«No teníamos incubadora, pero hicimos una caja de cartón con sábanas, toallas y algodones para poder tener al bebé caliente»

El mar es la vía de escape para cientos de inmigrantes procedentes de África y de ciudadanos que huyen de países en conflicto como Siria. Las condiciones en las que viajan huyendo del hambre o la guerra les hace requerir atención médica inmediata y de toda índole, incluso a recién nacidos. La Guardia Civil ha tenido, en este caso, que improvisar una incubadora con una caja de cartón para atender a un bebé.
«No teníamos incubadora, pero hicimos una caja de cartón con sábanas, toallas y algodones para poder tener al bebé caliente», relata la teniente coronel médico Martina Aparicio, que ha participado en los últimos meses en la Operación Tritón en Italia a bordo del buque «Río Segura» y responsables del recaste.

La madre del bebé estaba agotada a tal extremo, que no podía dar de mamar a su bebé. Los guardias civiles, al ver la situación, intentaron que otra madre, que estaba alimentando a su propio bebé, amamantara al de la compañera, pero el pequeño estaba «deteriorado», no podía.

Finalmente, consiguieron darle un poco de leche artificial con una jeringuilla, a las veinte horas de que el recién nacido y su madre subieran al barco, lograron evacuarlos en helicóptero en la isla de Malta.

La dramáticas situaciones que se están viviendo en costas europeas, son sin duda una vergüenza a escala mundial.

Todas estas personas que intentan alcanzar los países europeos vienen en unas condiciones precarias, sin comida, sin higiene, sin medicamentos, sin protección alguna, movidos por mafias que se lucran del dolor y la necesidad, exigiendo cantidades de dinero a cambio de arriesgar, hipotecar, vidas humanas.

“Hemos tenido a una mujeres embarazadas con hematomas y golpes faciales que reflejan el trato duro que le dan, en Egipto o en Libia, los individuos que trapichean con los más necesitados como si de animales se tratasen” puntualiza la teniente coronel Martina Aparicio.

“Hacer el rescate de los niños es lo peor, no nos acostumbramos. Ver al pequeño en la patera y tener que cogerlo de los brazos de su madre para salvaguardar su vida es muy duro”. Lo que se está viviendo en la zona del mediterráneo es trágico, la llegada de pateras no cesa y son muchos los que no consiguen pisar de nuevo tierra firme, incluidos niños, no deberíamos mirar hacia otro lado.

Mayka Martín

Anuncios