Ayer, mientras hacía unas gestiones por Barcelona, esperando para cruzar una calle, junto a mis gemelos, había una señora a nuestro lado con un bebé de unos 3 meses (calculo) llorando, pero llorando que le iba la vida en ello. Evidentemente los tres mirábamos compungidos, llenos de pena, porque era un llanto que se te clavaba en el alma, de esos que ya casi se quedan sin aire… Mis hijos me miraban, como diciendo “mami, ¿no puedes hacer algo?”, y entendiendo la pregunta que me hacían sus miradas, les dije en voz baja, “no puedo hacer nada cielos, no es mi bebé, no puedo cogerle en brazos”. Mi hija me miró y me dijo: ¿Y porqué no le coge su mami?, a lo que le contesté: es que hay mamis que no entienden el llanto de sus bebés…Ella respondió; Pero mami, los bebés sólo quieren brazos y teta, es muy fácil…
La madre meneaba el carro con rapidez, mientras le hablaba y le decía: “vaya berrinche llevas, seguro que quieres llegar a casa, ya falta poco, cálmate”. No le hablaba mal, el tono era adecuado, pero no el fondo evidentemente.
¿Llegar a casa? Un bebé tiene por hogar el pecho de su madre, los espacios del adulto no los sienten como un hogar, porque ellos pertenecen aun al reino de lo espiritual, no se han corrompido con la necesidad de cosas, ellos precisan lo básico, y el sentimiento.
Esta buena mamá, que no la estoy juzgando, ojalá la conociera para poder haberle hablado…debería haber tomado en brazos a su bebé teniendo ese llanto, es más, debería de estar siendo porteado ¿porqué?
Un bebé de 3 meses en pleno Barcelona, hora punta ¿no debe ser terrorífico para él, ser sometido a tantísimos ruidos, personas desconocidas, sensaciones irreconocibles, y todo eso en un carro, lejos de la madre, a la que no ve, porque la sillita mira al frente, y por lo tanto entiende que está solo? ¿Te imaginas ir en una montaña rusa tú sola mientras salen una y otra vez caras de gente que desconoces, que sientes una amenaza, ruidos extraños, sensaciones, y creyéndote sola? ¿Qué miedo verdad? Es muy normal que un bebé llore ¿no acabarías tú llorando si encima no sabes cuándo va a terminar esa tortura?
Evidentemente, yo no podía parar a esa señora y decirle: oiga debe tomar en brazos a su hijo, y le recomiendo que, al menos mientras sea tan pequeño, le portee, le lleve junto a su pecho para darle seguridad hasta que reconozca su entorno y los ruidos, o a las malas que el carrito mire hacia usted. La señora me habría dicho de todo, una pelea frente a mis hijos y el suyo, pero me remuerde la conciencia y por eso comento el suceso, por si alguna madre me lee y ha visto cómo su bebé lloraba en un paseo y no entendía el porqué, para que vean que a veces han escuchado o sentido algo extraño y han tenido miedo. No era un berrinche…tenían miedo…
Un berrinche, según la RAE es una irritación grande que se manifiesta ostensiblemente, y sobre todo la de los niños, normalmente lo asignamos a una actitud caprichosa, creemos que ese llanto ostensible, insistente, se debe a que el niño quiere algo porque se le antoja. Grave error, un niño, sobre todo un bebé que llora ostensiblemente, insistentemente lo hace por que sufre en ese momento una necesidad física o emocional o incluso está teniendo miedo a algo. Un bebé no siente el capricho de que le abraces, le tomes en brazos, le alimentes, le des calor, duermas con él, los bebés no tiene caprichos, tienen necesidades. Así que esa irritación, en verdad, es una demanda de algo básico, es su forma de decir: ¡Ey mami!¡necesito algo!. No vale con menear el carro, y darle razones que sirven para el mundo adulto, igual que no vale menearle la cuna hasta que se duerma, porque les enseñamos la triste lección de que en este mundo se va a encontrar muchas veces solos y deberán aguantar su dolor o necesidad. Cierto es que nos encontraremos situaciones que enfrentar solos, pero el haber tenido los brazos del padre o madre cuando nos hemos sentido así, el haber sido abrazados ante lo que nos producía temor, miedo, desconfianza, nos dará la fuerza, la certeza, de que, aunque estemos solos en un momento determinado físicamente, siempre, siempre, vamos a tener a nuestra familia para darnos apoyo, calidez, comprensión si recurrimos a ella. Es triste crecer sabiendo que les has llamado (llorado), y no te han hecho caso, porque entonces, crecerás con la certeza, de que cuando sufras problemas, siendo adolescente o adulto, puede que nadie acuda a calmar tu dolor, y que, ante la duda, te refugies en donde o quienes no debes…

Mayka Martín

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