El mundo de la alimentación infantil no debe circunscribirse al momento en el que te ponen la mesa y debes hacer frente a la necesidad de alimentarte con eso que tienes delante, el mundo de la alimentación es y debe ser mucho más, jamás debes ser alguien inerte, sin voz ni voto, no solo a la hora de comer, sino también de la toma de decisiones en lo que hay o no hay en la despensa o frigorífico de casa, aún menos si hablamos de niños y niñas.

Implicar a los hijos en la compra de alimentos es también importante para facilitar una saludable relación con la comida. Que cuente su opinión es imprescindible, en este y todos los temas que afectan a la familia.

Es respetuoso tener en cuenta su opinión, es imprescindible escucharle, preguntarle qué le apetece ¿Acaso no le preguntas a tu pareja (o él/ella a ti) si le apetecen manzanas o fresas? ¿Pollo o pescado? Este tipo de consultas deben hacérsele también a ell@s. Y voy más allá, fomentar desde que son pequeños un consumo responsable, solidario y consciente.

Hoy hemos ido al mercado, porque apostamos por el consumo y producción locales, porque suele producir trabajo de calidad (siempre es mejor que el que ofrecen las grandes superficies y suelen ser negocios familiares), son productos de cercanía, algunos de producción propia (se especifica), por lo tanto se contamina menos ya que no se usa transporte a larga distancia, ni cámaras frigoríficas, suelen usar menos pesticidas, y es más natural en conclusión. Personalmente donde esté ir a un mercado local que no me pongan una gran superficie.

BLIBLIOTECA DEL MERCADO

Considero muy beneficioso que los niñ@s vivan el trato comercial saludable, el de tú a tú, el humano, el de comunidad humana saludable, respetuosa, la que hacía la tribu. Además en nuestro mercado municipal hay biblioteca para niños, una muy grata sorpresa, alimentación saludable, trato humano y cultura ¿qué más queremos? Por eso elijo ir al mercado, porque no deseo que ese trato comercial humano se pierda y que mis hijos lo disfruten, aprecien y sostengan el día de mañana. Y de paso ellos deciden qué se come hoy,  qué fruta hay de postre, y cómo se llama la frutera, el carnicero, y hasta nos regalan un plátano o una ciruela más de una vez. Aprenden a apreciar la labor de otras personas, el papel imprescindible de cada uno, a respetar cada empleo, a valorar la totalidad de la comunidad humana en la que se desenvuelven.

Rodead de trato humano a vuestros hijos, somos mamíferos, necesitamos el trato de tribu, de comunidad para sentir que vivimos de forma saludable, para que la felicidad no se nos escape… debemos reconstruir la Tribu desde la infancia.

Mayka Martín

Para adquirir mi libro sobre Alimentación Autorregulada AQUI

Anuncios