¿Quién no se ha enterado que llega Halloween? Todos los comercios han engalanado sus escaparates con motivos fantasmales y oscuros. Si, no es una costumbre nuestra pero el imperialismo del coloso americano es evidente, entre hamburguesas y festividades salidas de la nada plenas de consumismo estamos totalmente colonizados. Yo soy personalmente muy contraria a las americanadas pero mis posturas no pueden limitar las relaciones de mis hijos con otros niños y niñas, así que he encontrado el que para mi, es un término medio.

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Samhain

Samhain, que es lo que realmente se celebra, es una vigilia que con el Cristianismo, pasó a llamarse ‘de Todos los Santos’ (en inglés, “All Hallow´s Eve”, de donde va a derivar la expresión actual ‘Hallowe’en’). Los romanos identificaron Samhain con su propia fiesta de los muertos, la Lemuria. Esto, sin embargo, se celebraba en los días previos a mayo, 13 y no en noviembre. Y en la cultura celta es el año nuevo.

Por americanismos, la noche del 31, los niños y no tan niños se disfrazarán con temáticas referentes a la muerte, terror, fantasía, películas etc con esa excusa pedirán caramelos con lo que para mi es una insana costumbre del “truco o trato” (por lo de los caramelos y chuches) y colocarán la calabaza previamente vacía, con la velita dentro, y lo harán porque lo han visto en las pelis americanas. Que los niños y niñas vayan solos de puerta en puerta no me parece muy seguro, yo aconsejaría que fuera un adulto con ellos por ejemplo, y eso mis hijos jamás lo han hecho la verdad (ni mayores ni pequeños). En los colegios, se ha dado paso a la celebración estrambótica en muchos casos y se ha olvidado la castañada que es nuestra celebración más tradicional propia por la americanada y es muy triste.

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Origen de Samhain

La festividad de Samhain es de origen celta en verdad y tuvo vigor en toda Europa. Cruzó el charco gracias a los emigrantes europeos con la colonización de EEUU, y EEUU con su imperialismo no sólo económico sino también social y cultural, se ha encargado de borrar tanto la esencia como la procedencia por su consumismo y terror barato de la farándula hollywoodiense. A finales del siglo XIX, los irlandeses introdujeron esta fiesta en América y bautizaron a la calabaza como “Jack el que vive en la lámpara” o, como se conoce actualmente, “Jack O’Lantern”, es decir, la calabaza si es algo nuestro y no una invención.

En Gales el equivalente de esta fiesta se llama Nos Galan Gaeaf. Al igual que con Samhain, esto marca el principio de la oscuridad en este semestre del año y que oficialmente comienza a atardecer en la 31 ª. Halloween tal y como se comercializa solo existe en la invención americana, carece de todo sentido religioso, espiritual o cultural sin contaminar y su origen real es ignorado por la mayoría. Nada tiene que ver ya con los rituales de los druidas ni con los pueblos celtas que dominaron la mayor parte del oeste y centro de Europa durante el primer milenio a.C.

El final del verano

El Samhain (se pronuncia sawen) es realmente el final del verano y por ende el comienzo del invierno en la tradición celta. Ya no hay cosechas, el día era más corto, el sol reinaba menos sobre sus cabezas y con mucha menos fuerza en el cielo. Pero para los celtas era de celebrar, como es lógico, la venida de un nuevo ciclo natural, porque todo orden es sagrado en la madre natura. Al anochecer de cada día 31 de octubre, se dejaban dulces y comida fuera de las casas y se encendían unas velas para que guiasen a las almas de los muertos en su búsqueda de la luz, junto al amado dios Sol, allá donde es eterno su reinado. Era una forma de hacer visible la memoria de la gente que amamos y ya no está, era mostrarle el camino a su hogar, y tu hogar está donde te aman.

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Espiritualidad

Las puertas se abren de nuevo, y vivos y muertos vuelven a abrazarse y hablar. El momento exacto en el que la barrera desaparece, el sabio consejo será dado, la previsión regalada, el dedo que guíe tu silueta tensado, pero los maléficos hayan la luz que guíe al vivo así pues los druidas encendían grandes hogueras en mitad del pueblo para ahuyentarlos.

En Irlanda se conserva algo del antiguo celebrar de esta festividad; el nombre gaélico irlandés del mes de noviembre y que durante esa noche de siguen prendiendo grandes hogueras en las que todos los vecinos arrojan al fuego sus trastos viejos evitando atarse al pasado, a lo inútil.

Samhain también es el momento de hacer un balance de los rebaños y los suministros de granos, y decidir que animales tienen que ser sacrificados a fin de que las personas y el ganado puedan sobrevivir el invierno. Esta costumbre todavía es practicada, incluso en el sur, norte… en todos los rincones campesinos de España. Samhain es casi como el San Martín, el tiempo tradicional de matanzas, para la preparación en las tiendas de carne y la disposición de los últimos granos de las cosechas para pasar el duro invierno. La palabra «hoguera», o «bonefire» es una traducción directa de la tina cnámh gaélico. Con la hoguera en llamas, los aldeanos extinguieron todos los demás fuegos. Cada familia debe unir su corazón alrededor de ella y sentir en ese fuego un corazón común que les une. A menudo dos hogueras ardían una al lado de la otra, y la gente caminaba entre los fuegos como un ritual de purificación. A veces el ganado y otros animales eran guiados por ese mismo sendero de fuego, también.

Cuando comenzaba el banquete, algunas tribus tenían por costumbre dejar un hueco entre los comensales para los fallecidos que quisieran unirse al banquete. Este gesto era algo más que reverencia por los fallecidos y antepasados, era la firme creencia de que no había demasiada distinción entre el mundo visible de los vivos y el invisible de los muertos.

En otras tribus se creía que en esta primera noche venían muchos visitantes del Otro Mundo, algunos incluso que no habían sido invitados a la esfera humana, aún y así la hospitalidad que se imponían nuestros antepasados rebasaba la acogida. Se abrían todos los portones y ventanas con el fin de que entraran todos los espíritus que lo desearan y participaran de la solemnidad de la fiesta. Por esto mismo dejaban comida preparada en un espacio a ellos destinado, con la terminante prohibición de que nadie tocara, ni tomara esos alimentos, mientras durasen los festejos. En Gales está comida recibía el nombre de “la comida para la embajada de los muertos” (bwyd cennad y meirv), en Bretaña era “la comida para la fiesta de los muertos” (boued gouel an Anaon).

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Costumbres

También se usaba “la puerta abierta” entre el mundo de vivos y muertos, para adivinar algo tan banal como con quien se desposaría una chica, donde estaría la casa propia, cuántos hijos se iban a tener etc

Las manzanas se pelan, la cáscara se tira sobre el hombro, y su forma nos dará la letra del nombre del futuro cónyuge.

Los frutos secos se tuestan y sus movimientos debe interpretarse – si se quedan juntos, lo estará la pareja.

Las claras de huevo se lanzan en un vaso de agua, y las formas predicen el número de futuros hijos. El número de hijos también se adivina por la cantidad de aves que sobrevuelan en determinada dirección.

Otra costumbre entre tribus celtas consistía en atribuir a ciertos personajes de la tribu, normalmente los más empobrecidos, el papel simbólico de embajadores de los muertos, conocidos con el nombre de “cenhadon y meirv”. Estas personas iban de hogar en hogar demandando la comida para los difuntos, que los anfitriones preparaban para la ocasión, recibían el nombre de “tortas de almas” o “pice rhanna”(Gales), las cuales comerían como representantes carnales de los parientes difuntos del anfitrión. En este caso, la comida de los muertos no era tabú, sino que al contrario se convertía en una manifestación de solidaridad, a la par que un fortalecimiento de la tribu.

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Y después de toda esta historia ¿cómo vivimos en mi casa esta festividad?

Primero mis hijos este año acudirán por primera vez a una fiesta disfrazados, para compartir con amiguitos el alborozo, pero siendo conocedores del corazón, de la esencia de esta noche. Lo harán con niños de la asociación de crianza respetuosa con la que colaboramos. Así mismo se celebra con castañada, que es la tradición de aquí, así que es ideal sin duda alguna porque a los niños y niñas hay que darles raíces para que se sientan con historia con espacio en el universo cultural del ser humano, sin que ello impida que amen otras celebraciones o costumbres ajenas, conocer es crecer, y crecer en el conocimiento te hace libre.

Por la noche, tranquilos en casa, encenderemos unas velas, nos sentaremos a su alrededor, a la luz de esas llamas miraremos fotos de seres queridos que ya no están, les hablaré de ellos y ellas, de mis recuerdos de niña bonitos con mi bisabuela, con mi abuelo, mi tía más querida, amigos que ya no están, les contaré todo lo que me aportaron y si hay algo con respeto a ellos que les guste saber, aunque a la mayoría no los han tratado claro por edad. Esa memoria de los seres queridos vive y arde dentro de nosotros, es el mejor homenaje que puedo hacer a los que ya no están, y lo hacemos desde el amor, la alegría porque les hemos disfrutado y nada en la naturaleza es eterno, y que nosotros mismos debemos generar en otros seres humanos recuerdos hermosos de nuestro paso por la tierra, en esta vida, su ejemplo es nuestra guía, sus buenos ejemplos. Esa es la luz que nos guía aún cuando ya no están y así les procuramos su regreso a la luz, la luz está en nuestros corazones. Mis hijos disfrutan, conocen más sus raíces humanas, de su familia, de lo que ha querido mamá en su historia, lo que he valorado más en quienes ya no están. Ellos preguntan, yo respondo, miramos sus fotos… hasta que al final nos despedimos dejando las velas en la ventana, para que sepan, que ahí hay quienes le recuerdan y quieren.

Esto ayuda a perder el miedo a cuentos de espíritus, a fantasmas, a la misma muerte puesto que es solo un renovarnos, un volver a la tierra que es de donde venimos todos. Somos energía y simplemente nos transformamos. Y este es nuestro año nuevo, nuestro Samhain, sin sectarismos pero sin olvidar las raíces.

Lo vivas como lo vivas, os deseamos una feliz festividad.

Si tú lo celebras de forma particular, o en tu pueblo es algo llamativo, te animo a contarlo y que compartamos.

Mayka Martín

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