Es frecuente que los niños y niñas tenga mucho cariño a un juguete, un objeto, pero… ¿por qué sucede esto?

Los objetos de apego ayudan al bebé a calmarse, son elementos que les aportan calma en situaciones complicadas. Este tipo de objetos pueden venir bien en el período de adaptación a la guardería (si tenemos que hacer uso de ella), cuando tengas que ausentarte un rato, cuando hagan la siesta (si la hacen solos). Un muñeco de peluche, su mantita, una gasa, el chupete incluso, son objetos de apego frecuentes.

¿Por qué se establece un vinculo afectivo con un objeto?

Ese objeto elegido por el niño le hace sentirse seguro, confiado y le ayuda a calmarse, ya que el bebé está tratando de cubrir sus necesidades afectivas de seguridad y de confianza en su entorno a través de la vinculación con ese objeto.

Pero esa seguridad y vinculación ya la tiene con sus padres ¿Por qué buscar un objeto? Pues porque el objeto es algo transicional, algo que hará posible una transición respetuosa y necesaria en el camino que debe seguir para independizarse de sus figuras humanas de apego.

Es decir, cuando los padres no están con él, el bebé se aferrará a su objeto de apego, y si le vemos aferrarse a él en nuestra presencia quizá no estemos entendiendo una necesidad que está sintiendo (aunque no necesariamente), nunca sobra repasar nuestras conductas. Para el bebé, este objeto representa la seguridad y tranquilidad que les proporciona (papá) mamá, así que deberemos tratar a ese objeto como algo muy, muy importante, tanto como nuestro hijo necesite.

¿Es positivo?

El tener un objeto de apego no es frecuente en todas las cultura, así que debemos pensar que en nuestra cultura (ya que es frecuente que los niños lo tengan), hay algún tipo de necesidad mayor de su uso.

Nuestra cultura empuja a los niños a ser independientes, no acompaña, sino que les mete prisa. Puede ser fruto de las condiciones sociolaborales de los padres, que tienen que incorporarse al trabajo prematuramente (para las necesidades del bebé) o por esas corrientes en la crianza que han combatido el instinto y las necesidades reales del niño anulándolo como ser humano y convirtiéndolo en un objeto propiedad de los padres y la sociedad, que carece de voz y voto, que debe independizarse a marchas forzadas.

La necesidad de afecto y contacto es inherente al ser humano, más aun siendo niños, sobre todo el contacto con el cuidador principal, algo que le garantiza la supervivencia.

Así que desde el nacimiento se crea un vínculo afectivo que le permite construir confianza y seguridad frente al mundo que le rodea. Este vínculo es sagrado ya que constituirá la base de toda su afectividad y emotividad durante el resto de su vida.

apego

Pero cuando la cultura, la sociedad que alberga al menor, hace que deba separase prematuramente de sus padres, de su figura de apego, es necesario para el niño establecer un vínculo afectivo de sustitución que le ofrezca la sensación de seguridad y confianza que el contacto con sus padres le facilita en su ausencia. De esta manera, los bebés occidentales necesitan objetos de apego porque la separación con sus padres se realiza de una manera prematura, antes de que estén preparados y capacitados para ello. Los niños en sociedades donde la madre y el niño son respetados, donde no son separados prematuramente, los niños carecen de objetos de apego y de la necesidad de tenerlos. El contacto permanente con sus figuras de apego hace completamente innecesario el uso de ellos, ya que al no existir separación, la sensación de seguridad y confianza nunca flaquea en los niños, y no existe la necesidad de restaurarla vinculándose con un objeto.

Que tu hijo tenga objeto de apego no quiere decir que le falte amor, o que tenga problema alguno, es una conducta normal en nuestros bebés, los occidentales, es una respuesta a unos requerimientos sociales concretos de nuestra cultura. Si las mujeres occidentales pudiéramos estar vinculadas todo el tiempo que realmente necesitan nuestros hijos no harían falta, pero no podemos normalmente, así que es positivo que tengan este tipo de objetos. No es obligatorio o imprescindible que los tengan (hay niños que no los tienen, mis gemelos por ejemplo) pero si los necesitan tus hijos no es negativo, son una ayuda, un complemento útil, y teniendo cubiertas sus necesidades no existirá una dependencia del objeto, sino un uso razonado del mismo que es lo que sí debemos observar.

Mayka Martín

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