Increíble relato real de Lactancia Materna más allá de los 2 años, con un padre maravilloso que respeta a la diosa que alberga su mujer, que al igual que ella, solo escucha el instinto y nada más. Tremenda fuerza de voluntad y determinación, porque, como dicen: la LM es un 90% determinación.

Muchas gracias Gisela y seguid disfrutando de esos momentos maravillosos junt@s.

 

“Soy Gisela, tengo 34 años y dos hijos, a ambos pude amamantarlos, pero me gustaría contar la historia que vivimos con mi chiquita menor, ya que pasamos por momentos difíciles juntas. A Santiago, el mayor, lo desteté siguiendo el mal consejo de un pediatra desinformado a sus dos añitos.

Cuando quedé embarazada, por segunda vez, tenía mucha más información a mi disposición, sabía que los dos años son un mínimo recomendado y no un máximo, sabía de lactancia exclusiva y mucho más. Y también sabía que yo tenía un problema de salud. Había una infección en mi espalda, ya que en la columna tenía una prótesis de cuando era chica. Tuve una internación durante mi embarazo por ese tema, pero por suerte todo salió bien y Araceli nació sin problemas. A los dos meses llegó la primera intervención en la clínica   y el primer destete obligado…. quince largos días en donde me ayudaba con un sacaleches y ella tenía que tomar biberón porque no podía ni debía verme. Cuando me dieron el alta y con el permiso médico volví a lactar, quince días que para nosotras no existieron. Se prendió como si nunca hubiese existido nada más. Y rechazó la mamadera desde que estuve ahí. Pero venía lo peor.

Unos meses más tarde me confirmaban que había que sacar definitivamente la prótesis. Y que no se podía dilatar más. Así que un sábado de junio me interné sabiendo que la fecha de regreso era incierta esta vez. No voy a contar detalles de mi internación, sólo que fue difícil, hubo complicaciones y lo que podían ser unos días se transformaron en 40 largos días.

Lejos de mis hijos. Sin poder verlos, fue una pesadilla. A Dios agradezco el marido que cruzó en mi camino. Pidió sus días en el trabajo y se dedicó a ser papá tiempo completo. Con respecto a la lactancia, mis pechos se vaciaron, y el Consejo médico general era que destetase, por los antibióticos y porque en fin ”las fórmulas son buenas”. Si hay un defecto/virtud en mí, es mi terquedad. Y pasados los cuarenta días y casi un mes más de antibióticos contraindicados le pregunté a mi infectólogo si podía retomar con la lactancia. Me dijo que si podía y me dijo además cinco palabras que marcaron mi decisión : ”Si hay succión hay producción ”. Y así estaba, envuelta en dudas, porque el mundo apoya el destete como si fuera lo mejor, ”y ahora para que volver si esta grande (8 meses tenía en ese momento Ara) si duerme de corrido” etc….
Mi marido fue el que finalmente dijo lo que me ayudó a decidirme ”no me importa lo que digan, si vos querés, dale teta, y si salen sólo dos gotas, es lo mejor para ella y vos lo sabes mejor que nadie”.

Listo, convencida volví a intentar, leí sobre relactadores y más cosas. Pero lo único que hice fue ponerle el pezón de chupete mientras dormía. Y de a poco generó leche y más leche, de a poco empezó a agarrar la teta estando despierta, y un buen día, cuando me tuve que ir al médico, sentí como se me cargaban los pechos, ya no se querían separar de mi bebé, llegué, y poco tiempo después, Araceli no aceptaba mamadera. Cuando preguntaban y contaba, la gente me miraba asombrada, hasta los médicos me preguntaban como era eso de que prefirió la teta ”es que la llena más” (me encantaba decirles eso…)
Hoy Araceli tiene 2 años y 8 meses, cabe decir que sufrimos una internación más cuando ella tenía un año, fueron pocos días y también volvimos a la teta cuando tuve el permiso médico, y también fue una fiesta de sonrisas y besos y abrazos por lo que perdimos por un momento, pero al fin volvió.
Y nos volvió más apegadas e inseparables, y nos enriqueció como familia, a mi hijo mayor, que es un amor de personita y que ve normal que su hermana hable cante y juegue y pare a tomar teta, a mi marido que apoya a sus mujeres e ignora al resto.
Hoy puedo decir feliz que volví a dar teta con todo el pronóstico en contra, y que no sería menos mamá si no lo hubiera hecho, pero quise intentar y no desistí, y por estos días la crítica casi constante o la pregunta dé: ¿cuándo vas a cortar?, ya me resbala, lo peor ya pasó, ahora somos únicas, disfrutando nuestro momento único, acompañadas por nuestros hombres, rodeadas de amor, ella y yo….”

La fotografía no es de la autora.

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