Lo más evidente: ofrecerle otra; respetar sus gustos; a ti tampoco te gusta todo ¿no? Pero evidentemente nuestro hij@ está siendo educado, es nuestra responsabilidad hacerlo de la manera menos invasiva posible, de forma respetuosa, pero no pasota… porque la dejadez, el pasar, es maltrato, es desatención.

Cuando nuestro hij@ rechace algo, por ejemplo la lectura, que es algo importante y yo diría que imprescindible ¿qué hacer? A leer, a amar los libros, se enseña desde el ejemplo del propio amor que tengan los MaPadres a las letras. Si escuchan, por parte de uno de ellos, desprecio a la cultura, los hij@s libremente podrán decidir seguir ese “ejemplo”, eso tenlo en cuenta. Si tienes varios hij@s puede que uno salga a la parte amante de la lectura, y el otro a la que no, y hay que asumirlo. Lo único que podemos hacer es que la parte no amante de la lectura cuide de no hacer comentarios despectivos, ni ostente actitudes de rechazo a los libros delante de los menores, algo es algo. Si rechaza la lectura aunque ambos leáis, leed delante de él, no os pongáis a leerle insistentemente, y sin parar aunque no os esté haciendo ni caso. Puedes leer sus libros o un libro de los tuyos, es indiferente, un día se acercará, porque ell@s siempre quieren ver de cerca lo que hacemos cuando no reclamamos su participación, y querrá compartir eso que hacen los mayores. Leerles desde que nacen –incluso antes- es bueno, relacionan el amor, el cuidado, y la recepción de apego seguro con la lectura. También puede ocurrir que no le guste, sin más, no tienes culpa de nada, no haces nada mal, suelta la culpa y relájate y disfruta de la maternidad que no es una carrera, ni tu hij@ debe cumplir con los requisitos que nadie exija, que le gusten los libros es cuestión de eso: de gustos, no de criar mejor o peor. Acéptalo, no podemos llevar a cabo conductivismos, a parte os aseguro que es lo peor del mundo, con los años se paga… oblígale a algo, métele algo por los ojos, y te garantizo que crecerá odiándolo, y por extensión puede, en la pubertad, mostrar su mayor rebeldía, rechazar la misma educación, y ya empezarás con problemas en el colegio o instituto.

No quiere comer eso

¿Y si rechaza una comida? Pues con un alimento igual, cómelo tú, un día lo querrá, o quizá no le guste, en ese caso recuerda: no hay alimento imprescindible, hay nutrientes indispensables, así que dale alternativas con nutrientes similares para evitar carencias. No le gusta la leche, busca equilibrar su dieta con alimentos ricos en calcio. No le gusta la manzana, busca su alternativa en nutrientes, no le gustan las legumbres ¿quizá sólo las ofreces en guiso? Hay niñ@s que rechazan los guisos, y rehogadas, sin caldos, si las quieren. Busca alternativas en la forma de cocinar también. Y lo que le gusta con 3 años, puede rechazarlo con 5 años, y al contrario… ¿a ti no te ha pasado? Yo de pequeña odiaba las legumbres, la carne, la leche, las verduras…. Y ahora como muchas legumbres, soy vegetariana pero jamás tomo verduras cocidas sin más, me dan asco y es justo como las hacía mi madre, no tomo leche, me da asco, tomo verduras ricas en calcio y algo de queso ¿qué ha pasado? Pues la forma de cocinar en algunos casos, y que no me gusta comer ciertas cosas de toda la vida, nada más.

Los niñ@s al notar nuestra insistencia en que hagan algo lo rechazan siempre, por sistema, instintivamente somos rebeldes ante la imposición, queremos adueñarnos del mundo, de nuestros actos, ser independientes, ese es el objetivo pues es garantía de supervivencia, somos mamíferos no lo olvides, no pienses en tu hij@ como si fuera un adulto ya adiestrado que asume en muchos casos cosas que le hacen daño y le vuelven la vida gris, un niñ@ busca el color, la vida, la libertad, la autonomía, y por supuesto el amor. Esa expresión de rebeldía, esa expresión de su personalidad única, se agrava en la pubertad como dije antes y termina pasados los 20 y pico años. No es solo la infancia, piensa en futuro también cuando estés criando. Si ahora no hemos aprendido a comprender las necesidades, la forma de pensar de nuestros hij@s y los problemas a los que se enfrenta, cambios físicos, de la importancia de la socialización y en qué modo según su edad, la imposibilidad de nombrar y comprender emociones cuando son niñ@s, o el no poder controlarlas como consecuencia del descontrol hormonal por su paso a la edad adulta, en la pubertad, lo tendremos muy complicado. Yo suelo hacer algo, con mis mayores, y mis pequeños: ponerme en su piel, valorar en qué edad están, en qué particularidad tiene ese periodo, la personalidad de cada uno y el pensamiento, suelen tener cosas parecidas a ti, no es tan complicado, e intento aportarles la paz que buscan, porque cuando un hij@ mayor te grita pide ayuda, no sabe manejar su cuerpo adulto ni su entrada en el mundo y las relaciones adultas, realmente se grita a sí mismo, recuerda cómo te sentías tú con su edad, que sentiste que tus padres no sabían darte en ese momento y necesitabas, y llegarás a él/ella, conectarás mejor. Con un pequeño es más sencillo, mucho más creedme, parece mentira porque no saben hablar bien, no saben nombrar emociones, pues es muy sencillo llegar a un bebé o un niñ@ pequeño, y si conectas ahí, será más fácil que no se abra un abismo entre vosotros cuando llegue a las puertas de la edad adulta, periodo en el que nos necesitan tanto como al nacer, pero en otros aspectos muy distintos y más riesgosos.

Y recuerda, sobre el dar besos y dar cariño hay un artículo al respecto AQUI

Mayka Martín

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