Ya sabéis que soy firme defensora del colecho, pero no simplemente porque haya leído sobre sus beneficios, también lo soy por experiencia. Quien suela leerme, sabe que tengo una hija de 23 años y un hijo de 21 a parte de los gemelos de 5 años, pues con todos he colechado y sé que no se quedan en nuestra cama para toda la vida ni se traumatizan, si, tranquil@s, acaban pidiendo dormir sol@s, de verdad, sin necesidad de empujarlos, ni de dejarles noches llorando sintiéndose solos y desvalidos mientras escuchan los ronquidos o gemidos de mamá/papá durmiendo juntitos en la habitación de al lado.

Mi mayor durmió conmigo desde que me marché de casa de mi madre, me explico: al dar a luz, como tuve muchas complicaciones, y porque es costumbre, me quedé en casa de mi madre unos meses, 3 para ser exactos. Mi hija no pedía pecho por la noche, solo a las 6 de la mañana, y entonces yo se lo daba en la cama y la dejaba ahí, así empecé a cogerle el gustillo a estar pegadita a ella, ningún libro me decía que fuera bueno, ni revista, todo lo contrario, lo que había leído era que ni se ocurriera, pero es que no podía resistirme a tenerla cerca… algo me decía ¡hazlo!. Mi madre me echaba broncas, me sentenciaba con eso de que “no la sacarás nunca de tu cama”, “tu marido te dejará o te pondrá los cuernos” en fin, sandeces. A los tres meses, como he dicho, me fui a mi casa y ¿sabéis qué? Pues que mi hija empezó a dormir toda y cada noche conmigo, en mi cama, con su madre, el que era mi marido trabajaba por la noche, así que lo tuve bastante fácil por esa parte, y al llegar su noche de descanso, es lo que había, primero son mis hijos y para el sexo vale cualquier lugar ¿no?

Al llegar Adrián, una cama de 135 se hacía pequeña, así que junté dos camas de 90, até los somieres y cosí los colchones a mano, si, los cosí. Fue un trabajón, pero es que uno de los bebés se me podía colar entre colchones y no me quería arriesgar a ello. Y un día, Talía, mi mayor, a los 5 años dijo: mami, que quiero dormir en mi habitación sola. A mi se me partió el alma la verdad, porque yo he hecho, y hago colecho, porque además me gusta, no solo por lo beneficioso que es, pero respetando su decisión le preparé su habitación ¿y qué pasó? Que Adrián, que en aquel entonces tenía 3 años, quiso igual que su hermana tener la suya. También se le preparó su habitación, pero, al contrario que Thalya (que nunca volvió a venir a dormir conmigo) él si que venía de vez en cuando a la cama de sus padres. Venía en mitad de la noche, era muy gracioso porque a oscuras, lo que hacía para saber en qué lado acostarse (siempre a mi lado) tocaba nuestras cabezas, si tocaba pelo rizado era papá, así que iba al otro lado (no éramos de dormir siempre en el mismo lado como suele pasarle a mucha gente). El niño no quería contacto con su padre, su padre rechazaba al niño y le tomó más manía por el hecho de que si habíamos discutido fijo que venía a la cama, o si le oía hablarme fuerte venía en ese momento porque sabía que así su padre me dejaba en paz, así de listos son los niños.

Cuando me divorcié, no volvió a mi cama, salvo que yo les dijera a los dos que si querían una noche dormir conmigo porque me sentía tristona, eso nos daba fuerza y unía mucho.

Así que como podéis ver los niños se van solitos, cuando están preparados, cuando se sienten seguros y tranquilos.

Los gemelos siguen conmigo, y seguirán hasta que quieran, supongo que tardarán más porque no hay un entorno social que les diga: dormir con mamá es malo, que eso hace mucho ya lo sabéis.

¿Cómo dormimos?

Pues hemos tenido 3 camas de 90, atados los somieres con bridas, con un lado pegado a la pared, y en el otro una barrera que atada al somier impedía la separación de los colchones. Ahora al mudarnos, y como 2,70 metros se nos hacía mucho, dormimos en una cama de 150 más una de 90, es decir 2,40 donde estamos muy anchos. El sistema es casi igual, tengo los dos somieres unidos con bridas, tengo dos barreras antiácidas una a cada extremo atadas entre ellas y bajo los colchones con cuerda de tender ropa y así hagan de topes e impidan que los colchones se separen (parecido a la foto esta).

barrera-de-cama

Almohadas, (las empezamos a usar cuando tenía dos años, aunque ellos las quitaban en su lado) uso dos de 90 y un cojín, lo hago así para que haya libertad para ajustarla cada uno a su gusto. De bajeras uso una de cada medida del colchón y las compro del mismo color para que no quede mal, al no separarse no necesito coser, aunque se puede perfectamente. De encimera puedes coser dos encimeras de cama de 90 que te valen de sobra, así usas la funda de almohada de paso a juego (comprar colores lisos es mejor es más fácil de combinar). Tengo dos nórdicos de camas de 90 cosidos para unirlos, y dos fundas nórdicas de 90 que un día abrí por un lado y cosí para unirlas y así meter los nórdicos. Dejé aperturas en la parte central y las esquinas sin coser para facilitar el meter el edredón y eso lo dejo en la parte de los pies. Para entretiempo tengo dos colchas iguales de camas de 90 cosidas que es la medida exacta de la cama la verdad.

colecho

Pues bueno, me pedisteis que os explicara cómo lo hago y aquí está, dormimos muy anchos, muy bien, a gusto, sin problema de ningún tipo, sin terrores nocturnos, sin llantos, y yo muy tranquila por tenerlos siempre cerca la verdad, hasta que ellos digan claro…

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