Ayer, día del espectador, aprovechamos y nos fuimos al cine a ver la nueva versión de “El libro de la selva”, nueva adaptación de la obra de Rudyard Kipling que permanece fiel a la historia y completamente renovada en lo que se refiere a la imagen.

Mis peques no habían visto nunca versión alguna de esta película, yo si claro ¿quién no la ha visto? Me refiero a los dibujos. Esta versión sin duda no es apta para niños de menos de cinco años porque tiene algún que otro sustillo, hay que tenerlo en cuenta. Por lo demás, y siendo sincera, no tenía ninguna gana de verla, pero…me ha encantado. Para mi, sin duda, atrapa mucho más que las anteriores versiones que existen sobre esta historia que no me llamaba particularmente la atención.

Mowgli es rescatado por una pantera, Bagheera, y llevado, para ser criado, por una manada de lobos. La manada le enseña a que la comunidad, las leyes de ésta, son las máximas para sobrevivir. Su madre loba Raksha y su padre lobo, Akela, que es el macho alfa de la manada, son junto al resto de la comunidad, su familia, aunque no pertenezca a la misma especie, y como un igual es tratado y amado. Gracias a ellos Mowgli acaba siendo capaz de enfrentarse por sí mismo a todos los peligros que entraña la selva.

Debo decir que hay cierta medida de violencia, la propia de la vida, de la naturaleza, la parte que debemos tener en cuenta. No esperes una película edulcorada de la realidad de ese medio salvaje y del comportamiento del resto de animales.

Shere Khan ya sabemos que desea zamparse a Mowgli, que decide abandonar a su familia para evitar que tengan problemas por defenderle del tigre.

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En su éxodo, podemos examinar varias formas de ver la vida en cuanto a la supervivencia en la selva. La que le ofrecen los lobos y otros animales que eran su familia: en comunidad, colaborando, atendiendo a las leyes naturales que afectan a todos los seres vivos. La que le ofrece el oso Baloo: hedonista y despreocupa, inmediata e irresponsable. La que le ofrece el Rey Louie: la ambición, el poder sea como sea, y que finalmente esa forma de vivir puede llevarte literalmente a la tumba…

La lección de “El libro de la selva” es que sólo desde la comunidad podemos ser fuertes, desde la familia, que la ambición te destruye, que el odio y rencor, como el que sufría Shere Khan, te hacen finalmente infeliz y alguien solitario, que acaba contigo, que vivir sin pensar en el mañana, ni en el resto de seres vivos que te rodean, nos ponen en peligro a todos, incluido a ti mismo. Que saltarse las reglas del juego puede acarrear peligros para todos, que cada uno posee su valor, que somos imprescindibles por muy pequeños que seamos, que ante la adversidad, la unidad y respeto a todos, debe ser la máxima para poder sobrevivir o será imposible. También que, ser diferente, no tener la habilidades de tus compañeros, no te hace menos capaz, simplemente debes explorar tus propias capacidades, ritmos, fomentad esa diferencia que finalmente es diversidad y riqueza para el conjunto.

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No importaba que fuera de otra especie, cuando asumió su valía como tal, y sus limitaciones como cachorro humano, la posibilidad de aportar desde su diferencia con el resto, fue cuando alcanzó la felicidad, junto al grupo porque…La fuerza de la manada está en el lobo, y la fuerza del lobo está en la manada.

La película combina acción real con escenarios fotorrealistas y animales generados por ordenador, es de Disney, y difícilmente es complicado poder diferenciar lo real de lo que no lo es. No os perdáis el final, cuando parece haber terminado la peli, a lo largo del tema final de la película, no tengas prisa por salir de la sala, mira la pantalla hasta el final, merece la pena.

Ficha técnica

Fecha de estreno 15 de abril de 2016 (1h 46min)

Dirigida por Jon Favreau

Reparto Neel Sethi, Ben Kingsley, Bill Murray más

Aventura, Familia, Fantasía

País EEUU

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