Achuchar a tus niños hoy, puede convertirlos en adultos más felices mañana, estudios vuelven a confirmarlo
Todas y todos los padres que apoyamos la crianza con apego (seguro), somos objeto de revisión, de crítica, de esos opiniólogos y opinólogas que sin haberles pedido opinión, nos sueltan sus dogmas y pretenden conducirnos en nuestra crianza, en nuestra forma de expresarles amor y confianza a nuestros hijos ¿Quién no ha soportado alguna vez a una bien intencionada madre (o suegra) reñirte por coger a tu niño, según ellos, demasiado? ¿Te han advertido que si sigues así lo malcriarás, lo consentirás y se volverá egoísta y tirano? ¿Te han dicho alguna vez que no es malo “déjale llorar”?
Seguro que sí, a mi también, constantemente. Es difícil escapar de tanto catedrático en la crianza ajena, está tan integrado en nuestra cultura…
Si eres como yo, si defiendes el mismo tipo de crianza que defiendo, ese consejo habrá caído en saco roto porque sabes que va en contra de todo aquello que tus instintos te dicen. Los años van pasando desde que los primeros MaPadres empezaron a criar así, y empiezan a surgir estudios que hacen palpables los beneficios de esta forma de crianza. Ahora, los expertos, empiezan a corroborar, a apoyarnos, así que será más fácil que empiecen a callarse estos dinosaurios de la crianza y que acaben donde deben, en la prehistória del mundo in-civilizado.

La crianza convencional desafiaba nuestros instintos correctos
Vivimos, o sobrevivimos, regidos por una cultura inclinada hacia el ataque contra la naturaleza humana, la mamífera, los instintos maternos se encuentran entre los primeros blancos.
Nuevas investigaciones, publicados en la revista Applied Developmental Science, confirman lo que el instinto ha escrito en el corazón de la madres desde el principio de los tiempos; tomar en brazos a tu hijo hoy, crea a felices y más estables adultos en el futuro.
La profesora de psicología de la Universidad de Notre Dame, Darcia Narvaez y dos colegas supervisaron más de 600 adultos y encontraron que no puedes malcriar así a tu hijo. Punto, no hay discusión al respecto o dudas. De hecho, lo que si ocurre es que dañamos a nuestros hijos no tomándolos en brazos. Besar a tu hijo realmente sana y reaccionar a las lagrimas de tu hijo es críticamente importante, imprescindible y cuestión de sana supervivencia.
“A veces, tenemos padres que dicen, vais a malcriar al niño si lo coges en brazos cuando tiene algún problema. No, no puedes malcriar a un niño así. Estás arruinando al niño sino no lo coges en brazos. Estás arruinando su desarrollo”, dice [Darcia F.] Narvaez.
“Parte de ello es seguir tus instintos porque como padres queremos tomar en brazos a nuestros hijos. Queremos mantener al niño cerca de nosotros”, dice, “Hay que seguir ese instinto. Queremos mantener al niño tranquilo y feliz porque llorar es doloroso y molesto. Ocurre a propósito, así que no dejes que llore. Sigue el instinto de tomar en brazos y calmar, jugar, interactuar, eso es lo que quieres hacer”.
La doctora Narváez nos viene a decir que si el llanto es tan molesto no es algo que ocurre porque sí, es un mecanismo de la especie para la supervivencia. Lo natural es que no soportemos el llanto y lo calmemos. Dejar llorar es ir contra natura, dejar llorar es ir contra la misma especie, e ir contra la disposición psicológica de la madre que está diseñada para responder calmando el llanto.
En Ghosts from the Nursery, los autores Robin Karr-Morse y Meredith S. Wiley explican que una lección central aprendida durante la infancia, es el consuelo, lo que es también conocido por regular emociones fuertes a través de la química cerebral.
Los autores explican que cuando una madre consuela a un niño que llora tomándole en brazos, hablándole suavemente, o meciéndolo, la química que inundaba el cerebro del niño se retrae, y regresa a su equilibrio. El niño se siente mejor y asocia la calma que siente con su madre que lo cuida. Esta constante de estrés y calma, se repite incontables veces, creando lo que los autores llaman un “mapa” en el cerebro infantil. Después será capaz de calmarse él sólo, habrá aprendido.
Por el contrario, cuando a un niño se le deja “llorar” su problema es tomado con una conducta impredecible, no creadora.
¿Quién podría haberse imaginado que lo más importante que podías dar a tu hijo como madre eran esos besos, abrazos, y acunamientos? Y nos decían que era eso de hacerles obedecer y adaptarse al mundo de los adultos con rigidez…las madres blandas no son buenas madres dicen…Pues todo lo contrario, las mamis y papis que más achuchan son los que SI BIEN-crian.

Mayka Martín

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