Otra nueva experiencia de Lactancia Materna llena de dificultades superada gracias a la información, al apoyo y a la determinación de la madre. Otra experiencia que demuestra que, a pesar de ser mixta en un principio, puede lograrse que sea finalmente LM exclusiva aunque digan por ahí que siempre se acaba por dar solo bibe.

Muchas gracias por compartir tu experiencia Laia, un fuerte abrazo de la tribu.

“¡Hola! Mi nombre es Laia, y os quería contar como ha sido y es la lactancia materna para mi. 
Antes de ser madre, tenia claro que quería dar pecho, mi madre me lo dio a mi y siempre me ha parecido lo mas “lógico”, lo natural. Pero tenia claro que esa lactancia duraría entre 6 y 8 meses más o menos, que es lo nos dio mi madre a mi y a mi hermano, porque en aquella época fue la moda del “a los 6 meses ya no le das leche, eso es agua y no alimenta”… Mi madre seguía pensando que eso era así, y yo también. También creía que era algo innato en el ser humano, que no me costaría nada, que seria una “tarea” mas de los cuidados que necesitaría mi bebe. 
Entonces me quede embarazada. 
El embarazo fue normal (unos meses mejor que otros) pero la niña venia grande (peso 4,370 kg) y por tener aguas micóticas y alargarse el parto demasiado me tuvieron que hacer la temida cesárea. La niña nació bien y yo dentro de lo que cabe, físicamente también estaba bien. Psicológicamente estaba confusa. Confusa por no haber podido dar a luz sola como corresponde a nuestra condición de mamíferas, de forma natural como yo quería. Confusa por no haber podido (o más bien porque no me dejaron) hacer el piel con piel nada más nació mi hija. Confusa porque me costó horrores que mi hija se cogiera al pecho, ya que por el dolor inmenso que sentía en toda la zona de la cesárea no podía ponerla en una buena posición de agarre (ahora se que hay posiciones para mujeres que han tenido cesáreas) Confusa porque nada fue como yo esperaba y el que tenia que ser el mejor día de mi vida se convirtió en un momento agridulce. Al final mi hija se agarró, pero al haber sido tan grande le bajaba el azúcar por las noches y tuvieron que darle algunos bibes de la “temida” leche de fórmula. Al salir del hospital me dijeron que la niña había perdido más peso del normal, que al día siguiente la llevara para que la pesaran. 
Al día siguiente fuimos a pesarla y ocurrió una de las cosas que mas temía. Mi hija seguía perdiendo peso muy rápido y me dijeron que si o si tenia que darle fórmula hasta que cogiera el peso “adecuado”. 
A la semana la llevé a la revisión con la pediatra, y me dijo que tenia que seguir dándole fórmula, que con el pecho no tenia bastante por haber nacido tan grande. 
Como lamento a día de hoy haber sido tan ignorante, haber tenido esa falta de información tan grande y esa pésima pediatra de la “vieja escuela”. Y lo que más lamento es haberle hecho caso. Por lo menos en parte. 
Salí de esa consulta llorando como nunca en mi vida, con una pena en el corazón muy grande, me sentí inútil. Me sentí una mala madre. Entre eso y la cesárea estaba hundida. 
Pero me sequé las lágrimas y decidí que si tenia que darle fórmula (que en ese momento pensé que era mi “obligación”), se la daría, pero que el pecho se lo iba a seguir dando, dijera lo que dijera esa mujer, y que por poco que tomara de mi, seria mejor que nada. 
Y así estuvimos, con lactancia mixta hasta que a los 4 meses me cambiaron la pediatra, y al contarle mi historia me dijo que yo lo había hecho lo mejor que había podido hacer, y que con sus indicaciones le íbamos a quitar poco a poco la leche artificial hasta que solo tomara pecho. Me costó mucho, a mi y a mi bebe, porque se había “acostumbrado” a esas cantidades de leche y porque mi pecho también tardó en reaccionar a ese aumento de cantidad de leche. Nos costó casi dos meses pero lo conseguimos. Al final, gracias a esa maravillosa pediatra, a mi tozudez y al apoyo incondicional de mi pareja lo logre. Logre dejar de darle fórmula y darle solo pecho. Luego llego la alimentación complementaria y todo fue rodado. 
Fueron pasando los meses y yo fui informándome más y más en la lactancia materna, en la crianza con apego y todo lo que eso significa. Al habernos costado tanto la lactancia materna decidí que seguiría dándole pecho a mi hija hasta que ella dijera basta. Nunca pensé que eso podría durar hasta 7 años, pero cuando lo descubrí no me importó (me dices esto hace 4 años y habría pensado que era una locura). 
Hemos pasado por varias crisis de lactancia en las que mi peque me exprimía casi literalmente, pero seguí informándome y las superamos juntas. También pasé por el “síndrome de agitación por amamantamiento”, y eso fue duro, volví a tener pensamientos negativos hacia mi, como persona y como madre, sentía que me molestaba notarla como mamaba, me producía ansiedad, no sabia como gestionarlo. Lo pase realmente mal. Todo el mundo me decía que lo dejara, que eso no era vida. Mi Pareja me dijo que tomara la elección que tomara me apoyaría. Seguí informándome sobre el tema y al final lo superé también. Empecé a trabajar y las ganas de sentir a mi pequeña en mi pecho después de estar 6 horas fuera de casa superó todo lo demás. 
Y a día de hoy mi pequeña tiene casi 23 meses (hace los dos añitos el 28 de agosto) y seguimos con una preciosa lactancia materna día y noche (practicamos colecho) y estoy orgullosa de ella, de mi y de mi pareja. De ella por no “malacostumbrarse” a los biberones (ya que todo el mundo me decía que las lactancias mixtas acababan en fórmula por que es mas cómodo para los bebés) . De mi por haber seguido mi instinto y (al final) haber hecho lo mejor para ella y para mi. Y de mi pareja por todo el apoyo que me dio, que sin el seguramente no lo habría logrado.
Así que mi mensaje es que la información es poder. Que si se puede. Que no todos los profesionales hacen bien su trabajo y hay que tenerlo en cuenta. Y que darle el pecho a mi pequeña Noa es lo mas duro y lo mas bonito que he hecho en mi vida.”

La fotografía no es de la autora.

 

Anuncios