NO MIRES HACIA OTRO LADO…

Muchas veces no somos conscientes de que los malos hábitos de nuestros hijos, son simplemente hábitos que tiene la familia en su conjunto, que son un reflejo de lo que los padres hacemos.

Desde el embarazo, con una incorrecta alimentación de la madre, en los primeros meses y años de vida de los menores, se empiezan a dar los problemas de sobrepeso u obesidad, con cada vez más frecuencia podemos ver a niños obesos, que ya sabéis no es un signo de buena alimentación o salud, todo lo contrario.

lactancia materna

¿Cuáles son los malos hábitos?

Durante el embarazo, si engordamos en exceso por el consumo de altas cantidades de grasas y azúcares, cuando se sigue creyendo erróneamente que “hay que comer por dos”, se está aumentando el riesgo de que tu bebé sea obeso.

En los primeros meses de vida, el primer paso para llevar a cabo una alimentación incorrecta es usar el biberón en vez de la Lactancia Materna (que no se me ofendan las mamis que no han podido dar el pecho), lo natural es ser amamantando, no hay discusión. Las leches artificiales poseen azúcares, no darles leche materna, es otro factor que riesgo para que los menores ganen peso de más.

Durante los primeros años hay que respetar el apetito del niño, no educarles en que se lo coman todo, todo lo que cree el adulto que debe comer, y si alguien sabe qué apetito tiene es el niño. El BLW (Alimentación autorregulada, sin papillas) es una opción saludable. Seguir con la LM más allá de los 6 meses también ayuda a mantener hábitos saludables.

fruta y verdura de temporada

Tomar productos de temporada, legumbres, guisos caseros, cereales, pasta, arroces y pan integrales, consumo adecuado de frutas y verduras, ejercicio diario. EVITAR dulces, bollería, precocinados, congelados, fritos, bebidas azucaradas, carnes procesadas…Te recomiendo que leas al nutricionista Julio Basulto “Mamá come sano” y “Se me hace bola” para más detalles.

La educación y el sano ejemplo son imprescindibles, el uso de “premios” o “castigos” en torno a la alimentación son un caldo de cultivo para futuros trastornos con la alimentación, al margen de la misma obesidad. Recompensar al niño con un alimento rico en calorías con el objetivo de parar el llanto va condicionando que el cerebro del niño se acostumbre a ese tipo de alimentos cada vez que sienta estrés o frustración, y cada vez querrá más en esos momentos.

actividad fisica

Actividad física es imprescindible como aliado, no sólo de saludables alimentos se nutre la salud, también de aire libre y ejercicio. La falta de actividad física genera un desequilibrio entre lo que comen y las energías que gastan, y se acaban acumulando grasas en el cuerpo. La actividad física es algo que sería ideal lleváramos a cabo en familia, que los niños vean que sus padres se mueven, pero no sólo haciendo tareas de casa, o corriendo por los pasillos del súper, es salir al campo, pasear con bicicleta, hacer yoga en casa…todos juntos, que os vean. Que el deporte sea una afición, mayor que la de tumbarse a ver fútbol o series de televisión, no debe percibirse como un deber infantil ¡jamás!

Nunca debemos responsabilizar al menor de su peso, algo que sucede mucho cuando llegan a ciertas edades, somos los padres quienes somos responsables de la salud de nuestros hijos, los niños no hacen la compra, no llenan la nevera, ni los armarios de la cocina, ellos no tienen dinero propio para comprarse alimentos no saludables, ellos no preparan el menú de casa, y si piden algo no adecuado ¿quién se lo dio a probar por primera vez? Sólo quiere ir al McDonalds ¿quién le lleva? Sólo quiere flanes, yogures azucarados, Petit Suisse, Donuts..¿Quién se los dio por primera vez? No les culpemos diciéndoles que comen sólo “guarrerías” que comen demasiado, que no saben comer bien…sus hábitos vienen desde el mundo adulto.

Mayka Martín

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