrán usarlos antes, y entender que hacen daño sin cuidado, y no tener la curiosidad que aviva la prohibición de “a ver qué es eso que no me dejan coger…”. Recuerdo que nunca me dejaban tocar el fuego, y mi fijación era jugar con él, un día casi prendo fuego a la casa, otro me quemé un brazo, con lo fácil que hubiera sido dejarme encender una cerilla, apagarla e investigar junto a un adulto, no a escondidas como una criminal porque mis ganas de saber podían más que el miedo al castigo o los golpes…

Si hay peligros, vacúnales contra ellos, y la vacuna es el conocimiento, si algo no quieres que se rompa ¡apártalo de su vista! ¿no quieres que se rompa esa figura? ¡Pues guárdala mientras quiera lanzar juguetes por el aire…! Lanzar juguetes es importante para coordinar movimientos, equilibrio…lo necesita, esa figura seguro que no es algo vital ¿verdad?
Cuando mis hijos no han estado a mi vista, en casa, sabía que no hay un peligro acechando, debes ver qué trastean, pero no es un servicio de guardia y custodia materno-policial. A día de hoy sigue siendo así, porque tengo una clara prioridad. No quiero que se sientan presos supervisados, controlados, seres humanos que deben esperar la aprobación de otro para acceder a habitaciones o cajones de casa. ¿Sabéis cuanta tranquilidad se gana? ¿Sabéis cuantas rabietas te ahorras? Tienen cinco años, y creo que han tenido tres berrinches, si llega…hablo de berrinches y no rabieta, porque para mi la rabieta es algo más fuerte que el hecho de que protesten o lloren ante algo que les contraría, si eso es una rabieta los adultos no dejamos de tenerlas…y mis niños tienen mucho carácter, mucho, y que me cuestionan cualquier cosa ¡como debe ser! Porque no les he anulado la capacidad de pensar por si mismos y por lo tanto de cuestionar opiniones, aunque sean de los adultos, su madre o un dios que le bajen de algún cielo…Pero para tolerar que los hijos piensen por si mismos hay que ser valientes, tener una formación, humildad, y comprender que no siempre tendrás la razón, y que muchas veces ellos tendrán la verdad y la cordura, y tú no…
Así que toma nota: Hay que adaptar la casa al niño, no que el niño se adapte a una casa sin niños…

Si no quieres que tu hijo o hija se haga daño, ¿porqué no guardas las cosas que le hagan daño, en vez de “guardar” a tu hijo entre rejas o dentro de una malla…? ¿Cuál es tu prioridad?
Da libertad para experimentar, cuestionar, y Ser a tus hijos, si de verdad hablas de crianza con apego seguro ¡bájate del pedestal del adulto!

Mayka Martín

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