No, no vivimos en un mundo respetuoso. Vivimos en un mundo plagado de egoísmos, de choque de egos, de miserias, pero no tanto económicas como espirituales.
El problema no es el dinero, es la importancia que se le da, es priorizarlo sobre las necesidades del ser humano, es hacerlo tu credo, es anteponerlo a todo y a todos.
¿Es posible acabar con el dolor y las carencias de tantos y tantos niños? Claro, hay dinero suficiente, y más que dinero, hay recursos suficientes para todos, para que la sanidad, la educación, el techo de todos esté cubierto, pero no queremos ceder nuestros privilegios, el YO es tan grande e inmenso que nos deja ciegos ante el dolor de otros.
Pero la culpa no es tuya y mía, la culpa es de quienes gestionan las riquezas comunes, quienes manejan millones y millones, quienes gobiernan nuestras vidas, sus vidas ¡la vida! Como si de dioses se tratase…y somos nosotros quienes les damos el poder, quienes tenemos cierta responsabilidad, quienes engordamos sus arcas, quienes les damos el puesto, quienes aplaudimos, quienes callamos…
Me cruzo esta imagen, pienso en el frío, en la situación, en el dolor no sólo del pequeño, de la familia que se ve atendiendo algo tan básico como la higiene al descubierto, con estas temperaturas…con agua a saber en qué condiciones, que tras ese baño no tendrá el calor de alguna fuente de calor tal como tienen mis hijos…¿y qué queréis que os diga? Me avergüenzan los gobiernos, me dan asco quienes dejan que pasen esas cosas pudiendo evitarlo, y me desmarco de los que callan, y por supuesto que condeno a quienes dicen que no es su problema…
Nosotros apoyamos mínimamente, poco más podemos, a los refugiados ¿Y tú? Porque no están siendo refugiados, están expuestos, no poseen refugio alguno…
Una crianza con respeto no se circunscribe sólo a la familia propia, no les enseñes a mirar hacia otro lado ante el sufrimiento de otros.

Mayka Martín

Foto: La foto se ha hecho viral en los últimos días y muestra las penurias que están pasando los refugiados en la aldea griega de Idomeni. Tomada por el fotógrafo Iker Pastor el 6 de marzo, muestra a una familia siria bañando a su bebé en la puerta de su tienda de campaña. La recién nacida se llama Bayan, tiene 20 días y vio la luz en la isla de Samos, tras la travesía de sus padres y sus hermanos desde Turquía.

Anuncios