Ser feminista no es renunciar a nuestro instinto y naturaleza, es todo lo contrario. Si de verdad sientes orgullo de ser mujer, no renuncies a tus impulsos mamíferos, no vayas en contra de ti misma, no vayas en contra de tus crías para satisfacer la necesidades del mercado o ocupar el lugar de dejadez que han llevado a cado algunos hombres a lo largo de la historia.

Este artículo te lo dejará aun más claro:

feminism_must_be_banished_to_save_the_family_1st_february_20072
Artículo contestado

Enseñar a dormir ES una cuestión feminista

Hay un artículo dando vueltas que proclama que enseñar a dormir es una cuestión feminista. Resumiendo, la autora argumenta que, porque las mujeres se hacen cargo de forma desproporcionada del cuidado nocturno (y de la falta de sueño asociada al mismo), necesitamos apoyar que se enseñe a dormir (específicamente con métodos de extinción, como dejarles llorar o el lloro controlado, tipo Stivill) o no nos comportamos de forma acorde a nuestro feminismo. Estoy en desacuerdo con este artículo de todo corazón por tres razones principales que subrayare aquí, y daré incluso un paso más, y diré que enseñar a dormir es una cuestión feminista, pero que acabar con esos métodos es lo que debería ser el objetivo de las feministas, de las de verdad, no el apoyarlos.

Razón #1: ¡Oh!… La ciencia

La autora de este artículo comienza con la noción (incorrecta) de que la ciencia apoya de forma abrumadora los métodos de extinción para el control del sueño y emplea cuatro principales argumentos para sostener su opinión.

Primero, que el Estudio Middlemiss [1] sobre la sincronía y el cortisol es inútil y no nos dice nada. No voy a ser quien afirme que ese estudio nos lo dice todo, nada más lejos de la realidad, pero fue el primero de su tipo en preocuparse en estudiar la fisiología durante la aplicación de los métodos de extinción. Los resultados son limitados porque cubren un corto periodo, hay una gran variabilidad individual, y no han sido replicados. Dicho esto, los resultados también nos dan un atisbo acerca del potencial daño neurológico y para el apego, a través de los elevados niveles de cortisol (incuso cuando el niño no llora) y la perdida de sincronicidad con el cuidador. Desde luego hay que hacer más.

Además, el autor sugiere que el Estudio Middlemiss es la única prueba que tenemos cuando hablamos contra ese tipo de entrenamiento. Eso es patentemente falso. Todo lo que puedo hacer es recomendar que lean sobre la influencia del desarrollo del autoconsuelo en relación con el entrenamiento para dormir, las diferencias individuales en la experiencia del trauma, y las relaciones entre cortisol, lloros, y capacidad para responder. Reconoceré que tenemos pocas respuestas cuando hablamos de entrenar para dormir, pero hay buenas razones por las que tantos científicos no creen que las técnicas de extinción sean la panacea que se nos ha llevado a creer que son.

Segundo, pone mucha confianza en el artículo de la revista Slate escrito hace un par de años que intenta argumentar a favor del entrenamiento para dormir. Ahora bien, más allá de que es un artículo de Slate y no investigación académica (después de todo, ¿vamos a recurrir a Slate para nuestro discurso feminista y científico?), ya he indicado los evidentes problemas de ese artículo en concreto. No veo porqué repetirme.

Tercero, la autora específicamente declara que la investigación de Anna Price y sus colegas [2], que han afirmado no encontrar ninguna diferencia a largo plazo entre niños a los que se ha enseñado a dormir y aquellos que no, es una prueba sólida de que no se les ha hecho daño. ¿El problema? Esa investigación ha sido desmentida tan completamente que la revista Pediatrics (donde fue publicada where) ha recibido y publicado varias respuestas (la mía incluida) señalando los numerosos errores en la investigación. He escrito sobre los problemas de la EP aquí y mi respuesta en Pediatrics puede ser vista en su site. Resumiendo los métodos de los investigadores fueron tales que no podían decir mucho acerca de prácticamente nada. Básicamente dividieron a la gente, dieron a un grupo una intervención y al otro no. La mitad del grupo no hizo la intervención y no sabemos cuantos del grupo de control hicieron una intervención por su parte. Después los compararon basándose en la división aleatoria inicial, no entre aquellos que en realidad siguieron o no entrenamiento de extinción para el sueño. Si no veis el problema, la ciencia no es para vosotros (y aparentemente tampoco para un montón de partidarios de ese tipo de entrenamiento).

Finalmente, argumenta que nuestra actual generación, muchos de los que hemos experimentado entrenamiento de extinción para dormir no muestra daño alguno. Si fuera tan dañino habríamos visto los efectos ¿verdad? Exactamente, No sé con qué clase de adultos se mezcla, pero he oído a demasiados adultos hablar de sus problemas para dormir, sus memorias de traumas de abandono, y sentimientos de desamparo y soledad. No todos ellos, pero sí bastantes. Añadamos a eso los crecientes índices de depresión infantil y los bajos índices de apego entre cuidador y niño, y creo que es justo decir que estamos por el mal camino.

Razón #2: Esa falacia lógica.

La autora del artículo original plantea las cosas como sigue: las mujeres están sufriendo por ser madres de noche y los métodos de educación para dormir pueden ayudarlas, en consecuencia sino apoyas estos métodos. no eres una buena feminista. ¿Ven el problema?

Si dices, “Esperad, ¿dónde está el punto intermedio? ¿No hay nada que ayude a las madres y no sea ese tipo de educación?” date a ti misma una gran palmada en la espalda porque tienes toda la razón. La lógica simplemente no sigue. Estar contra el entrenamiento del sueño no te convierte inherentemente en un enemigo de las mujeres o ni siquiera contra los padres privados de sueño. De hecho, aquellos que hablan contra los métodos de extinción lo hacemos por algunas razones muy válidas centradas en la mujer y el niño.

Primero, el entrenamiento para el sueño se centra erróneamente en un síntoma, no en un problema. El sueño infantil es biológicamente diferente del nuestro, pero incluso cuando hay problemas con el sueño infantil, nunca se deben únicamente al mismo sueño. Reflejan problemas alimenticios o de salud subyacentes que aún no han sido identificados. Centrándose en el problema del sueño, y empleando la falta de respuesta como un medio para hacerlo, los padres ignoran los auténticos problemas que pueden estar ahí (o son tan sólo tristemente ignorantes del sueño infantil).

Segundo, incluso cuando el sueño es normal, pero problemático para una familia, el mantra de la educación para dormir que debemos apoyar, ignora que existe una riqueza de recursos que ofrecen guía para dormir, asistencia y apoyo sin colocar el peso de ese cambio tan sólo sobre la espalda del infante. Podéis leer sobre muchos de esos métodos en esta publicación porque son los que promovemos los contrarios al entrenamiento para dormir, cuando las familias necesitan una oportunidad. No sugerimos que os limitéis a esperar, o desdeñamos las necesidades de la familia, pero tampoco excusamos colocar una tan pesada carga sobre un niño sin saber bien que consecuencias a largo plazo estaremos causando.

Resumiendo: Dejaos de la chorrada de esto es blanco o negro. Si no puedes molestarte en ver que hay un millón de tonos de gris entre ambos, entonces claramente no te preocupas por todas las partes relevantes.

Razón #3: La autora parece confundir “feminista” con “ñiñata egoísta”

Felizmente hubo muchos comentarios en el artículo original señalando que la argumentación real hecha por la autora era más bien: “Los hombres no hacen su parte del cuidado nocturno, así que como mujer tampoco yo lo haré”. Me recordaba a una quejica a la que no prestan atención y en consecuencia patalea y declara que se va. Boo hoo para todos.

Creced.

Ante todo, ser madre es ser madre independientemente de lo que otros hagan. No puedes decir que, porque tu compañero no alimenta a tu hijo, tú tampoco lo harás. Macho o hembra, das un paso al frente y haces lo necesario para cuidar a tus hijos. Si tienes un problema concreto con tu compañero, háblale, y no lloriquees que tampoco tu lo harás. Si tu compañero no paga las facturas, ¿optarás por no pagarlas tampoco tú? No, y no deberías emplear eso como excusa tampoco.

Segundo, el feminismo no es sobre hombre contra mujer. Realmente no lo es, y enmarcar toda esta discusión como un combate de hombre contra mujer es faltarle el respeto a todos. Presenta las cosas como si los hombres no pudieran comportarse y ser buenos compañeros y padres, y como si el único recurso de la mujer es ser como ellos, si ellos fueran cretinos. Por no mencionar al pobre niño atrapado en medio de esa pelea de parvulario. El feminismo consiste en enfrentarse al sistema patriarcal que le falta al respeto tanto a hombres como mujeres, especialmente a aquellos que quieren cuidar de su familia. -(Volveré sobre el tema cuando hable como el entrenamiento para dormir es realmente una cuestión feminista)-

¿Es la vida justa? No particularmente. ¿Si una situación no es justa para ti, tienes el derecho de hacerla incluso más injusta para alguien más débil que tú? No, moralmente. Sin embargo eso es lo que están argumentando. Habéis convertido el “feminismo” en algo que sólo busca lo mejor para la mujer y al diablo con el resto. Ninguna feminista real piensa que está por encima de lo demás – eso es matriarcado, no feminismo. Si quieres ser una feminista, cuida de los que te rodean, sobre todo aquellos que están perdiendo su poder frente a un sistema que no valora lo femenino, no importa quien lo haga, y los efectos negativos en nuestra sociedad debido a tal sistema. Eso no incluye ser una ñiñata llorica.

Mi postura: El fin del entrenamiento para dormir es una cuestión feminista.

¿Por qué digo esto? Comencemos con la premisa de que el feminismo tiene que ver con enfrentarse al sistema o sociedad patriarcal. ¿Qué es ese sistema? Es aquel que sólo valora rasgos y conductas tradicionalmente masculinos mientras simultáneamente degrada todo lo femenino. No dice que todo lo que los hombres hacen es bueno y todo lo que hacen las mujeres malo, sino lo contrario. Un hombre que adopte un papel tradicionalmente femenino se encontrará con un inmenso rechazo en tal sociedad, mientras que una mujer que adopte papeles tradicionalmente masculinos será elogiada. No es una cuestión de sexos, sino sobre la percepción de lo masculino y femenino.

(Una cosa es indicar que en algunas sociedades hay una superposición entre valorar lo masculino, y el macho, y devaluar lo femenino, y a la hembra. Las mujeres son vistas como incapaces de ser lo suficientemente masculinas y enfrentarse a mayores problemas que los que vemos en nuestra sociedad. Se enfrentan a extrema estigmatización y control ajeno, pierden cualquier sentido de la autonomía y me siento agradecida de que hayamos superado ese punto. Nuestra sociedad ha decidido que las mujeres mientras se comporten como hombres tradicionales estarán bien. Es un paso adelante, porque podemos argumentar en favor de la igualdad de derechos pero esta sigue siendo una sociedad patriarcal).

En nuestra sociedad el papel tradicional masculino consiste en trabajar y ayudar a la economía. El papel tradicional femenino es cuidar nuestros niños. Es patentemente obvio el poco valor que nuestra sociedad sitúa en el papel tradicional femenino. Vemos bajos sueldos en trabajos tradicionalmente implican cuidados (cuidado infantil, educación, enfermería, etc., por citar sólo algunos) y políticas que hacen prácticamente imposible para cualquier padre cuidar (como la falta de un permiso parental apropiado y sueldos mínimos con los que no se puede vivir). Entrenar para dormir, en contra de ser feminista, es un método que cuadra bien en este sistema patriarcal.

Entrenar a dormir nos pide valorar la productividad diaria desde la perspectiva de un empleador (masculino), no la obra de educar a la próxima generación. Requiere que veamos el trabajo parental nocturno (femenino) como inútil y sin valor. Por que si ponemos cualquier valor en el trabajo parental nocturno, entonces simplemente no podemos decir que la respuesta apropiada es detenerlo en nombre del feminismo. Eso nos pone en manos de la patriarquía. Simplemente estamos diciendo que nuestro propio papel como padres (madre y padre) es inútil porque cuidar no es algo que sea recomendable o elogioso. No significa que no necesitemos hacer cambios en las circunstancias familiares, sino que las técnicas de extinción del sueño dicen que tu capacidad de respuesta y tu apego no significan nada. No tan sólo eso, sino que pueden estar dañando a tu hijo. Esto es patriarcado, chicos. Cambios que respeten ese rol (y los otros muchos que los padres tienen) existen (como ya mencionamos) pero no en la educación para el sueño.

Aún más, entrenar para dormir nos pide ignorar las necesidades y realidades del grupo más débil: nuestros niños. Eso no es feminista. A lo largo del tiempo, las feministas han luchado por aquello que a menudos son ignorados por la sociedad, porque la premisa básica del feminismo es ver nuestro inherente valor de forma igualitaria. No que todos debamos hacer lo mismo, sino que nuestro valor como humanos no se ve dictado por lo masculino o lo femenino. Tampoco por la edad. Colocar el peso de nuestros problemas sobre un niño no es feminista porque es usar el mismo poder y fuerza que estamos supuestamente combatiendo para someter otro grupo. ¿Cómo es eso feminista?

La respuesta feminista a la pérdida de sueño, no es el entrenamiento de extinción para el sueño. De hecho, eso es perpetuar el problema. La respuesta es lucha por cambios en un sistema que no valora el tradicional acto femenino de nutrir (no importa si es hecho por un hombre o una mujer). Luchar por los permisos parentales, los horarios laborales flexibles, o simplemente luchar para que la paternidad sea reconocida como el hecho inmensamente valioso que es.

No la degrades aún más argumentando que es irrelevante porque no eso no es feminismo. Eso es antifeminismo.

Traducido por Crianza con Apego Natural

Evolutionary Parenting

[1] Middlemiss W, Granger DA, Goldberg WA, Nathans L.  Asynchrony of mother-infant hypothalamic-pituitary-adrenal axis activity following extinction of infant crying responses induced during the transition to sleep.  Early Human Development 2012; 88: 227-32.

[2] Price AMH, Wake M, Okoumunne OC, Hiscock H.  Five-year follow-up of harms and benefits of behavioral infant sleep intervention: randomized trial.  Pediatrics 2012; DOI: 10.1542/peds.2011-3467.

 

Anuncios