Hasta hace unos días, por norma, debía irme a la cama con mis gemelos para que se durmieran. Cada día en torno a las 22h me acostaba con ellos, leía un cuento, y finalmente se dormían. Yo a veces volvía al salón y veía una película o leía rodeada de silencio, algo que en mi casa jamás hay la verdad, y no lo digo como queja, sus risas y gritos me dan la vida, es simplemente que puedo leer una vez una frase y entenderla, con ruido a veces debo leerlas dos o tres para saber qué he leído jajaja

¿Por qué digo hasta hace unos días? Pues resulta que ya os comenté que nos hemos mudado, hace dos semanas, quizá razón de más para extrañar una casa, pero no ha sido el caso.

Un día, J.D. me dice:

Mamá, tengo sueño ¿me llevas a la cama?

Yo me quedé asombrada ¿qué le lleve a la cama sin su madre dentro? ¡Qué raro!

Así que le digo: Yo aún no tengo sueño, ¿te quieres acostar solo en la cama? Yo me acostaré más tarde si te parece.

Y me contesta: Si, me quiero acostar ya, solo dame a mi perrito (un peluche, aunque no tiene objetos de apego concretos, un día coge uno otro día otro, pero siempre peluches). Yo te espero dormido en la cama mamá.

Lo más extraño es que su hermana, E., seguía conmigo en el salón, es decir, no demandó que su hermana estuviera con él, y es que no se separan para nada…

Pues bien, le acosté, le arropé, le di su perrito y se durmió solito en nada de tiempo. Ella, se durmió en el sofá mientras yo leía, tras lo cual la llevé dormida a la cama.

Con el paso de los días, unos 4, la niña y el niño deciden irse juntos a dormir sin mi. Evidentemente voy, les arropo, él con un peluche, ella sin nada (nunca usa juguetes para dormirse), y yo me vuelvo al salón… y se duermen sin problema alguno.

Ahora casi es la norma, por eso os lo cuento, porque es un cambio asentado ya: cuando tienen sueño me dicen: Mamá me quiero acostar solito (o con mi hermanx, ya). Les llevo, arropo y se duermen.

¿Qué pretendo contando esto? Pues mostraros que de forma natural han interiorizado irse a dormir cuando están cansados, que ya no me necesitan ahí para conciliar el sueño y que esto puede pasar sin gritar, dejar llorar, obligarles a acostarse…

Debo reconocer que esto lo hice mal con mis mayores. Les decía que a las 21/22 horas había que acostarse, ellos no querían, pero yo les decía que si, que había que dormir y que debían descansar. Les explicaba de todas las formas posibles que debían dormir 8h al día, que si su salud etc, pero nada, era un quebradero de cabeza siempre, diálogos que me costaban que se durmieran al final a las 12 de la noche. Que si mamá ven y léeme un cuento, que si mamá ven que te cuente esto o aquello, que si mamá no se me cierran los ojos, que si mamá porqué no vienes ya a la cama… Jamás les grité, pero no respeté sus ritmos como si he hecho con los gemelos, ya que mi conocimiento de la crianza respetuosa es mucho mayor. Ahora, una vez más, queda demostrado que cuando tengan que hacer un avance, dar un paso más para su independencia lo darán, que yo no debo dirigir nada, que todo surge, y que si es de forma natural no habrá dramas familiares, ni preocupaciones, ni estrategias como si hubiera enemigos que vencer, aquí la estrategia es escuchar y amar, respetar sus ritmos.

Una lección más, de mis hijos hacia la madre que soy. La madre que ahora sabe que no lo hizo tan bien como debía con sus hermanos mayores, que todo hubiera sido más fácil si hubiera respetado que aún debían irse a la cama con su “objeto” de apego: su madre. Que sin mi en la cama no podían conciliar el sueño, que mi maternidad debe adaptarse a las necesidades de mis hijos y no a los horarios del cole o la misma sociedad, que debí confiar en ellos y no lo hice lo suficiente… Tengo cierto mal sabor de boca por no haberlo hecho todo lo bien que debí con los mayores, pero os transmito mi lección aprendida, para que confiéis mucho en vuestros hijos, que puede que durante unos cuantos años nos toque tener horarios de niños, a mi me ha tocado 5 años y 7 meses, pero merece la pena que sea así, respetuosamente, cuando ellos lo han decidido, cuando su madurez ha dicho ¡ahora! Merece la pena ¡y tanto que la merece! Porque en mi casa se vive en paz, no en guerra.

Así que sobre cómo enseñarles a irse a la cama solos, la respuesta es muy sencilla ¡ellos te dirán cuándo desean empezar a irse a la cama solos!

Espero que os sirva tribu

Posdata: Seguimos leyendo antes de dormir, pero como sé cuándo les entra el sueño, adelanto la hora de lectura y la hacemos en el sofá de casa, con luz bajita, sin TV, con sofá y mantita que ya refresca. Lo especial de la lectura de la noche hay que cuidarlo para siempre.

Mayka Martín

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