Hace unos días escribía sobre mi visión sobre la Tribu, la necesidad que tenemos de ella, de recuperarla, para poder convivir en comunidades humanas reales. No sólo las mujeres somos tremendamente conscientes de la falta de la tribu cuando somos madres, son todos y cada uno de los colectivos más necesitados de la sociedad, los que más padecen esa carencia, esa carencia de vivir no sólo juntos, sino conviviendo, compartiendo no sólo espacios físicos.

El día 14 de este mes de mayo, aparece la triste noticia de que, Teresa, una anciana, llevaba días muerta, sin que nadie notara su ausencia.

La deshumanización de los núcleos de población en los que vivimos es pasmante. Todos vamos a lo nuestro, pensamos en “pequeñito”, en las 2 o 4 personas que nutren nuestra familia más próxima, del resto desconectamos, esto hace que muchos ancianos acaben del mismo modo que Teresa.

Sólo en Barcelona, los bomberos encuentran cada año a más de cien ancianos muertos sin que nadie note su ausencia, en soledad ¿Qué doloroso morir solo verdad?

El 11,5% de la población supera los 75 años y un tercio de ellos viven solos, sin ninguna compañía, sin familiares que les cuiden o al menos visiten, sin ningún tipo de red social que les dé apoyo, compañía ¿Ese es el justo fin para tu vida? ¿No vemos el daño que está haciendo la forma errónea de entender la convivencia en los grandes núcleos de población? Que vivamos en bloques de pisos, no vale como excusa para no conocer a los vecinos, no es incompatible con realizar actividades que nos unan y humanicen la convivencia. Conocerse es positivo, nunca sabes cuando vas a necesitar que un vecino te acerque al hospital por ejemplo. No cuesta nada tirarle la basura a la vecina que tiene una escayola en la pierna, o traerle el pan al anciano que apenas puede moverse del 5º. No cuesta nada llamar al 112 si oyes como golpean a alguien en el piso de abajo…

Teresa, un día no volvió a cruzarse con sus vecinos, nadie pensó en ella, ni dijo: Voy a acercarme a saludarla que hace mucho que no me la cruzo. A nadie le pareció razón suficiente para llamar a su puerta, el hecho de que su correo desbordara ya el buzón. Sólo les hizo llamar al 112 un hedor que empezó a incomodar a los vecinos de su rellano. La incomodidad en tu individualidad, es la que te hace reaccionar ¿Qué triste verdad? Cuando los bomberos entraron, vieron que Teresa llevaba un mes muerta, allí, sola, nadie la echaba de menos…

La soledad que hoy día podemos vivir, es la más terrible que se ha podido sentir jamás. Crecemos solos, a veces nos separan de nuestras madres nada más nacer, tenemos que sufrir guarderías desde apenas unos pocos meses, horas de colegio y deberes que nos desnaturalizan, más tarde horas de jornadas laborales alejados de la familia, con nuestro ocio vendido al consumismo y a los centros comerciales, ¿y luego? Esto, morir solos…¿No vivimos el periodo humano más inhumano?

Ciudades inmensas, con millones de habitantes, que no son conscientes de que en el piso de al lado vive una mujer que lleva años sufriendo palizas, o un niño que vive abusos diarios y que jamás contará, o un discapacitado que no es cuidado como precisa y muere por ello sin que se detecte, o una familia inmigrante o no que no puede comer 3 veces al día, o un anciano que muere sin que nadie le eche de menos…¿De verdad esto era la civilización? Mejor nos hubiéramos quedado en lo alto de un árbol sinceramente.

Demasiado frecuente

Los Bomberos de Barcelona atendieron durante el 2015, unas 132 emergencias en las que fueron llamados para entrar en casas porque una persona muerta estaba en el interior. En este año ya van 44 casos.

Teresa se une a Blanca y Jacinto, ellos murieron por hambre tras seis días en Las Palmas de Gran Canarias. Ramón y Antonia murieron juntos, abrazados, solos, durante la Navidad, en Madrid, tampoco nadie les echó en falta. Son muchos con nombre, apellidos, historia, y en muchos casos con familias que no se han acordado de ellos. ¿Familia?

Según quienes son responsables de entrar en esas viviendas, los bomberos, la mayoría son mujeres, es decir: madres en muchos casos..

Quizá las Madres ya no son consideradas como lo eran antes, quizá sea la precariedad económica femenina, quizá es que en vez de comunidades humanas, de mamíferos, vivamos cada vez más como reptiles, quizá…

Ocho millones de españoles son mayores de 65 años, de ellos, el 50%, vive en la pobreza, según el Instituto de Mayores y Servicios Sociales. Uno de cada 5 mayores, vive en soledad en nuestro país.

ancianos abandono

Antes los ancianos formaban parte de la familia, hoy sobran, sobran como otras tantas cosas que antes nos daban fortaleza a los grupos humanos, se nos llena la boca con la palabra respeto, cuando ni siquiera se lo damos a nuestros mayores, a los que han fundamentado todo lo que hoy disfrutamos, con sus aciertos y errores ¿es una buena lección para nuestros hijos e hijas? ¿Una vez que no somos rentables, dentro de las sociedades modernas, todos se olvidarán de nosotros? ¿De verdad esta es la lección?
Reflexionemos, reflexiones hacia dónde vamos, antes de que sea demasiado tarde para dar marcha atrás.

Si tienes cerca a alguien que vive solo, si es un anciano o anciana, o alguien con algún tipo de impedimento o limitación física para valerse bien por sí mismo, no olvides saludarle, e ir a ver si está bien cuando no le veas durante unos días o cuando solías verle. Ser humano no hace daño, todo lo contrario, hace mucho bien, a todos, construye una sana comunidad, y se gesta un verdadero y tan necesitado sentimiento de Tribu.

Mayka Martín

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