Poco se trata este tema, quizá porque duele, duele porque tenemos corazón o porque no deseamos recordar cosas vividas en la infancia, de hecho hay un mecanismo de defensa en nuestra mente que hace que “olvidemos” algo que nos volvería locos de dolor recordar, pero la herida late, late ahí debajo y sale en forma de ira, de rabia, y no sabemos ni de dónde nos vienen esas explosiones emocionales ante determinadas cosas o momentos.

No hablo de un problema mínimo, no es algo mínimo el maltrato o abuso en la infancia, para ello, y para concienciar (si sabes de algún caso o sospechas acude a la policía o a Servicios sociales, puede ser anónimo), salva a ese menor por favor.

Estos son los números de la vergüenza, es el número aproximado de niños y niñas que pueden estar sufriendo malos tratos y abusos sexuales en España, si en este país tan moderno y democrático (multiplica a escala mundial, porque todos los niños y niñas del mundo deben dolernos igual, y engorda las cifras según qué lugares donde es aún peor).
Estas cifras muestran una mínima parte de la realidad, ya que únicamente se llega a detectar entre un 10 y un 20% de casos de maltrato, y menos de un 5% en abusos sexuales, en realidad, las víctimas rara vez hablan.


Fuentes para dar estas cifras:
Para maltrato: Un trabajo de investigación del Centro de Estudios Jurídicos de la Generalitat de Cataluña, hecho público en Octubre del 2000.
Para los abusos sexuales: El estudio, ya clásico, de Félix López, de la Universidad de Salamanca (1996) sobre abusos sexuales a niños y niñas en España, cuyos porcentajes del 15,2% en niños, y 22,7% en niñas, son similares a otras investigaciones, por ejemplo la de D. Finkelhor en Norteamérica (1994), que habla de un 10% para los varones y de un 20% para las mujeres.

Creo que no tengo que agregar más que lágrimas y que se piense qué está pasando entre los “humanos”. Yo formo parte de esas cifras desconocidas, no cuento porque no hablé hasta que mi mente fue capaz, cuando fui esposa y muchas cosas emergieron, ya era una adulta, antes los sucesos permanecieron dormidos aunque me dañaban sin saberlo en otros aspectos que hoy reconozco y entonces no. Enfrentarme a ello ha hecho renacer mi YO, y sanar, con mucho trabajo, estudio, y re-conocimiento de mi misma y mi infancia y adolescencia. Hay cosas que tal vez mueran conmigo…

“Cualquiera que aborde el problema del abuso hacia los niños, es común que se encuentre algo muy raro: es muy frecuente observar que los padres que abusan de sus hijos tienden a maltratarlos y no ocuparse de ellos de maneras que se asemejan al tratamiento que recibieron cuando niños, sin tener ninguna memoria consciente de sus propias experiencias. Es bien sabido que los padres que molestan a sus hijos a través de abuso sexual, a menudo no son conscientes que ellos mismos sufrieron el mismo abuso. Es solo durante la terapia, aún ordenada por la corte, que ellos descubren, estupefactos, su propia historia, y se dan cuenta de que por años han actuado su propio escenario, solo para tratar de librase de él.”

“[…]  la información de abuso inflingida durante la infancia se graba en las células del cuerpo como una clase de memoria, vinculada a la ansiedad reprimida.”

Alice Miller, psicóloga experta en maltrato y abusos

Los abusos suelen venir de manos de conocidos o familiares sobre todo, cuidad de los comportamientos de vuestros hijos, de ese modo podréis detectarlo.

“[…] el adulto que ha crecido sin ayuda de testigos en su infancia necesita el apoyo de testigos iluminados, personas que han entendido y reconocido las consecuencias del abuso infantiles. En una sociedad informada, los adolescentes pueden aprender a verbalizar su verdad y a descubrirse a ellos mismos en su propia historia. No tendrían la necesidad de vengarse violentamente por sus heridas, o de envenenar sus sistemas con drogas, si tienen la suerte de hablar con otros de sus experiencias tempranas, y tienen éxito de obtener la verdad desnuda de sus propias tragedias. Para hacer esto necesitan la ayuda de personas conscientes de las dinámicas del abuso infantil, que pueden ayudarles a dirigir sus sentimientos seriamente, entenderlos e integrarlos como parte de su historia, en vez de vengarse contra los inocentes.

Me han atribuido erróneamente la tesis de acuerdo a la que inevitablemente cada víctima se convierte en perpetrador, una tesis que encuentro totalmente falsa, de hecho absurda. Ya ha sido probado que muchos adultos han tenido la buena suerte de romper el ciclo del abuso a través del conocimiento de su pasado.”

Acabemos con esta lacra que daña para toda la vida y que podemos frenar para siempre.

 

“Las viejas heridas pueden sanar si se exponen a la luz del día.” Alice Miller

Mayka Martín

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