La cantidad de hierro en la leche materna (y en la de todos los mamíferos estudiados) es baja, y no aumenta suplementando con hierro la dieta  de la madre, ni desciende cuando la madre tiene anemia. Se supone que el bajo contenido en hierro tiene un valor adaptativo, evitando la proliferación de bacterias patogénicas en el intestino.

Durante los primeros meses, el lactante no obtiene el hierro de la dieta, sino de las reservas con las que contaba al nacer. Se calcula que esas reservas se agotan entre los 6 y los 12 meses, y que a partir de esa edad los niños deben ingerir, además de la leche materna, otros alimentos ricos en hierro (de hecho, ese es el principal motivo por el que se introduce la alimentación complementaria a los 6 meses). Pero no todos los niños necesitan hierro a los seis meses; se han descrito niños con lactancia materna exclusiva, sin suplementos de hierro y con hemoglobina normal hasta los 18 meses.

Las recomendaciones sobre ingesta de hierro (como las de otros nutrientes) están exageradas con generosos márgenes de seguridad. Makrides y cols. Encontraron que los lactantes australianos con dieta normal (leche materna, cereales enriquecidos con hierro y otros alimentos) tienen una ingesta media de hierro a los 9 meses de 4 mg/día, mientras que los de un grupo experimental (leche materna, cereales especiales con mas hierro que los comerciales y grandes cantidades de carne) alcanzaban los 7,2 mg; ni siquiera el grupo especialmente suplementado alcanzaba los 9 mg/día que recomiendan las autoridades australianas para niños de entre 6 y 12 meses. A los 12 meses no había diferencias entre el grupo experimental y el de control en los noveles de hemoglobina, ferritina, transferrina o hierro serico.

Por otra parte, no esta claro que los suplementos de hierro sean inocuos para aquellos niños que no los necesitan. En un estudio controlado, los niños de 12 a 18 meses que recibían suplementos de hierro engordaron menos que los del grupo de control. Y se sabe que los alimentos complementarios puede de hecho dificultar la absorción del hierro en la leche materna. En un estudio descriptivo de 30 niños que habían tomado el pecho hasta el año, Pisacane encontra que la edad media de introducción de la alimentación complementaria había sido 5.5 meses en los que tenia anemia, y de 6.5 meses en los que tenían una hemoglobina normal. Ninguno de los que tomaron más de 7 meses de lactancia materna exclusiva tuvo anemia. Puesto que el estudio era de observación, no sabemos si la introducción precoz de alimentos impidió la absorción del hierro, o si por el contrario los niños con menos hierro pidieron antes otros alimentos.

Un método sencillo para aumentar las reservas de hierro del recién nacido y disminuir por tanto la incidencia de anemia  y la necesidad de suplementación es el pinzamiento tardío del cordón umbilical (dejar que termine de pulsar el cordón umbilical antes de cortarlo).

La absorción del hierro no orgánico es pobre a no ser que se consuma junto con vitamina C. Por eso no es buena idea la dieta disociada para bebes (una toma de fruta, otra de cereales, otra de verdura…), y seria mejor tomar un poco de verdura antes o un poco de gruta antes o después de los otros alimentos (como hacemos los adultos).

Dr. Carlos González, pediatra – de su Manual de lactancia maternal segunda edición, asociación  Catalana Pro Alimento Materno (ACAM)

Referencias y Estudios:

Griffin IJ Abrams SA. Iron and Breastfeeding. Pediatr Clin N Amer 2001;48:401-13

McMillan JA, Landaw SA, Oski FA. Iron sufficiency in breast-fed infants and the availability of iron from human milk. Pediatrics. 1976;58:686-91

Makrides M, Leeson R, Gibson RA, Simer K. A randomized controlled clinical trial of increased dietary iron in breast-fed infants. J Peadiatr 1998;133:559-62

Idjradinata P, Walkins WE, Pollitt E. Adverse effect of iron supplementation on weight gain of iron replete young children. Lancet. 1994;343:1252-4

Oski FA, Landaw SA. Inhibition of Iron absorption from human milk by baby food. Am J Dis Child. 1980;134:459-60

Pisacane A, De Vizia B, Valiante A, Vaccaro F, Russo M, Grillo G, Guistardi A. Iron status in breast-fed infants. J Pediatr. 19995;127:429-31

Pisacane A. Neonatal prevention of iron deficiency. Br Med J 1996;312:136-137

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