Dudarás de que vas a ser una buena mamá, pero lo harás porque desde pequeña oíste cómo juzgaban o se juzgaba tu madre y a otras madres, a cualquier madre, porque siempre hay un juicio esperando celebrarse para cualquier madre. Da igual lo bien que lo haga, o mejor dicho: lo feliz que sea su hij@.

Dudarás de que vas a ser buena mamá porque en la TV, en las pelis, se juzga a las madres a cada instante, se da el patrón de madre perfecta, el molde en el que todas debemos encajar, sin importar cómo es SU BEBÉ y como es LA MADRE o quizá cual sea SU VIDA. Da igual, tú nunca serás su buena madre ¿pero acaso no debes ser la madre de TÚ bebé? Asegúrate de escucharle solo a él o ella ¿qué más da el mundo? ¡Que se callen!
Dudarás de que vas a ser una buena mamá porque nunca nos han dejado ser libremente madres, ni siquiera mujeres, debíamos transmitir sus leyes, sus normas, debíamos preparar a nuestras crías para ser aceptadas en una manada mamífera que se ha convertido en una manada de víboras con ambos sexo, y sobrevivimos como podemos.
Dudarás de que vas a ser una buena mamá porque se han asegurado, siglo tras siglo, de que dejes de oír a la tierra que te late dentro, al agua que se arremolina en tus entrañas, a tus hormonas que te suben y te bajan desde la cumbre del árbol sagrado de la vida a sus raíces, vestida con tus sensibilidades tan denostadas siendo imprescindibles para ser una madre mamífera humana.
Dudarás de que vas a ser una buena mamá porque en tu duda está su negocio, están sus números, sus aparatos carísimos, sus malos sustitutos de ti. Tú eres su negocio, incluso tu parto es negocio, hasta embarazarte es un negocio, el negocio de que tengas que postergar tu maternidad para ser aceptada en un mercado de trabajo hecho ya injusto para los hombres y al que accedimos, con limitaciones claro, haciendo que llegue un día que sin su negocio sea imposible sentir un hijo en tu seno… Y dudarás de ser lo bastante mujer incluso en ese momento, o quizá ya no puedas, porque no tienes dinero para pagarlo…
Dudarás de que vas a ser una buena mamá porque tus horarios de trabajo, y esa limosna de baja maternal te impedirán estar tanto como el cuerpo y la mente te piden estar con tu bebé, y vendrán las depresiones, el estrés, la saturación, y el dolor, ese dolor que sienten tus entrañas cada vez que dejas a tu hij@ llorando en la guarde y se te viene a la memoria sus ojitos, mirándote suplicantes… Y dudarás de ser servil al patriarcado por querer estar con tu bebé, porque hay quien cree que querer estar con tu bebé es perder derechos conquistados ¿Pero la conquista era dejar de ser madres? ¿El bebé era el que nos limitaba y nos limita, el enemigo que nos ata de pies, manos y mente? ¿Ese era el precio a pagar para incorporarnos a su mierda de mercado laboral? ¿También deben pagar nuestros hijos? En esta gran bipolaridad fracasa el obtener nuestra gran conquista: SIN DUDA: SIN DEFENDER LA MATERNIDAD NO HAY CONQUISTA, que la maternidad no es una obligación ni la finalidad en la vida de toda mujer, pero si UN DERECHO que debe ser para todas y defendido por todas, porque no hay nada más feminista que la maternidad. Tengo derecho a conducir, a sacarme el carnet de conducir, pero he optado por no tenerlo, no me gusta, no me apetece, pero quiero que todas tengan derecho a tenerlo si les da la gana.
Dudarás de tu útero, de tu vagina, de la capacidad de tu sexo para abrirle paso a tu hijo, dudarás del parir sin dolor, de tus pechos y del placer de amamantar, dudarás de tu leche, de si has perdido el instinto, dudarás de si le estás dando demasiado amor y exponiéndole así a peligros ¿educamos para la guerra o para VIVIR? Dudarás de muchos placeres de la maternidad, de la Mujer en conclusión, porque conviene que dudes ¡Ay! si supieras cuántos millones pertenecientes al PIB de todas las naciones dependen de mantener tus dudas, tus miedos, tus inseguridades, de que te juzgues o juzgues a otra madre… a otra mujer.
Jamás dudes de que eres una buena madre si respetas a tu hijo, si le tratas justo con el respeto con el que a ti te gustaría ser tratada, si le das lo mejor para su salud, si los gritos, los golpes, los zarandeos, los insultos… todo eso te aseguras de que no exista en su vida por parte de nadie, si luchas por una educación que le lleve a la libertad, si atiendes sus necesidades emocionales, si le escuchas, dime: ¿cómo podrías no ser una buena madre?
Ojalá todos fueran así, sin necesidad de ser madres…
Mayka Martín
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