Hora de la comida y hay desacuerdo con los platos a usar. Les digo que cuenco no porque va a ser filete y pasta de dinosaurios.

JD se empeña en que cuenco, porque la pasta de dinosaurios siempre suele tomarla en sopa, y tiene un cuenco preferido de Mickey, pero hoy he decidido hacerla con un poco de aceite de oliva en seco, no tengo caldo de cocido (que es como me gusta hacérsela). Él no me entiende, llora y se enfada. Le tomo en brazos, le siento en la encimera (me cuesta menos que agacharme) y le digo mirándole a los ojos:

Joan, no voy a hacerla en sopa, la ves en el cazo con agua pero esa agua, no es caldito, luego la cuelo, tiro el agua, como cuando hago macarrones o espaguetis.

Parece entenderlo, y se va a seguir poniendo la mesa, pero sigue con el cuenco en la mano.

Podría ponerle la comida en el cuenco, pero es que no cabe el filete y la pasta en él, si no ¿qué más me daría darle el gusto?

Pongo el filete en el plato, y él al verlo, rompe otra vez a llorar, a protestar, muy enfadado y creo que decepcionado…

No ve que estoy sirviendo la pasta en ese mismo momento, junto al filete, y que le echo el aceite.

Me agacho, le pongo el plato delante, como está llorando ni me ve. Le digo suave: Joan Didac mira. Entonces lo mira, y riendo mientras se seca esas lágrimas que tanto me duele ver, me dice:

¡Qué loco mamá! Se rie a carcajadas y me abraza.

¡Pensé que no me entendías y era yo el que no te entendía a ti! Y yo lloraba porque no sabía cómo explicarme…

No pasa nada, ¿ahora me entiendes lo que quería decirte? Es la pasta que te gusta como más te gusta, y no podemos servirla en el cuenco porque no podrías cortar el filete, no caben juntos, el cuenco es estrechito. Mami siempre intenta escucharte, aunque a veces también me vuelvo un poco loca como tú dices.

Y es que a veces no sabemos hacernos entender, a veces se construyen muros en la comunicación que no vemos y creemos que los niños quieren imponerse cuando simplemente luchan contra lo que creen una injusticia o una sin razón. A ello se le llama tener personalidad propia. Cuando un niño protesta es que para ellos hay una razón para hacerlo, hay algo que no hemos sabido explicar lo suficientemente claro, también puede ser que estemos nosotros, los adultos, teniendo una actitud dominante y carezcamos de razón y debamos hacer caso de la petición nos haga nuestro hijo/a. La crianza no es una competición “a ver quién gana más veces”, no mantengamos pulsos con nuestros hijos, practiquemos la escucha, la flexibilidad, finalmente ellos también aprenden a escuchar y hasta a reconocer errores, si están frente a adultos que no saben tener esa actitud, no esperes que la tenga tu hijo.

Mayka Martín

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