“El cuerpo se ciñe a los hechos. El cuerpo habla lo que la moral oculta.”

Alice Miller

Un día mi madre me llevó de paseo, me llevaba en un portabebés muy cálido. Pegadita a su cuerpo sentía su calor, su latido, su respiración, esos sonidos que me habían acompañado durante toda mi existencia.

Mi mamá sabe que durante el embarazo había que cuidar mis emociones, y sabe que de igual modo que muchas cosas podían afectarme en el embarazo, podían afectarme en el parto, así que me procuró un nacimiento muy respetuoso.

Mami me da pecho cada vez que quiero, duermo con ella, jamás nos despegamos, así que me siento protegida, segura, confiada. Mamá es esa torre inexpugnable que nadie puede derribar.

Así que hoy que salimos de paseo y sigo feliz, porque mami atiende todas mis necesidades, confío en ella, confío en que no me va a faltar.

Pero mamá hoy me lleva a un lugar donde hay voces que desconozco, no las he escuchado hasta hoy, pero bueno, estoy junto a mamá, así que nada me preocupa.

Mamá me pone en su regazo mientras esta persona me toca, es raro, mamá siempre cuida de que nadie me tome en brazos o me toque sin explicarme antes quien es, esta vez no me dice nada. es como si yo no estuviese, me empiezo a poner nerviosa.

Entonces esa persona me coge la orejita, y siento un dolor repentino y agudo. Empiezo a llorar desconsolada, y me toman la otra orejita y hacen los mismo ¡no entiendo nada! ¿Por qué no me protege mamá? ¿No es lo que hace una mamífera? ¿Les ocurre a otros animales? En brazos de mamá pensaba que nada podía hacerme daño, pensaba que mamá siempre intentaría evitarme todo dolor, pero no es así, debe ser que no entendí nada, pero es lo que mi instinto me decía ¿debo dejar de escuchar a mi instinto?.

Ella no ha reñido a esa persona, ella dice que qué bonitos son. ¿Que es bonito me pregunto yo? ¿Que yo llore? ¿Que mami haya dejado que me hagan eso? ¿Debo aceptar el daño que se me hagan si mamá lo autoriza? ¿Mamá es la que debe decidir sobre mi cuerpo?

Esa voz extraña le dice que no me ha dolido nada, y pienso ¿No me han escuchado llorar? ¿Debo llorar más fuerte para que mamá sepa que si que me ha dolido? Mamá siempre ha atendido mi llanto, pero este no…

Yo no entiendo nada, pero ahora si que tengo miedo y no entiendo, quizá es algo que deba aprender, tan sólo soy una niña. Quizá es que cuando los mayores deciden que debes llevar algo, incluso de por vida, debemos hacerlo, porque esto es algo para toda la vida, incluso el saber que a veces los mayores pueden decidir que pueden hacerte daño para que cumplas con el entorno social, para que te adaptes, para que seas como todas…

Mamá explica que a ella se lo hicieron, a su madre, a su abuela… quizá las mujeres debemos pasar todas por esto pensé, asumir que debemos sufrir para estar más guapas, para ser aceptadas porque ¿para qué me sirve tener un agujero en las orejas? Me escuece, me molesta, es algo extraño a mi cuerpo natural que deberé llevar sin haberme consultado. Bueno, sólo soy una niña, nada puedo hacer para que me escuchen, no me tienen que preguntar, yo dependo enteramente de ellos. Eso si que me ha quedado claro.

Es la primera vez que me siento traicionada por mamá, quizá sea la última me repito para tranquilizarme, pero ahora me da miedo saber que en otro momento pueda pasar algo semejante, me da inseguridad, y no sé cuánto dolor más deberé aceptar de la sociedad por ser mujer, para ser más guapa, para ponerme sus adornos, para que se me legitime como miembro de pleno derecho en la comunidad humana que me acoge.

Y es que no me han respetado a mi, han respetado sus costumbres por encima de mis sentimientos, aunque fuera cierto que no me duele, deberían esperar a que yo pudiera opinar, ¿eso es criar con respeto no? Esto es una señal en mi cuerpo ¿que me los puedo quitar cuando sea más mayor? Si, pero queda la cicatriz, la visible, la del alma, la interior, esa no la verá jamás nadie, pero está, algún día estudios médicos podrán asegurarlo, como han hecho con respeto a otras tantas cosas que se le hacían a los bebés, como darles una torta en el culo nada más nacer… Igual que queda en la memoria el nacimiento, el recuerdo de la vida intrauterina, como todo en la infancia, ya que es el pilar sobre el que se erigen los hombres, y también… las MUJERES

Nota: Mis dos hijas llevan pendientes, en ambos casos no se me consultó. Las llevaron de paseo mi madre y una hermana, y al volver los tenían puestos. En ambos casos al venir de ese “paseo” notaba algo extraño en ellas y durante un tiempo tuvieron despertares en sus horas de sueño, ¿es respetuoso perforar las orejas a una niña? Siempre uso la misma lógica, ponte en su piel, en sus orejas, piensa que alguien sin consultarte, te lleva a un lugar y te los hace sin más, tu no puedes hablar, sólo llorar, sólo asumir lo que otros han decidido por ti, es una costumbre, creen que no te duele, que no lo recordarás. Aunque no te doliera, aunque no lo recordases ¿te estaban respetando? ¿Respetaban tu cuerpo? Cuando te hacen algo en un estado alterado de conciencia, ¿no es delito legalmente? ¿Las niñas no deben ser tratadas con la misma humanidad que las mujeres adultas? Recordamos el lema: es tu cuerpo, tú decides ¿A qué edad las dejaremos decidir? ¿Para cuando dejar de marcar a las hembras de nuestra especie al poco de nacer? ¿Cuántas marcas más deben soportar las hijas, las madres, de la humanidad?

Y SÉ QUE ESTA OPINIÓN ES IMPOPULAR, PERO SI CRIAMOS CON RESPETO ES ALGO IMPRESCINDIBLE A TENER EN CUENTA.

El supremacismo adulto se esconde tras muchas de las costumbres sociales que fagocitan nuestro instinto y libertad como humanos y mamíferos. Abre los ojos, y el corazón…

Y no pretendo hacer sentirse culpable a ninguna madre, no pretendo juzgar las maternidades de otras, sólo quiero que reflexiones, que interiorices, y que ojalá ninguna niña vuelva a ser marcada porque la estética de la sociedad que la rodea lo dicta. Siempre estará a tiempo de ponerse pendientes si ella quiere, o si él quiere, pero que sea su voluntad y decisión, no la tuya.

“Hace solamente unos años, se ha podido comprobar, gracias a nuevos métodos terapeúticos, que las experiencias traumatizantes de la infancia, reprimidas, están inscritas en el organismo y repercuten inconscientemente durante toda la vida de la persona. Por otra parte, los ordenadores que han grabado las reacciones del niño en el vientre de su madre, han demostrado que el bebé siente y aprende desde el principio de su vida la ternura, de la misma manera que puede aprender la crueldad.”

Alice Miller

Mayka Martín

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