El juego simbólico, es decir, jugar a imitar el mundo adulto, es una experiencia vital de la infancia. La experiencia hace posible incluso transformar, crear otra realidad, hacer que eres un personaje concreto o inventado, esto les ayuda a ser conscientes de que existen formas de pensar y sentir diferentes a la suya.

Este tipo de juegos tienen mucha importancia en el desarrollo del niñ@. Cuando está jugando representa mental y mímicamente la realidad que desea, la que necesita o la que simplemente vive y cómo la percibe él mismo, es la mejor forma de saber cómo siente nuestro hij@.

Huelga decir que este juego es una forma divertida y natural de expresar sus emociones y sentimientos, algunos que ni reconoce o sabe calificar o denominar aún verbalmente.

El juego simbólico

¿A qué edad empieza el juego simbólico?

Normalmente este tipo de juegos antes de los dos años se trata, todavía, de un juego un tanto individual, no interactúan en sus juegos con otros niñ@s, pero más tarde si que será así y nos ofrecerá la posibilidad de ver cómo percibe que debe ser su trato con otras personas, cómo ve el ejemplo familiar social. Un hito importante en el juego simbólico es el juego compartido. Primero con la madre, más tarde con los otros niños.

Se considera que la edad de inicio real para el juego simbólico es a los dos años y según la madurez de cada niño, que ya sabemos que varía. Sin duda alguna aparece cuando éste ha adquirido la capacidad simbólica, es decir, la capacidad de crear y manejar símbolos que representan la realidad. El principal instrumento simbólico es el mismo lenguaje.

El lenguaje hace posible que varios niños lleguen a acuerdos con los que comparten el juego. Esta colaboración se da al desear un juego en común con otros y para ello deben de establecerse y aceptarse unas normas de juego decididas entre todos. A medida que el niño y la niña crece el juego gana complejidad, y pasa de ser eminentemente individual a ser normalmente realizado junto a otros. Este juego simbólico de grupo es crucial para el proceso de socialización.

El juego simbólico

Influencia social

El juego simbólico surge de forma espontánea, un día empiezan a hacerlo, en él interpretan roles, evidentemente los que han aprendido, los que el entorno les dicta (recordemos que la sociedad condiciona a nuestros hij@s no solo nosotr@s). Los niños efectúan su propia interpretación del mundo que como niño le toca aprender, y la niña el que socialmente observa que le toca desempeñar, por eso es muy importante evitar el sexismo, los mensajes que nos rodean de ese tipo y explicarles bien que son libres de ser y que serán aceptados elijan lo que elijan ser.

Si tu hijo juega a ser una niña, es un juego, no quiere decir nada, incluso si juega a ser lesbiana, los niñ@s educados en la libertad juegan a esas cosas, mis hijos lo hacen sin problema. Unas veces él es ella, y ella es él, a veces son gays o son lesbianas, o como ellos dicen: soy un chico al que le gustan los chicos. Habrá quien sienta terror ante esto que escribo, quien lo vea anormal es que aún cree que jugar con muñecas hace gay a un niño (menudo disparate, y además ¿qué tiene de malo un hijo gay?). Yo sin duda lo veo lo más normal, están explorando la empatía con cualquier identidad, se están poniendo en la piel de cualquier ser humano sin prejuicios ni tabúes, y mamá ni reprime ni juzga, todo lo contrario, para mi es normal, tanto como si juegan a ser una mamá y un papá heterosexuales.

El juego simbólico

Ellos mediante el juego simbólico interpretan la información que reciben de la sociedad en la que vivimos, también observan nuestra reacción ante su interpretación. Recuerda que son mamíferos adaptándose al medio, algo que necesita para sobrevivir y ser aceptado por la comunidad con la que convive de forma instintiva.

Es muy importante que no les digamos cómo deben jugar, qué tiene que hacer con los juguetes, si les dirigimos todo lo beneficioso desaparece. Al ser libre interpretación de personas, vida y entorno, se convierte en un momento en el que pueden romper con las normas. Es beneficioso, de cara a su salud mental, que en esos momentos sean conscientes y puedan desconectar del entorno (de los que les rodeamos) ¿no te has dado cuenta de que es como si estuvieran inmersos en otro mundo en ese momento? Incluso les hablas y a menudo hay que llamarles un par de veces porque están abstraídos con el juego, eso es muy bueno, ha dado rienda suelta a su imaginación, está viviéndola.

El juego simbólico

Habilidades que fomenta
El juego simbólico amplifica habilidades verbales necesarias para poder expresar lo que requieren en el juego, sus sentimientos, expresar sus reacciones.

La práctica del juego simbólico favorece la creatividad a la hora de buscar soluciones a los problemas que se van encontrando en el transcurso del juego, si observas un problema (por ejemplo no puede cerrar una puerta de un armarito de la cocinita) es importante que no le ayudes (salvo si te lo pide claro, que sería extraño, antes se frustran), deben ser ellos los que traten de encontrar soluciones, aprender a gestionar el no conseguir algo, y usar nuevas habilidades, descubrirlas. Si te pidiera ayuda, tu modo de actuar debería ser incentivar su propia creatividad, sus propios recursos. Por ejemplo:

¿No puedes subir al árbol? ¿La rama primera es alta? ¿No puedes trepar por el tronco? ¿Piensa cómo ascender sin trepar, de qué otro modo se puede llegar a algo que está alto?

Quizá tu hijo se dé cuenta que con una silla finalmente puede llegar, pero es algo a lo que debe llegar por si mismo para no hacerle dependiente ni de ti, ni de nadie el día de mañana. Que busque soluciones solo siempre que sea posible claro.

El juego simbólico
Juguetes que favorecen el juego simbólico

Debemos poner al alcance de la mano de nuestro hij@ juguetes o material que le permita realizar este tipo de juegos, aunque lo hará con cualquier cosa de casa, es una necesidad, y un día le verás en tu cocina haciendo que hace la cena…

Las cocinas, muñecos, material médico, instrumentos musicales, libros, disfraces, herramientas de construcción, garajes, casitas, etc. Hay juguetes orientados a la expresión creativa y artística, como el barro, los lápices de colores, y material diverso para dibujar, pintar, moldear…

Lo ideal es que se fabriquen ellos los juguetes con cajas, materiales como cartulinas, papel de celofán, fieltro… o por ejemplo: los cacharritos de cocina de mis hijos son sus utensilios de comer de bebés, usan muchas cosas de casa, cacharros reales, ropa real, sombreros para disfrazarse que encuentro en un mercadillo, así es más auténtico y más valorado ese juego. Tienen una escoba de verdad, una fregona y cubo reales, usemos la libre imaginación de cada uno de nosotros también para liberar la de nuestros hijos. Mi hijo el otro día se había hecho con un cartón un ordenador portátil desde el que jugaba a responder a clientes, a un lado tenía libros envueltos que eran libros vendidos, e iba a correos a hacer los envíos… Adivinad en qué trabaja mamá… y todo lo había hecho solo y con su libre iniciativa. Ella en cambio jugaba a cosas de crianza, hace reuniones, enseña a dar el pecho a otras madres… ella había elegido ese día la otra faceta de mamá, aunque a veces los dos son asesores de lactancia, no hay lugares fijos en los papeles que interpretan.

Es esencial tomar en cuenta que los juguetes o los ambientes estructurados exigen menos imaginación, y por tanto menos ejercicio de simbolización, que los no estructurados, mejor rica variedad de materiales que cosas ya hechas.

Mayka Martín

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